Alicia en el País de las Maravillas es una obra de arte literaria. Es la historia de una niña que en su afán de seguir a un conejo parlante termina en un mundo surrealista donde cambia de tamaño, conoce a animales excéntricos y asiste a un juicio absurdo antes de despertar de sus sueños. Tiene tres importantes mensajes.
El primero, es la crítica al absurdo de las reglas arbitrarias del mundo adulto. El segundo, trata sobre la importancia de pensar por uno mismo, aprender a cuestionar las normas establecidas cuando exista abuso de poder. Y, el tercero, que las imposiciones de las figuras de autoridad son, en su mayoría, simples berrinches carentes de sentido.
Actualmente, los oaxaqueños viven las consecuencias negativas de seguir, sin un análisis crítico, a un animal político parlante llamado Andrés Manuel López Obrador. Quien, como muestra de su infinito amor por Oaxaca nos dejó a Salomón Jara como gobernador.
Un mandatario excéntrico, caracterizado, no por su originalidad, sino por vivir sus propios estándares sin preocuparse por la presión social o las tendencias en su contra.
De lo contrario, no tiene explicación por qué desde que tomaron posesión, él y los integrantes de su gabinete, han cometido error tras error, que lejos de solucionar de origen, siguen utilizando el desgastado discurso de culpar al pasado, complicando aún más los problemas que ellos mismos generan.
Después de más de tres años del (des) gobierno de la autodenominada Primavera Oaxaqueña, los ejemplos sobran. Aunque los más recientes son el resumen de lo que ha sido la gestión de Jara Cruz.
El pasado 12 de mayo, se anunciaba el inicio de un programa de reordenamiento del transporte en Oaxaca, implementado por la SEMOVI, con el objetivo de reducir el congestionamiento vial y recuperar los espacios públicos.
Sin embargo, al día de hoy, no se ha presentado estudio técnico alguno que respalde las directrices de este programa. Situación que no sorprende, ya que el actual gobierno estatal se ha caracterizado por tomar decisiones al vapor, sin rigor científico, mucho menos con coherencia y lógica.
Lo que resulta decepcionante, sobre todo, porque para el estudio de la movilidad urbana se cuentan con herramientas tecnológicas, y gratuitas -pequeño detalle por aquello de las facturas-, como SUMO Urban Mobility Simulation, Qgis, Moovit, Google Earth Pro, entre otras, que se utilizan en la elaboración de los planes maestro de movilidad urbana.
En vista de esto, se puede deducir que este gobierno no es primaveral, es, por decirlo menos, un gobierno primitivo, ajeno a la toma de decisiones con fundamento empírico. Situación que ha tenido repercusiones directas en los usuarios.
Aunque fiel a su estilo, en su conferencia del 1 de junio Salomón dejó clara la postura en defensa del reordenamiento, sugiriendo que caminar no hace daño, que se puede caminar tantito, porque Oaxaca está muy pequeño y no se camina mucho.
Ante esto, un servidor y un equipo, durante poco más de un mes, aplicaron 100 encuestas -como prueba piloto- a usuarios del sistema foráneo y urbano. Los resultados más sobresalientes son que el 86% señala que su gasto semanal en transporte incrementó entre 20 y 40 pesos diarios, el 78% refiere que el tiempo de traslado a su destino final aumentó de 15 a 25 minutos por el transbordo o caminar un trayecto no habitual. Para variar el 90% afirmó no tener conocimiento sobre el plan de reordenamiento, mientras que el 80% refirió no estar de acuerdo con la medida, teniendo como principal razón el no ser consultados.
Sumado a lo anterior, el 57% señala que se dedica al comercio en mercados públicos, siendo su fuente principal de ingreso, de éstos, el promedio de edad oscila entre los 50-65 años. El 85% señaló que el rango de peso que tienen que cargar caminando o para transbordar, oscila entre los 5 y 10 kg. O en ocasiones más (15-25kg) como en el caso de las tortilleras.
Cabe señalar que estos son solo una muestra de los datos que se han recopilado. Pero ofrecen un panorama de las principales afectaciones.
Con base en este fundamento, y retomando las sugerencias de Jara Cruz, es cierto, Oaxaca no es muy grande, aunque pareciera que le ha quedado grande a este gobierno, pero también es cierto que caminar es bueno, pero no así cuando se hace cargando más de 5kg, ¿será que el gobernador pueda caminar de 10 a 15 minutos con un bulto de tortillas recién hechas como lo hacen a diario cientos de mujeres comerciantes que viven al día?
Pero también los dueños de las concesiones han visto afectaciones ante esta situación. Con disminución de sus ganancias diarias, sumado a lo que ya es de dominio público, aunque no se quiera reconocer, como lo es el cobro de “apoyo sindical”, en los nuevos puntos de llegadas de los taxis foráneos, por parte de la organización, que ante las evidencias de dominio público se deduce que son la consentida del gobierno en turno.
Ante esto la manifestación de los taxistas no se hizo esperar. Escenario natural ante las imposiciones, pero lo que llamó la atención fue que en una de esas manifestaciones se hiciera presente el director de los Delegados de Paz, quien intentó ofrecer una mesa de diálogo con la SEGO y Semovi. Y más allá del rechazo natural a su persona y a su figura institucional, resulta sorprendente como un hombre que se vio involucrado en temas antimorales y antiéticos, siga siendo parte de la estructura de un gobierno que se autodenomina del pueblo, pero peor aún, que se dicen defensores de la Soberanía Nacional.
En este punto es importante señalar que con estos planteamientos no se argumenta estar en contra del ordenamiento vial, por el contrario, es necesario ante el crecimiento poblacional y del parque vehicular.
Sin embargo, en lo que no se puede estar de acuerdo es en la toma de decisiones sin un fundamento metodológico, y con un alto costo social. Mucho menos, si el gobierno estatal defiende su postura con el objetivo combatir el congestionamiento vial y recuperación de espacios públicos, cuando al mismo tiempo permite construcciones que arrebatan vialidades (Calle de los Derechos Humanos) que eran ampliamente conocidas como puntos de desahogo en horas pico.
Sin duda, el tema del reordenamiento del transporte de Oaxaca aún tiene mucho por contar, pero es el reflejo de una gestión estatal que ha dejado mucho que desear en estos tres años, demostrando que no gobiernan con ciencia, ni con técnica, solo al ahí se va.
Otro ejemplo más es la construcción en la zona del margen del río Atoyac, donde se llevan a cabo trabajos del denominado corredor verde, donde en días recientes se han registrado y documentado acciones de demolición. Sin embargo, los albañiles en obra han señalado que son “ajustes que son parte de la obra”. Ustedes perdonarán queridos lectores, pero ¿de cuándo a la fecha una demolición de una construcción recién terminada es parte de la obra? ¿No existen planos de construcción o supervisores de obra?
En fin, son el reflejo de las imposiciones de las figuras de autoridad que, en su mayoría, son carentes de sentido común. Consecuencia de vivir en el Oaxaca del (des) gobierno de las maravillas primaverales, con servidores públicos excéntricos, y vacíos de conocimiento técnico. Pero llenos de discursos surrealistas donde todo va bien.
Sin exagerar, el país de Alicia se queda corto ante la realidad oaxaqueña. Al tiempo.
