Al grito de “justicia”, “justicia” y bajo la consigna de “no murió, nos lo arrebataron”, la tarde de este domingo fueron sepultados en el municipio de Tlaxiaco, en la región de la Mixteca de Oaxaca, los restos del ingeniero Pablo Osorio Sánchez, quien fue desaparecido y muerto en el municipio de Concordia, Sinaloa.

Cuatro días después de haber sido identificado legalmente por su familia en la Ciudad de México, el cuerpo de Osorio Sánchez, quien, hoy se sabe, murió de dos disparos en la cabeza, llegó la mañana del sábado a su tierra natal, donde fue velado con decenas de asistentes durante todo el sábado y domingo en su domicilio, situado en la comunidad de El Vergelito, a entre 15 y 20 minutos en vehículo del centro de Tlaxiaco.

El cuerpo de Pablo Osorio fue depositado en su última morada, en el panteón de la agencia San Pedro, a las 11 de la mañana con 50 minutos del 5 de julio, donde estuvo acompañado hasta casi las 4 de la tarde por sus seres queridos.

Las despedidas

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Este cinco de julio a las 7 de la mañana, familiares y amigos realizaron un último rosario en el domicilio de Pablito, como le decían, y posteriormente fue trasladado en cortejo a una propiedad de su tío, donde el joven fue enseñado a trabajar en labores de campo para subsistir.

En ese punto, tres maestras de Pablo Osorio montaron una guardia de honor a las 8:05 de la mañana y, luego, otro de sus profesores le dedicó un mensaje de despedida.

“Todo trabajo honesto, sea cual sea, es una bendición que da dignidad a la persona. Nos detuvimos aquí unos minutos porque este fue el lugar de trabajo de muchas horas y de muchos días de Pablo Osorio Sánchez”, dijo el orador.

“Aquí labraba cortando pastura o cuidando los toros de su tío Jaime López Sánchez Cruz. Aquí trabajaba junto a su primo Jaime Jiménez Sánchez, dirigidos por el señor Guadalupe Velasco, que también le enseñó a manejar el automóvil. Aquí se forjó el carácter del futuro ingeniero”, agregó.

Desde niño, Pablo Osorio trabajó en ese lugar para ayudar a su madre, Socorro Sánchez Cruz, a quien su hijo soñaba con un día regalarle una casa propia, pues la que habitan en El Vergelito es propiedad de su tía, que se encuentra en Estados Unidos.

Tuvo un hijo ejemplar

“Señora Socorro Osorio Sánchez tuvo un hijo ejemplar, un joven del que solo podemos enaltecer sus virtudes y de eso somos testigos sus profesores de primaria y secundaria aquí presentes”, resaltó.

Posteriormente, el cortejo continuó hasta la salida de la localidad, donde los deudos abordaron una veintena de vehículos y se dirigieron al centro de la ciudad de Tlaxiaco, en cuyo parque principal se localiza la Parroquia de Santa María de la Asunción, donde los restos fueron recibidos a las 9 de la mañana en punto.

La misa concluyó alrededor de las 9:45 y se dio paso al penúltimo homenaje para Pablo: allí, en las afueras del inmueble, los familiares entregaron globos de color blanco a cada una de las personas más allegadas al ingeniero civil, quien permaneció en calidad de desaparecido durante cinco meses y una semana.

Le llevan su motocicleta

Luego, sus amigos llevaron hasta el lugar una motocicleta propiedad de Pablo, a la que también le colocaron un globo y la playera verde con el número cinco que vestía el ahora extinto con su equipo de fútbol, y que durante todo el sábado y domingo había permanecido encima del ataúd, junto con un casco y un chaleco, también propiedad del ingeniero de 26 años.

Los allegados pudieron seguir despidiéndose frente al féretro durante varios minutos más, hasta que a las 10:11 de la mañana el cortejo partió al panteón municipal, ubicado en el barrio de San Pedro, la última morada del profesionista egresado del Instituto Tecnológico de Tlaxiaco, mientras la banda entonaba los acordes del tema “Amigo”, que hizo famoso Roberto Carlos.

El contingente recorrió las principales calles de la Heroica Ciudad de la Mixteca de Oaxaca.

Ingenieros se suman a homenaje

Al recorrido se sumaron una decena de tractocamiones y camiones tipo volteo que comenzaron a hacer sonar sus cláxones al mismo tiempo para que todo el centro del municipio escuchara el paso de la procesión.

Los organizadores de esa acción fueron los compañeros de Pablo Osorio en la carrera, hoy ya convertidos en ingenieros civiles.

“Cuando un pobre quiere ser feliz le arrebatan la vida”

A las 10:35 de la mañana, el grupo hizo una parada en la vía pública, en el puente Juárez, punto donde todos los cortejos fúnebres acostumbran a despedirse de sus seres queridos.

Allí, el abogado y activista Maurilio Santiago, asesor de la familia y presidente del Centro de Derechos Humanos y Asesoría a Pueblos Indígenas (CEDHAPI), exigió justicia para la familia y denunció que el crimen se ha apoderado de las aspiraciones y los sueños de los jóvenes.

“No fue fácil porque un pobre siempre está peleando, luchando para salir adelante… Las personas en este país no tenemos derecho a ser felices. Cuando un pobre quiere ser feliz le arrebatan la vida”, condenó el especialista en derechos humanos.

“Hoy es un día de exigencia, es un día de decir que en México existe la desaparición forzada de personas, que hay impunidad y que no existe la justicia”, reiteró que Pablo Osorio aspiraba a sacar adelante a su familia y a construirle una casa a su madre, un sueño que fue ‘arrebatado por criminales’.

“Justicia, justicia”

Fue ahí cuando los asistentes comenzaron a gritar: “Justicia”, “justicia”, “justicia” para Pablo Osorio.

Tras las palabras del abogado, los familiares soltaron los globos con helio que habían recibido al salir de la iglesia.

El cortejo continuó su recorrido hacia el panteón municipal, donde llegó a las 11:05 de la mañana. El féretro fue llevado a la iglesia del barrio San Pedro, situada enfrente del camposanto, para que el cura volviera a rezar por el descanso eterno de Pablo Osorio.

“Pablo no murió, nos lo quitaron”

Finalmente, el féretro ingresó al cementerio a las 11:35 horas.

Antes de ser depositado, el presidente municipal de Tlaxiaco, Jorge Octavio Hernández Martínez, envió un mensaje final, calificando el hecho como una “tragedia enorme”.

El edil sostuvo que la injusticia “está dañando a este país”.

“Decir que murió es una palabra muy sola, muy simple. Pablo no murió, nos lo quitaron y nos lo quitó una cultura que está invadiendo este país, una cultura de violencia, una cultura que a veces parece ajena a nosotros”, lamentó el alcalde.

“Escuchamos en las noticias a las madres buscadoras y cambiamos de canal, y escuchamos en las noticias a jóvenes desaparecidos y, a veces, en nuestro inconsciente decimos ‘algo habrá hecho, verdad, por eso les está pasando eso’”, lamentó.

Sin embargo, resaltó que los asistentes al sepelio fueron testigos de la reputación incuestionable de Pablo Osorio: “Este joven trabajaba de noche, regando, cuidando a los animales, y se presentaba al Tecnológico a las 7 de la mañana para presentar sus exámenes y seguir estudiando”.

“Este país no está ofreciendo futuro”, condenó, al recordar que durante los últimos meses ha participado en la despedida de tres jóvenes; además de Pablo Osorio, una adolescente de 17 años y una joven de 27 años que fueron víctimas de violencia de género.

A las 11:50 de la mañana, el féretro de Pablo Osorio descendió a su última morada, entre el llanto de sus seres queridos, quienes permanecieron en el panteón hasta después de las 4 de la tarde.

Los asistentes regresaron posteriormente a la casa donde vivió Pablo Osorio, donde se ofreció una comida de agradecimiento.