A inicios del mes de junio, Salomón Jara anunciaba que iniciaría con asambleas y recorridos continuos por distintas regiones y municipios del estado para informar sobre las Jornadas en Defensa de la Soberanía Nacional. Estrategia que forma parte de las actividades impulsadas por el Instituto Nacional de Formación Política del partido oficialista, Morena, que tienen por objetivo realizar actividades culturales y foros en todo el país para rechazar el intervencionismo extranjero y respaldar a la administración federal.

Y si bien es cierto que, tomando en cuenta los antecedentes históricos y recientes, el intervencionismo no es un método adecuado para mejorar la situación del país, el rechazar esta acción no quiere decir que se apoye al régimen político actual. Ni mucho menos que la situación actual en nuestro estado sea la mejor como para priorizar acciones de proselitismo político, sobre la atención a las demandas sociales de las y los oaxaqueños.

Pero iniciemos por el principio.

De acuerdo con la Teoría del Estado, la soberanía es un principio de autoridad suprema y el poder legítimo que reside en el Estado o en el pueblo, permitiendo la toma de decisiones sin subordinación a otras entidades internas ni interferencias extranjeras.

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Por su parte, la Teoría Política señala que la Soberanía Nacional se vincula a los servicios públicos, como energía, salud, educación, entre otros, de los cuales el Estado tiene la obligación de proveerlos para garantizar el bienestar general, proteger sus recursos y mantener la independencia económica de sus gobernados.

En conjunto, ambos constructos teóricos muestran que, si bien la Soberanía Nacional trata de que un Estado debe gobernarse a sí mismo sin subordinación extranjera, también es cierto que el Estado y sus instituciones tienen la obligación de su funcionalidad social, sin fines de lucro, impulsando la cohesión social, la reducción de desigualdades e incentivando el desarrollo humano.

En esta perspectiva, respecto a la Soberanía en el estado de Oaxaca, ¿cómo vamos?

En materia de seguridad pública, de acuerdo con el reporte de incidencia delictiva mensual de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, de enero a mayo del 2026, con 378 homicidios dolosos, Oaxaca se posiciona en el noveno lugar en este aspecto. Lejos de los cinco estados más seguros del país, sobre todo, porque el total registrado se encuentra por arriba del promedio nacional (238). Este mismo informe señala que en 28 entidades se registra una disminución del promedio diario de homicidios dolosos en el periodo enero‑mayo 2025 vs 2026, y Oaxaca no se encuentra en este listado.

Sin embargo, estas cifras pueden ser aún más de lo que los datos oficiales muestran. Un ejemplo para sustentar esta aseveración son los feminicidios, porque mientras los reportes oficiales contabilizan un total de 8 feminicidios en lo que va del 2026, de acuerdo con el Observatorio de Violencia Feminicida GESMujer, son 35, para un total de 324 asesinatos violentos de niñas y mujeres registrados durante el gobierno de Salomón Jara.

En materia económica, datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo muestran que la informalidad laboral en Oaxaca, del primer trimestre del 2025 al primer trimestre del 2026, incrementó al pasar del 76.3 % al 79.9 %. Por su parte, de acuerdo con IMSS, los empleos formales generados durante mayo presentan una disminución del 13.93 % con respecto al mes anterior. Datos del Banco de Información Económica del INEGI, señalan que, al cierre del cuarto trimestre del 2025, Oaxaca registró un crecimiento económico del 2.1 %, lo que significa una disminución del 3.5 % con respecto al cuarto trimestre del 2024. Por último, en su informe anual de la Dirección de Estadística y Análisis Económico de la Secretaría de Economía Federal, la Inversión Extranjera Directa en Oaxaca del cuarto trimestre del 2025 (5.6 mdd) en comparación con el mismo periodo del 2023 (49.9 mdd), registra una disminución del 66.5 % en lo que va de los tres años de Salomón Jara; además de ser uno de los estados con la menor inversión extranjera registrada.

En temas de salud, desde el inicio de su gestión, el gobierno de la primavera oaxaqueña se trae un circo. Con un fracaso evidente del sistema IMSS‑Bienestar, manifestado en un colapso operativo por deuda millonaria, desabasto crítico de insumos, falta de mantenimiento de la infraestructura, así como la obsolescencia de los equipos médicos. Lo que resulta incrédulo considerando que, en su último informe del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria Oaxaca es uno de los seis estados que mayores transferencias federales tiene aprobadas para el ejercicio fiscal 2026 para el ramo 33, monto que asciende a poco más de 56 mil 591 millones de pesos.

Sumado a lo anterior, el 29 de mayo del 2026 se publica en el Diario Oficial de la Federación el Convenio SaNAS‑Oaxaca/2026 celebrado entre la Secretaría de Salud de México y el gobierno de Oaxaca, el cual establece una asignación total de $467,014,206.19 pesos para transferir insumos y ministrar recursos presupuestarios federales destinados a acciones de salud pública durante el ejercicio fiscal 2026. En otras palabras, se tiene presupuesto, entonces, ¿por qué no alcanza?

Sin embargo, a pesar de los datos duros, así como de la realidad que día a día se vive en los distintos hospitales y clínicas públicas del estado, Salomón Jara ha tachado de mentirosos a los trabajadores del sector, haciendo caso omiso a las demandas que existen.

Por otra parte, en el sector educativo oaxaqueño tampoco hay nada que celebrar. De acuerdo con los informes anuales del Instituto Nacional para la Educación para los Adultos, nuestro estado, con un 37.3 % de población de 15 años y más con rezago educativo en el 2025, se mantiene como la cuarta entidad con los mayores niveles en este aspecto de los últimos años.

En suma, estos elementos, que son el reflejo del abandono gubernamental por parte del gobierno de Salomón Jara, permiten realizar la crítica sobre la pérdida de tiempo y recursos para organizar eventos en favor de la Soberanía Nacional cuando la Soberanía de Oaxaca se encuentra con niveles poco o nada satisfactorios.

Situación que se refleja en el desacuerdo sobre la gestión jarista que, de acuerdo con la consultora Mitofsky, la aprobación del trabajo de Salomón Jara fue del 45.9 %, posicionándolo en el lugar 25, es decir, prácticamente en los últimos lugares a nivel nacional.

Finalmente, si bien la defensa de la Soberanía Nacional ante el intervencionismo extranjero es una lucha legítima, debe de ser impulsada por el pueblo, y no por un régimen partidista, de lo contrario, de facto estaríamos ante un intervencionismo interno, condicionando la toma de decisiones del pueblo mexicano.

De igual manera, no existe mejor forma por parte del Estado para defender al territorio, que procurando atender las diversas problemáticas sociales que azotan al país, principalmente, temas de inseguridad pública. En el caso de Oaxaca, existen problemáticas estructurales que requieren de mayor atención y recursos, aspectos más importantes que las jornadas por la Soberanía Nacional, que bien parecen actos anticipados de campaña disfrazados de una falsa lucha social.