A Moni Montserrat, la primera llamita.
No había necesidad de consultar al Oráculo de Delfos para adivinar a qué venía a Oaxaca la presidenta de la República, pues por un lado, fue brindarle su respaldo al gobernador morenista que atraviesa por momentos difíciles de credibilidad, y por otro, que endureciera sus políticas de inestabilidad social y represivas que permitan al régimen federal un campo libre de protestas, que facilite el desarrollo de los proyectos federales que contemplan entre ellos las redes carreteras, como el Corredor Zapoteca que devastará la vida comunitaria de unos 25 pueblos por donde pasará. Así que la visita presidencial no fue una cortesía para los oaxaqueños, sino para asegurar que los megaproyectos logren un tránsito libre, pues la señora presidenta no tenía en mente solucionar la ingobernabilidad, la inseguridad, a frenar la delincuencia desatada en todo el territorio estatal y de la que ella misma fue testigo, cuando una mujer vendedora, donde se construyen los tres hospitales en Santiaguito, Etla, denunció el cobro de piso por parte de un sindicato que creó un hermano del gobernador del Estado. Este sindicato es paralelo al CATEM joven, también formado por delincuentes que cobran el derecho de piso y amenazan a quienes realizan construcciones para que solo se les compre el material pétreo a ellos. Estas mafias podrían ser las mismas que el gobierno del Estado emplee para reprimir y aterrorizar a las comunidades de los Valles Centrales que ya se están organizando para rechazar la imposición del corredor zapoteca, pues aunque ya existe de parte del gobierno federal un proyecto de las obras, los pueblos no han sido consultados. El proyecto del libramiento no es nuevo, pues desde hace quince años en que se dio a conocer, los pueblos considerados en el trayecto los rechazaron por varias razones, entre ellas que representa una amenaza para su soberanía alimentaria y que transformaría el paisaje agrícola, sustituyendo los campos de cultivo por corredores industriales, bodegas, maquiladoras y otras factorías, agotando los depósitos acuíferos subterráneos y superficiales; todo esto vendría a acabar con la fauna endémica y la vegetación de los Valles Centrales, ya de por sí en riesgo por la sobre explotación que hacen del vital líquido las empresas mineras y refresqueras, que siempre han sido priorizadas por encima de la población nativa. Este proyecto carretero, al igual que el corredor transístmico “va porque va”, como diría el “pirómano social”, o sea el secretario de gobierno; pues ya andan dando a conocer cómo quedará esa vía y los alcances que tendrá el desarrollo de los pueblos que en realidad serán despojados de su territorio e identidad. Farsante como siempre, el régimen morenista de Oaxaca ha circulado en los municipios afectados material impreso, simulando realizar el proceso informativo que contiene las bondades del plan, pero que perversamente también afirma que “la presencia indígena no resulta relevante”, a pesar de que los 18 municipios involucrados están habitados por indígenas y campesinos, que ya se organizan para la defensa de su territorio contra la imposición de este proyecto de desarrollo con una visión colonial, que ignora por completo el derecho a la consulta previa, libre, informada, de buena fe y culturalmente adecuada. El gobierno desconoce, o se hace, de que existen tratados internacionales suscritos como el de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos Campesinos, que compromete a los gobiernos firmantes a acordar con pueblos indígenas, a respetar su cosmovisión y no imponer su concepto unilateral de desarrollo.
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ES claro que la presidenta Claudia Sheinbaum, no vino a Oaxaca a restablecer la estabilidad social, porque no es su función la gobernabilidad del Estado, pero sí hubiera sido saludable acordar medidas que frenen esa oleada de violencia e inseguridad por parte de una escalada de grupos de la delincuencia organizada, la que peligrosamente ya están operando en la misma capital del Estado. Y aunque en la Mixteca anunció una fuerte derrama económica para vías de comunicación en la zona, su visita como ya se ha dicho, solo fue para respaldar al gobernador de su partido, al que le ha sido imposible, por incompetencia, enfrentar y solucionar las crisis y conflictos que brotan como hongos de la noche a la mañana. El índice de criminalidad y de inseguridad, ha colocado a Oaxaca en sitios preponderantes en el ranking nacional según estudios de analistas y del propio INEGI. Esta inestabilidad y zozobra que mantienen a Oaxaca en una permanente paranoia no es reconocida por el régimen morenista y como única defensa culpa a sus enemigos, financiados por el muratismo y una prensa independiente. Ahora con el respaldo presidencial, el gobierno morenista podrá endurecer sus políticas de hostigamiento y represión contra sus fantasmales enemigos y ha dicho que dará a conocer una lista negra de prensa, periodistas y portales que critican la obra gubernamental. Todo mundo espera que el gobernante cumpla su palabra y dé a conocer esa lista negra; lo mismo ahora con el pirómano social, o sea el secretario de gobierno, que al igual que su jefe, ha dicho que dará a conocer la lista de las organizaciones sociales y campesinas, colectivos, sindicatos, pero… cuál es el interés, el propósito de estas amenazas de un régimen goebbeliano que al no poder salir de esas arenas movedizas en que se encuentra, vocifera, amenaza e intimida a quienes hacen reclamos y exigen justicia y seguridad con iniciarles una carpeta judicial y la acusación mas perversa es la de señalarlos por obstruir las vías de comunicación. Hay temores fundados en la población de que el gobierno sea cada vez mas autoritario y se vean violados muchos derechos y libertades.
So long raza.
