Un fantasma recorre los Valles Centrales de Oaxaca: es el fantasma de la rebeldía de los pueblos originarios que se resisten a perder su rostro de comunalidad con un proyecto vial donde un criterio racista considera que “en el área de estudio (…) la presencia de población indígena no resulta relevante”. El proyecto solo beneficiaría a empresas transnacionales, principalmente extractivas de minerales, que se establecerían en su trayecto. Es la tercera ocasión en que los gobiernos del Estado y federal intentan construir este sueño neoliberal inicialmente denominado Libramiento Sur, hace casi veinte años y ahora presentado como Corredor Vial Zapoteco, nombre impuesto por el gobierno de Oaxaca, tan dado a cambiarle nombre a todo. El primer rechazo fue en el año 2010, con una trayectoria ligeramente diferente a la actual, pues pasaba por otros pueblos que en su momento se opusieron a su construcción; Se reactivó en el año 2020 en el contexto de la pandemia del COVID-19. Al año siguiente se presentó una Manifestación de Impacto Ambiental evaluada y aceptada sin consulta pública, pero se volvió a cancelar el proyecto debido otra vez a la oposición. Es reactivado en el 2023. Desde esta fecha, sin que las comunidades lo advirtieran, los gobiernos estuvieron diseñando y perfeccionando el desarrollo de esta carretera que atravesaría los Valles Centrales para entroncar con la carretera Barranca Larga Ventanilla por un lado, y por otro con la ruta que va al Istmo de Tehuantepec para conectar con el corredor transoceánico, como propósito principal. Al norte, la conexión sería con la autopista Oaxaca Cuacnopalan, favoreciendo la entrada al territorio oaxaqueño de toda clase de vehículos, principalmente los que transportarán no sólo al turismo, sino el material extraído de las zonas mineras, que sin duda es el principal objetivo del proyecto carretero. Esta sería una sinopsis del proyecto ahora en marcha.
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INICIALMENTE iban a ser dos libramientos, el sur y el norte, pero en este último hubo resistencia y fue cancelado, aparentemente. El Corredor Zapoteco como se llama ahora, silenciosamente y a espaldas de los pueblos de los Valles Centrales y de Etla, se fue tramando de forma tan maquiavélica para su desarrollo, que según los estudios al respecto impactaría el ecosistema y la vida comunal por donde pasará. Pero el silencio de este explosivo proyecto no iba a durar mucho, pues el gobierno de Oaxaca, pasándose por el tren de aterrizaje los acuerdos de la OIT y otros tratados internacionales, está violando los derechos y garantías de los pueblos con la construcción de nuevos proyectos, en donde ni siquiera se consulta o siquiera se avisa a los lugares donde operará, como es el caso del corredor zapoteco, que afectará por lo menos 15 municipios de Zimatlán, Zaachila, Ocotlán, Ejutla, Tlacolula y principalmente el poblado de San Lorenzo Cacotepec, Etla, de donde partirá el corredor zapoteco que dejará a los lados desastres ecológicos como ya se observa en San Pablo Huitzo. Hasta ahora, a través del miedo y amenazas, el gobierno morenista de Oaxaca ha venido ocultando el verdadero desastre social que esta vía causará a los pueblos en su trayecto, y ha sido tan perverso que ni siquiera ha brindado información y menos ha realizado una consulta, difundiendo que algunas autoridades municipales y agrarias ya han aceptado y cedido territorios para dar paso a la carretera. Esta ha sido una argucia para confundir a las autoridades y a la misma población que muchas veces desconoce los impactos de estos proyectos. Ese es el caso de San Lorenzo Cacaotepec, donde el proyecto afectará zonas habitadas, tierras de cultivo, montes, pastizales y cañadas con importante biodiversidad, perjudicando el sistema hidrológico, microcuencas con zonas de absorción donde se recargan los mantos acuíferos que surten a la población del vital líquido, pequeñas presas, arroyos, pozas y al Rio San Lucas. La zona alberga flora y fauna, con una diversidad de reptiles, mamíferos entre los que se cuentan conejos, liebres y el venado cola blanca; también la Tortuga Casquito e insectos, murciélagos polinizadores y vegetación nativa, además de algunas especies en serio peligro de extinción como el pececito Profundulus Oaxacae que interesó a científicos europeos al constatar que aún se encuentra en cañadas de esta población. En una investigación de la UNAM se relaciona este proyecto con la expansión minera y la existencia de tierras raras, según una revista especializada en geología. La construcción del Corredor Vial Zapoteca serviría para la exploración, extracción y transporte de minerales y recursos naturales, devastando los pueblos que se encuentran a su paso. Aparte de todo este desastre ecológico, lo mas importante para la subsistencia de San Lorenzo es el agua, y esta se irá agotando en pozos y mantos acuíferos, también por un explosivo uso que tendrán los tres hospitales que se están construyendo en su jurisdicción. Otra devastación para la comunidad sería que quedaría totalmente encerrado, asfixiado, por las carreteras que lo circundarán. Sin embargo, los pueblos originarios afectados han desenterrado su hacha de guerra y se han unido para formar una alianza en el Foro regional, que tuvo lugar el miércoles último en Magdalena Teitipac. El pronunciamiento de este Foro será dado a conocer a los medios el martes próximo en una conferencia de prensa frente al palacio de Gobierno. La resistencia ¡también vá! Como suele decir el pirómano social, secretario de Gobierno.
So long raza.
