No hay plazo que no se cumpla.

Juchitán pedía a gritos desde hace mucho tiempo que llegara la paz, un pueblo cansado de la violencia, de las extorsiones y de los múltiples crímenes. Los últimos acontecimientos de seguridad que se han registrado en Oaxaca han sacudido a la estructura del poder de los Jara

La captura de Miguel Sánchez Altamirano, “Quetu”, no es una detención más. Es un terremoto político que golpea directamente los cimientos del gobierno de Salomón Jara Cruz, al que se agrega la caída de Emilio Montero Pérez como director del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, vinculado fuertemente a esta red de Juchitán y señalado por mantener en nómina una lista de aviadores ligados con Quetu, dada a conocer públicamente.

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José Alfredo Nicolás Vera: Regidor de Energías Renovables del Ayuntamiento de Juchitán. Aparece con plaza de “docente” percibiendo un sueldo bruto mensual de $19,388.00. Fernando Santos Villalobos: secretario Municipal del Ayuntamiento. Cuenta con una clave de personal “administrativo” con un sueldo bruto mensual de $17,559.00.

Zoila Gómez Cabrera: Síndica Procuradora municipal. Percibe simultáneamente un sueldo del IEEPO asignado a una plaza de “docente”. Francisco Javier Esteva Guerra: secretario Particular en el municipio de Juchitán. Tiene asignado un sueldo bruto de $17,526.00 mensuales bajo claves de personal administrativo y plaza de oficial de servicios.

Elvis Guerra López: Reconocido diseñador muxe y colaborador en eventos oficiales del municipio (como el Grito de Independencia). Ostenta una clave administrativa en el IEEPO con un sueldo mensual bruto de $17,526.00. Fátima Rafaeli López Martínez: Esposa del exsecretario municipal Mariano Rosado, dada de alta en el esquema institucional con un salario bruto mensual de $17,526.00.

Amable Sánchez Altamirano: Hermana del alcalde detenido Miguel “Quetu”. Reportada dentro del esquema de beneficios de nómina. Por estas razones fue que Emilio Montero renunció al IEEPO.

Que quede claro: aparecer en una nómina no convierte automáticamente a nadie en delincuente. Pero sí obliga a revisar quién cobraba, dónde trabajaba, quién autorizó las plazas y cuál era la relación política de esos servidores públicos.

El dinero público no puede convertirse en caja chica de grupos políticos. Y mucho menos cuando alrededor de esos grupos aparecen investigaciones por presuntos vínculos criminales.

Mientras tanto, el Congreso local con 35 votos a favor declaró anoche la desaparición de poderes en Juchitán de Zaragoza, donde un alcalde cayó acusado de extorsión agravada y delitos contra la seguridad del Estado. La Fiscalía de Oaxaca sostiene que investigaciones de inteligencia establecieron presuntos nexos con “Los Cromos”, señalados como brazo operativo del CJNG en la entidad.

Apenas un día después vino otro sacudimiento para la estructura política de Salomón Jara, la salida este viernes de Emilio Montero Pérez del IEEPO, precisamente cuando comenzaban a conocerse los alcances de las investigaciones sobre el grupo político de Juchitán.

Son demasiadas coincidencias para seguir hablando de simples movimientos administrativos. Aquí hay que precisar que la administración del IEEPO actualmente está siendo auditada por la Auditoría Superior de la Federación, donde tan solo en una parte de la revisión, deberán comprobar y cuadrar la friolera cantidad de aproximadamente $144 millones de pesos.

Pero justo ayer que se da la sacudida sobre la renuncia de Montero, trabajadores confirmaron que fueron enviados a sus casas porque supuestamente iban a fumigar, pero no, hubo un cateo a las oficinas en el edificio financiero y en el bunker donde se ubica la dirección general en San Felipe del Agua, solo que se desconoce si fue un movimiento oficial o “auto-cateo”.

Montero no era un funcionario cualquiera. Fue presidente municipal de Juchitán y “Quetu” fue su colaborador cercano y posteriormente su sucesor político. La relación entre ambos está documentada y forma parte de la historia reciente del poder morenista en el Istmo.

Ahora uno está detenido y el otro fuera del IEEPO. La propia Fiscalía del Estado ha hablado de una estructura criminal que presuntamente operaba mediante extorsión y otros delitos, y que habría encontrado espacios de protección desde posiciones políticas y de seguridad.

Es importante destacar que toda la información sobre la red criminal que operaba en Juchitán la tiene el secretario de seguridad nacional, Omar García Harfuch desde hace varios meses y la gota que derramó el vaso, fue justamente el caso del diseñador Elvis Guerra, a quien intentaron extorsionar con $200 mil pesos mensuales, pero no contaban con la relación directa que éste tiene con la presidenta Claudia Sheinbaum.

Ahí es donde el escándalo comienza a adquirir dimensiones mucho más graves. Ello, porque Sheinbaum le pidió a Harfuch le informara cómo estaba el caso de Juchitán y al conocer de viva voz de su secretario de seguridad el reporte completo y el mapeo de la delincuencia y quienes la dirigen, la presidenta se molestó muchísimo y es aquí donde se toma la decisión de intervenir al municipio más violento de Oaxaca.

Juchitán llevaba meses, incluso años, convertido en una de las zonas más preocupantes de Oaxaca. Los números son brutales: 44 homicidios dolosos entre enero y agosto de 2026, de acuerdo con cifras de la Fiscalía estatal.

Por ello ahora las investigaciones federales están poniendo bajo sospecha precisamente las relaciones entre actores políticos y una estructura criminal.

La situación se vuelve todavía más delicada con la reciente detención de Jhon Keny Moreno, excomisario de Seguridad Pública Municipal de Juchitán, señalada por la Fiscalía como parte de una segunda etapa del operativo y por su probable relación con la protección de “Los Cromos”.

¿Quién protegía a quién?, si la investigación federal logra acreditar que desde posiciones políticas o de seguridad se facilitaba la operación de una organización criminal, entonces ya no se habla solamente de inseguridad, sino de una penetración institucional y eso es muchísimo más grave.

Ese es precisamente el punto que el gobierno de Jara no puede esquivar y tampoco puede decir que no lo sabía, no puede deslindarse de su responsabilidad hoy que ha salido a flote parte de la podredumbre de su administración.

Mientras el gobierno estatal hablaba de paz, la Federación detenía a un alcalde. Mientras se presumían estrategias de seguridad, la investigación federal apuntaba hacia una estructura de presunta protección criminal. Mientras se hablaba de transformación, uno de los principales actores políticos del Istmo terminaba esposado. Y después cayó otro funcionario de primer nivel.

Esa es la verdadera crisis de poder que enfrenta Salomón Jara Cruz y no puede fingir que no la ve.

El problema para Jara ya no es solamente la caída de Miguel Sánchez Altamirano, “Quetu”, ni la salida de Emilio Montero del IEEPO, sino lo que puede aparecer cuando las autoridades federales terminen de tirar del hilo.

Hoy la Federación abrió una puerta que durante años permaneció cerrada. Detrás de esa puerta puede haber mucho más que nombres y expedientes. Cuando el crimen consigue protección, el problema es criminal. Pero cuando consigue protección desde el poder, el problema se convierte en una crisis de Estado.

La detención de “Quetu” puede ser apenas el principio. El verdadero terremoto comenzará cuando las esposas alcancen a quienes todavía creen que el poder los mantiene intocables.

DE COLOFÓN:

Bajan a Saymi Pineda de la carrera por la gubernatura

Oigan, hay alguien que está muy molesta y triste porque cuando ya estaba encarrerada, muy segura de que sería la próxima candidata al gobierno de Oaxaca en 2028, antes puede ser diputada federal, en Palacio de Gobierno deciden bajarla de su aspiración, sí, a Saymi Pineda.

Menudo golpe. De antemano se sabe que la próxima gubernatura de dos años será para una mujer, aunque la ley es ambigua, no obliga a que sea específicamente mujer, puede ser hombre y hasta antes del escándalo “Quetu”, el gobernador Salomón Jara, se sintió empoderado porque todos los candidatos a gobernadores los pusieron los mandatarios estatales en funciones, por supuesto los morenistas.

Y del Comité Ejecutivo Nacional de Morena le dijeron que podría ser hombre su relevo y se alocó, reactivando al senador Nino Morales Toledo a caminar más fuertemente, al mismo Jesús Romero López, aunque no lo crean sueña con ser gobernador. Mandó pintar bardas de color guinda, otras de rojo por el Partido de la Transformación Oaxaqueña, a donde pretende incrustar candidatos. Se siente dueño del PETEO

Pero la sacudida que le ha dado la caída de “Quetu” y Emilio Montero, junto con su estructura de poder en Juchitán, lo trae muy preocupado, desencanchado, así lo refleja en su rostro y en las últimas declaraciones que ha dado a la prensa no hila las ideas, dice una cosa por otra.

Por supuesto este golpe político le ha movido el tablero electoral rumbo al 2027 y 2028, que de por sí en la agenda política se habla de manera insistente que no tendrá mano en la sucesión gubernamental. Sin duda es un golpe que Jara no vio venir.

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