El PSG venció al Arsenal en la final disputada en el Puskás Aréna de Budapest por 1-1 en el tiempo extra y 4-3 en tanda de penales. Ousmane Dembélé anotó para los parisinos y Kai Havertz para los ingleses. Con este triunfo, el equipo francés se convirtió en bicampeón consecutivo de la Champions League.

En París, lo que inició como una fiesta terminó en caos. Grupos de aficionados rompieron mobiliario urbano en los Campos Elíseos, incendiaron vehículos y generaron enfrentamientos con la policía. Las autoridades francesas reportaron más de 50 detenidos y varios heridos, algunos con arma blanca.

La policía utilizó gases lacrimógenos para controlar los desmanes, que se extendieron por distintos puntos de la capital, incluyendo los alrededores del Parc des Princes. Incendios y saqueos fueron reportados en varias zonas de la ciudad.

Las autoridades habían desplegado un amplio operativo de seguridad ante el riesgo de incidentes, pero no lograron evitar que grupos violentos aprovecharan las celebraciones. Este tipo de disturbios se han repetido en eventos importantes del PSG en los últimos años.

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El gobierno francés, encabezado por Emmanuel Macron, enfrenta críticas por la recurrente violencia asociada a celebraciones deportivas. Miles de ciudadanos resultaron afectados por los daños materiales y los operativos policiales.