A seis días del brutal desalojo del campamento de la resistencia, esa madrugada del 14 de junio de 2006, en el zócalo de la ciudad, por parte de las hordas “del régimen de la barbarie” de Ulises Ruiz, en el seno de la Alma Mater de Oaxaca se engendraba el movimiento más democrático de su historia y nacía así la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, movimiento social histórico, conocido como el primer suceso que en este siglo se revela contra un gobierno que había cancelado los derechos a la protesta y a las manifestaciones públicas.

Los tambores de guerra de la rebelión popular cimbraron la estructura del régimen del “chacal de Chalcatongo”, quien, a punto de morder el polvo, acudió a salvarlo el nefasto presidente panista Vicente Fox, cuyo ejército de androides —al mando de Ardelio Vargas— dejó a su paso ese 25 de noviembre, por lo menos 25 muertos y un número desconocido de desaparecidos.

Los capítulos de esta negra historia permanecen en la memoria de los oaxaqueños, con la esperanza de que no se vuelvan a repetir en tiempos tan difíciles en donde las situaciones son iguales o parecidas a las de hace veinte años, cuando se produjo este movimiento democrático.

Esa madrugada del 14 de junio de 2006 se produjeron cambios súbitos en la vida de los oaxaqueños, cuando mentes obnubiladas por un poder omnisuperior decidieron acallar los reclamos de mucha gente, sobre todo de justicia y democracia, a un régimen que había negado el desarrollo social de Oaxaca y, en cambio, para acallar esos reclamos optó por la represión, el encarcelamiento y la criminalización contra quienes lideraban esos movimientos de descontento popular.

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Fue entonces que, ante el peligro de ver cancelados muchos de sus derechos y libertades, pueblos, organizaciones sociales, obreros y campesinos, estudiantiles, de burócratas, de colonos… decidieron hacer frente a esa brutal maquinaria gubernamental que desde el Palacio digitaban Ulises Ruiz y su secretario de Gobierno Jorge Franco Vargas, “El chuky”. Fue este último el que dio la orden a los simios del régimen para que esa madrugada desalojaran brutalmente del zócalo de la ciudad a las organizaciones en resistencia, a las que ya para entonces se habían unido maestros de la sección XXII de la CNTE, que al final fueron los que lideraron la lucha.

En 2006 el pueblo oaxaqueño se había desbordado con aspiraciones democráticas, pero sus sueños se vieron despedazados por un régimen de corte fascistoide que lo masacró como única salida a las demandas y reclamos populares.

A veinte años de distancia se sigue esperando el castigo para los criminales de lesa humanidad; a veinte años de distancia se sigue buscando la legitimidad de los derechos y libertades canceladas por el ulisiato.

¿Ha habido cambios y logros democráticos, soluciones a los conflictos y crisis sociales que existían hace veinte años? Se ha llegado a estos días con un gobierno que se dice de izquierda, pero que obedece más a prácticas y políticas del pasado y neoliberales, con la salvedad de que ahora la represión ya no es tan frontal, sino dosificada de tal manera que no se vean los hilos que mueve el morenismo en el poder desde hace cuatro años.

El movimiento social del 2006 ha permitido la vigencia de las marchas y manifestaciones populares que el ulisiato no pudo prohibir, al igual que a veinte años de distancia tampoco han podido cancelar los tartufos morenistas consagrados en engañar, mentir y prometer sin cumplir las demandas de la población.

Hace veinte años en la Plaza de la Danza una activista de OIDHO decía que mientras no hubiera justicia contra los responsables, los muertos del ulisiato no iban a tener paz; pero tampoco habrá para aquellos que hasta ahora se han rehusado a aplicar la ley y proceder contra los responsables.

A los morenistas de ahora en el poder, poco o nada les interesa lo que haya ocurrido en 2006 y se consagran en proteger a sus correligionarios. Un gobierno goebbeliano y rememorando las prácticas antidemocráticas de sus antecesores solo puede mantener a su pueblo bajo la Espada de Damocles.

Aunque no venga al caso. Pues nada; que lo que iba a significar la obra cumbre del gobierno morenista de Oaxaca, o sea la presa Paso Ancho, Margarita Maza, Mujer Solteca… está suspendida por un amparo promovido y concedido al Observatorio Comunitario del Agua (Aplausos).

So long raza.