“Nuestros hogares se están desmoronando… Duele ver que nos están quitando todo”, fueron algunas de las expresiones utilizadas por la joven Amanda Martínez Vásquez, originaria de Juchitán de Zaragoza y candidata a convertirse en la Diosa Centéotl 2026 durante las fiestas de los Lunes del Cerro, al denunciar durante la primera etapa del certamen, que fue divulgada a través de la televisión pública local, los índices de inseguridad y violencia que predominan en su municipio, catalogado por las autoridades como foco rojo en inseguridad.
“Hablar de fiestas y tradiciones es decir que no estoy diciendo la verdad porque en Juchitán nos están quitando la paz, la tranquilidad, la seguridad de nuestras calles”, sostuvo durante su intervención efectuada este viernes en la ciudad de Oaxaca, en las instalaciones del teatro Macedonio Alcalá, al que se dieron cita decenas de asistentes.
“Ya no basta con ser el roble que todo lo aguanta mientras nuestros hogares se están desmoronando. Duele ver que nos están quitando todo. Es momento de que escuchen nuestro grito de justicia porque sostener la vida no debería costarnos la nuestra”, subrayó la joven, en la que ha sido uno de los discursos más repetidos a través de redes sociales.
“Sin embargo, vengo de mujeres y hombres que no conocen la rendición ante la falta de oportunidades”, prosiguió la joven.
Foro de denuncia
Durante el certamen diversas participantes convirtieron el foro en un espacio de denuncia.
Una abogada e intérprete de San Vicente Coatlán, Virginia Jiménez Antonio, denunció la precariedad en la que elaboran aquellas personas encargadas de asesorar lingüísticamente a las y los ciudadanos indígenas que afrontan actos de injusticia o de confrontación con las autoridades.
Relató que dentro de su experiencia profesional resalta el caso de una niña de 4 años, que fue abandonada en la frontera con Estados Unidos y donde ella fue la única persona capaz de comunicarse con la menor debido a que hablaba zapoteco.
“Ser intérprete es una cuestión cultural sí, pero también es una deuda que el Estado tiene con nosotros porque, aunque llevamos la voz de nuestro pueblo ajustados, hospitales, embajadas, muchas veces lo hacemos sin pago digno, sin contrato pero aún así seguimos porque la lengua no puede esperar a que el Estado la voltee a ver”.
Otra de las jóvenes participantes pidió a la sociedad respetar el trabajo de los artesanos y no regatear los trabajos que hacen al momento de que estos ofrecen sus mercancías en mercados o calles de Oaxaca.
