El Sindicato Mexicano de Salud (Simesa) cumplió una semana con la toma de las instalaciones del Centro de Salud Urbano Número 1, ubicado sobre la calle de Mina, en el centro de la ciudad de Oaxaca, así como la interrupción del flujo vial en la misma arteria.

Los inconformes acusaron que, a pesar de la protesta, las autoridades se han negado a reincorporar a su puesto de trabajo a una ciudadana que fue víctima de acoso laboral y violencia de género y cuyos dictámenes han sido confirmados por instancias como la Defensoría de Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO).

Ante ello el Secretario de Honor y Justicia del Comité Ejecutivo Seccional del Simesa sostuvo que el sindicato no se moverá del lugar donde se encuentra hasta que su compañera sea regresada a su puesto de trabajo.

El dirigente sostuvo que, a pesar de la intervención de tres entidades de gobierno, como son la Secretaría de Gobierno de Oaxaca, los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO) y la Coordinación Estatal del IMSS Bienestar, los funcionarios han sido incapaces de ejecutar la orden emitida por las propias autoridades, sobre la reincorporación de la ciudadana a su centro de trabajo donde, hasta antes de esta contingencia, había fungido durante nueve años.

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El secretario de honor y justicia del Simesa acusó que los médicos y directivos de la clínica de salud no quieren recibir nuevamente a la mujer porque necesitan “la autorización” de la Delegación de la Sección 35 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA).

Sin embargo, el líder sindical reiteró que no existe ningún ordenamiento legal que justifique el actuar de los directivos del centro de salud, pues la Sección 35 del SNTSA no tiene potestad alguna como patrón o como autoridad.

A pesar de ello, los inconformes reiteraron que el director del centro de salud justifica que la delegación de la Sección 35 no le ha dado el visto bueno a la reincorporación para llevarla a cabo.