La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2026, publicada hace algunos días, muestra que Oaxaca (ENVIPE) registró una tasa de 34,691 delitos por cada 100,00 habitantes, ubicándola por arriba del promedio nacional (34,442); y de 22,818 víctimas por cada 100,000 habitantes, lo que la posiciona como la treceava entidad más peligrosa en México.
En este contexto, en su informe de septiembre, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública coloca a Oaxaca, con 560 homicidios registrado de enero a agosto del 2026, en la octava posición, muy por arriba del promedio nacional (362).
Sumado a lo anterior, la ENVIPE también señala que en el 94.8% de los delitos cometidos no se inició una carpeta de investigación al no existir una denuncia formal. Sin embargo, la principal razón por la cual los oaxaqueños no denuncian los agravios es por causas atribuibles a la autoridad; y no es para menos, el 72.2% de los oaxaqueños considera que vivir en su entorno se ha vuelto inseguro.
Razón por la cual cobra sentido que para el 92.2% de los oaxaqueños la Marina, como institución, es la que les inspira más nivel de confianza; por el contrario, instituciones locales como policías municipales, policías de investigación y de tránsito, son los que menos confianza les infunde.
En conjunto, estas cifras oficiales permiten deducir que, contrario a lo que el actual gobierno estatal de Oaxaca ha intentado maquillar durante toda su gestión, nuestro estado está muy lejos de estar dentro de las cinco entidades más seguras de México.
Y no es para menos, más allá de las cifras, la percepción ciudadana se ha documentado en redes sociales, con testimonios sobre la infinidad de sucesos delictivos que han afectado directamente a todos los estratos de la población, y en prácticamente todas las regiones de nuestro estado.
Desafortunadamente, para Salomón Jara y su gabinete, a pesar de los datos oficiales y el sentir del pueblo oaxaqueño que pregona defender, todo se ha tratado de politiquería. No obstante, cual karma actuando al instante, la realidad de su gobierno y su partido le explotó en la cara.
La detención del presidente municipal por MORENA, de Juchitán de Zaragoza, M.S.A, detenido por las fuerzas federales, curiosamente camino a inaugurar una obra para la Marina, mediante una orden de aprehensión por su posible participación relacionada con delitos de extorsión agravada en contra de la seguridad del Estado, ha generado un terremoto para los políticos locales, pero, principalmente, para Salomón Jara y el Congreso del estado.
Y es que por muchos años se ha señalado, tanto por la ciudadanía vía redes sociales, así como por las columnas de opinión ajenas al oficialismo, sobre la terrible situación de gobernanza criminal que se vive en Juchitán. Donde los diversos acontecimientos a lo largo de los últimos tres años habían confirmado que este municipio istmeño era el nuevo Sinaloa del sur.
Sin embargo, a pesar de esto, ni el Salomón Jara, ni mucho menos el Congreso del estado, mencionaron, ni por error, alguna iniciativa para la desaparición de poderes.
Esto a pesar de que se tenían antecedentes recientes donde en otros municipios, en los cuales por mucho menos, impulsaron la desaparición de poderes en tiempo récord, y en sesiones extraordinarias de vía rápida ante situaciones graves de ingobernabilidad. Como, por ejemplo, en Zapotitlán.
Sorprendentemente, el sufrimiento de los juchitecos ante la violencia, inseguridad, desplazamiento forzado, entre otros delitos que van en aumento en el municipio, no fue suficiente, ni para Salomón ni para el Congreso del estado, en ambos casos pertenecientes al partido Morena, para impulsar la desaparición de poderes.
Y aunque ese proceso puede llevarse a cabo en los próximos días, esto sería más una burla, no solo para el Istmo, sino para toda la población del estado de Oaxaca.
Esta situación vuelve a poner sobre la mesa el tema de los filtros de seguridad para negar candidaturas, y quitarles su puesto actual, a personas ligadas con el crimen organizado, el narcotráfico u otros delitos del fuero común o del fuero federal.
De lo contrario, ¿cómo saber a qué tipo de persona le damos nuestro voto?
Es importante recordar que en nuestro estado sigue vigente la investigación del operativo “Agave Azul”, y lo relacionado con sindicatos afines a redes criminales, por lo que sería un buen inicio darle continuidad para obtener más acciones en contra del crimen organizado y la gobernanza criminal.
De igual manera es importante señalar que el próximo año son las elecciones intermedias, y en este punto es prudente cuestionarse, ¿con qué cara Salomón Jara y futuros candidatos de Morena nos pedirán nuestro voto? ¿Con qué moral nos seguirán asegurando que son mejores que los de antes cuando su partido Morena está conformado con los de antes?
La moral de Morena en Oaxaca está por los suelos. Solo hace unos días, Salomón Jara anunciaba que les daba unos meses a los gobiernos municipales e integrantes de su gabinete de seguridad para mejorar el tema de seguridad pública, de lo contrario, en diciembre les sacaría la tarjeta roja.
Un discurso por demás risible, pero también lleno de ignorancia sobre el quehacer de la administración pública.
Principalmente, porque al gobernador se le olvida, o no sabe, que, ante las deficiencias financieras, de capital humano y de infraestructura, el gobierno del estado es el principal responsable de capacitar y coordinar con los gobiernos locales, acciones de combate al crimen organizado.
En definitiva, el gobierno de Oaxaca se convirtió en ese integrante incómodo para el Morenismo; entidad federativa donde los morenistas de Oaxaca prefirieron sangrar a su propio partido mientras lograban sus propios objetivos. En la historia quedaron los hombres y mujeres de y para el partido.
Y no es para menos, de acuerdo con una fuente de Palacio Nacional, en diversas ocasiones se le hizo el llamado a Salomón Jara para poner orden al desencanto que crecía exponencialmente en nuestro estado en contra del partido. Pero tal parece que el gobernador entendía el mensaje al revés.
Finalmente, en caso de seguir vigente la advertencia sobre de que en diciembre se va quien no cumpla con sus responsabilidades en materia de seguridad pública, entonces ¿por qué no aplicar esta regla con el gobernador? Sobre todo, porque es el principal responsable directo de la seguridad pública en el estado.
Primavera Oaxaqueña, diciembre me gustó para que te termines de marchitar, es el clamor popular del verdadero pueblo oaxaqueño. Al tiempo.
