A proyectos ecocidas

Amado Sanmartín Hernández

Andrés Manuel López Obrador se pasó por el tren de aterrizaje más de 500 amparos en el proyecto del Tren Maya y el corredor interoceánico, por lo que uno solo amparo, como dijo el gobernador de Oaxaca, no va a impedir que se lleve a cabo la presa “Paso Ancho etc”, y que al igual que el Libramiento Sur también “!va porque vá!”, como dice el pirómano social o sea el secretario de gobierno. Invariablemente en todos estos proyectos ecocidas en el país, aparece como responsable la SEMARNAT, cuando sería la única que podría evitar esta catástrofe ambiental. No se podía esperar otra cosa del gobernador morenista de Oaxaca que sigue remedando las prácticas políticas neoliberales del Peje y su narrativa goebbeliana. Muchas organizaciones ambientalistas se opusieron a que el presidente Andrés Manuel pusiera en marcha el Tren Maya, cuya obra no solo causaría estragos al ecosistema afectando manglares, cenotes, selva de la península, sino también hubo alteraciones en las rutas del jaguar, destrucción de sitios arqueológicos y ceremoniales irreversibles por un proyecto turístico, que hasta ahora sigue operando con números rojos. Para López Obrador, el tren maya constituyó su obra faraónica y se llevó a cabo a pesar de los cientos de amparos federales, que ordenaban la cancelación del proyecto neoliberal. La SEMARNAT fué la secretaría que por intereses oscuros no hizo un trabajo serio y meticuloso ignorando el impacto ambiental, social y político que causaría una obra de esta magnitud. Lo mismo ocurrió con la construcción del corredor transístmico, donde permitió igualmente el desplazamiento de pobladores como es el caso de El Coyul con más de veinte ordenes de aprehensión recién canceladas, y cuando aún falta la construcción de los polos de desarrollo, ya causó 14 muertes y mas de cien heridos por el descarrilamiento del tren interoceánico. El costo de estos proyectos neoliberales ha sido muy alto y parece que estos modelos han sido herencia del lopezobradorismo, pues no se ve que la actual presidenta del país pretenda aterrizar estos planes sin recurrir al despojo de territorios, a causar estragos a los ecosistemas, daños ambientales y afectar la salud y vida de los pobladores originarios. Muchas veces las buenas obras y beneficios para los necesitados de los programas sociales son opacadas por terquedades al mantener incólumes políticas que deberían transformarse.

***

Publicidad

 Con olímpico desprecio el gobernador tartufo de Oaxaca se refirió al amparo federal promovido y otorgado al Observatorio Ciudadano Comunitario del Agua y el Medio Ambiente para la suspensión de la presa “Paso Ancho Etc.”; y luego en forma sardónica dijo que el presidente Andrés Manuel López Obrador, a pesar de quinientos amparos había logrado poner en marcha su neoliberal proyecto del Tren Maya, cuyo costo no solo se multiplicó, sino causó grandes estragos al ecosistema de varios estados del suroeste. Y como les diría el secretario de gobierno a quienes se opusieron en esa época al traslado del Monumento a la Madre al parque Primavera “¡va porque vá!”, también a los de San Antonio de la Cal cuando se opusieron a la instalación de una procesadora de basura en sus inmediaciones; y si el tiradero por fin se va a instalar en San Carlos Yautepec, es por la imposición de una cacique del lugar que amenazó a quienes se oponían al proyecto, el cuál como otros en Oaxaca y el mismo corredor transístmico se construyeron sin consulta. El gobierno del Estado se encargó después mañosamente de levantar supuestas actas de asamblea de personas que prácticamente estaban aceptando el despojo de sus territorios. Todas estas siniestras maniobras han sido operadas por el secretario de Gobierno y el Rasputín del gobernador, el tal Geovani, como está ocurriendo ahora con dos poblados de Sola de Vega que han sido consultados y en asambleas han aceptado la construcción de la presa, y como siempre los trabajos han sido avalados por la SEMARNAT, a pesar de las pruebas que en su contra han presentado órganos ambientalistas por las afectaciones a tierras de cultivo, a la vegetación, a las especies endémicas, a la población del entorno y porque posiblemente el caudal del río resulte insuficiente para las dimensiones de la presa. Y ante todo este desastre no solo sistémico, político, económico… sino de proyectos ambientalistas el gobierno morenista que se dice de izquierda, tiene encima otro problemón, el de la construcción del Corredor Zapoteca, antes Libramiento Sur, pues ya hay varias comunidades por donde va a pasar esta ruta que están anticipando su oposición y han lanzado públicamente comunicados emanados de sus asambleas comunitarias y están convocando a la participación de otros pueblos del valle, y lo dicen muy en serio porque ni siquiera han sido informados, consultados y menos involucrados en este proyecto que sienten como una imposición y una total ausencia de respeto a las garantías consagradas a los pueblos originarios en los tratados internacionales que México ha suscrito. Es difícil vaticinar que pasará si los pueblos persisten en su oposición y logran contener el avance de la destrucción de sus territorios y hasta donde el gobierno tendrá la capacidad de aceptar la cancelación de un proyecto tan ambicioso sin recurrir a la represión.

 So long raza.