En marzo de 2026, la más reciente encuesta de Enkoll ubicó a la Presidenta con un 75 % de aprobación, siete puntos menos que en marzo de 2025; pero llama la atención que Morena cayó del 48 % al 42 % entre octubre de 2026 y marzo de este año. Al mismo tiempo, el 12 % de los encuestados declaró que no votaría por ningún partido, el 14 % optaría por el Partido Acción Nacional, nueve por Movimiento Ciudadano y siete por el Partido Revolucionario Institucional.

Aunque está muy discutido que las encuestas no son “la última palabra” y tampoco determinan las tendencias, si se las cruza con la realidad y hechos recientes inocultables pueden reflejar el clima político‑social y el sentir de la población; por eso, ante la aprobación del 42 % de Morena, la cúpula del partido debió mover algunas de sus “piezas”, como el retiro de “Andy”, y ha decidido adelantarse a las campañas electorales para promover su imagen en los 17 estados donde habrá elecciones de gobernadores. Ahora, mediante la figura de “Coordinadores de la Defensa de la 4T”, realizará campañas.

Desde marzo, el Consejo Nacional (CEN) morenista definió sus reglas para la elección de 2027 y se planteó “frenar” el deterioro de su imagen por escándalos como el del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, detener diferencias y fricciones internas, y “esconder” la mala administración de algunos gobernadores que no atienden y no resuelven los problemas de la gente, como el caso de la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez; de Veracruz, Rocío Nahle; o de Oaxaca, con Salomón Jara, entre otros.

El CEN de Morena emitió la semana pasada su convocatoria formal para los “Coordinadores Estatales de la Defensa de la Transformación” y, a partir del lunes 22 de junio, se registraron e inició su proceso interno, sin importar que falten dos meses y medio para que empiece el proceso electoral y todavía medio año para las precampañas estatales. Con el membrete de “coordinadores” podrán recorrer el país, medir su posicionamiento y, sobre todo, empezar a presionar, engañar, prometer e incluso amenazar a la gente (que hoy “recibe” alguna ayuda) para que vote por el morenismo, o se exponen a que les retiren los apoyos.

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Sondeos y encuestas recientes —más allá del discurso oficial de Morena de que va por 15 gubernaturas— reflejan que Morena apenas alcanza alguna ventaja en 10 estados, según la analista María Amparo Casar, quien asegura que “la designación de Coordinadores de la Transformación no es más que una farsa idéntica a la de procesos pasados para adelantar campañas proselitistas de manera ilegal, evadiendo los tiempos oficiales”.

Otro de los sondeos que alerta a Morena proviene de una consultora independiente que trabaja para LatinUS, que mostró que el 47 % de los encuestados piensa que Morena debe seguir gobernando, pero otro 47 % asegura que es necesario cambiar de partido en el gobierno; el 6 % no contestó. También indica que, de 2025 a 2026, la aprobación de Sheinbaum Pardo cayó drásticamente del 80 % al 59 %, mientras que la desaprobación pasó del 15 % al 39 %. En cuanto a intención de voto, con Morena pasó del 45 % en 2025 al 33 % en 2026, una caída de 12 puntos; los demás partidos, en cambio, crecieron.

Estamos a un año de las elecciones de 2027 y en Morena se percibe la preocupación; al interior existe división, ya que el fraccionamiento es visible y ahora se pelearán por “el reparto del pastel”, sumado a los actos de corrupción, tráfico de influencias y la relación de políticos y funcionarios morenistas relevantes con grupos delincuenciales. Por eso están adelantando su campaña, violando las leyes electorales. Ya lo dice el viejo y conocido refrán: “el miedo no anda en burro”. Por el momento, querido lector, eso es todo.