Para Ana Sofía, la sexta llamita.
El rostro siniestro de la discriminación, podría provocar un estallido social en San Lorenzo Cacaotepec, Etla, donde algunos nativos del lugar tratan de mantener el control y el predominio sobre la gente que no es de ahí, pero sin reconocer que es éste sector el que con sus tequios, aportaciones, impuestos y consumo también sostiene la economía y el desarrollo de la comunidad. El conflicto puede agravarse por la guerra del agua que las autoridades municipales le han declarado a la gente de fuera al imponerles una exorbitante alza del quinientos por ciento por el suministro del vital líquido. Otro problema podría ser si el Cabildo, sin necesidad de una asamblea, también aprueba -como lo hizo con el agua- el costo por la recolección de basura. Pero estas crisis no acaban solamente con el alza inmoderada del agua, sino porque al parecer ya empezó a meter las manos el “pirómano social” o sea, el secretario de gobierno; y ya se sabe que donde este siniestro personaje interviene, los problemas no se solucionan y se agravan. Hasta hace poco las cosas iban bien, pero últimamente un sector de la población y las autoridades municipales empezaron a asumir actitudes de soberbia, de autoritarismo y de excesos de los ancestrales usos y costumbres, pues consideraban que están obligados a guardar silencio a pesar de estarse violando sus derechos primordiales. La gente que no es de San Lorenzo se sumó a los esfuerzos de este pueblo noble en sus tareas de desarrollo y avances que ha logrado históricamente con la unidad y la solidaridad y su propio esfuerzo, como es el tequio. Desgraciadamente son pocos los nativos que consideran esta suma de esfuerzos de la gente que viene a vivir a San Lorenzo Cacaotepec, porque es ahí donde gastan su salario que ganan cuando salen a trabajar a otro lugar con la compra de sus productos, de sus negocios, y por las noches en sus cenadurías y taquerías; son gente que adquiere lo que ahí se produce, pero que además contribuyen para las festividades patronales del pueblo que acaban en bailes, comidas, borracheras, escándalos y riñas y a veces en balaceras. Otro pago a todas luces abusivo, es el de cincuenta mil pesos que debe cubrir el que venga a vivir a San Lorenzo Cacaotepec para que se le dé carta de naturalización, o “ciudadanía” como le dicen ellos; antes solo exigían 10 mil pesos. Habría que puntualizar que los avecindados jamás se han rehusado a pagar todas las cooperaciones e impuestos que se acuerdan en asamblea, y ahora parece que por decisiones únicamente del Cabildo, como acaba de ocurrir con el alza estratosférica de la cuota al agua, y cuyo acuerdo debe ser revisado por la autoridad correspondiente.
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Las autoridades municipales de San Lorenzo Cacaotepec que encabeza Ivonne Arizbeth Diaz Santiago, han incurrido en graves violaciones de derechos humanos de una importante población del lugar, pero además mantiene engañada a la gente al no advertirle los riesgos de impacto ambiental que significan la construcción de tres hospitales en la agencia municipal de Santiaguito, unidades médicas que absorberán y acabarán con los mantos acuíferos y la cuenca de San Agustín y San Pablo Etla. Tampoco se le ha informado al pueblo del proyecto de la construcción en San Lorenzo de una universidad y un cuartel de policía. Madie sabe cual será la suerte de la comunidad indígena de San Lorenzo Cacaotepec, que lejos de mantener la unidad con la gente que no es del lugar, debería preocuparse por el impacto ambiental que lo amenaza y no discriminar a gente que también se esfuerza por el desarrollo de la comunidad. Habría que ver cuál será el futuro de Santiaguito Etla, Agencia donde se han asentado importantes negocios como son Plaza glorieta, Distribuidora Grupo Modelo, la mercería de Grupo Miguel, el almacén de FEMSA Coca cola, Cementos Moctezuma, Fábrica de jabón La Corona, una empresa de vidrio artesanal, Una maquiladora de uniformes, 4 bares oficialmente registrados… Habría que ver cuáles son las condiciones de vida de la gente de Santiaguito y como vivirán también cuando empiecen a funcionar los tres hospitales y sus autoridades suban los impuestos y cobren el agua, que a esas alturas ya escaseará para el consumo doméstico, pero aunque no haya ni una gota de agua, sin duda que el gobierno morenista de Oaxaca empezará a repartir tinacos; como el candidato en campaña que ofrecía construir un puente y después llevar el río. Mientras en San Lorenzo Cacaotepec, la gente que ha sido discriminada por la misma autoridad municipal estará denunciando el caso ante la opinión pública y organismos defensores de los Derechos Humanos, incluso la misma Naciones Unidas, pues estas normas deben ser abolidas entre pueblos indígenas, cuando estas comunidades sufren y son víctimas de prácticas similares de regímenes de corte fascistoide. Es condenable que las mismas autoridades rompan el tejido social y fragmenten a la población, situación que facilita la introducción de grandes proyectos concesionados a intereses externos para instalarse sin oposición en una comunidad rota y dividida que no logrará, bajo estas circunstancias, tomar acuerdos en favor de su propio pueblo y menos oponerse a proyectos que sin duda lo primero que acabarán son los Usos y Costumbres.
So long raza.









