Fuera de Haití nadie cree en los zombis; fuera del palacio virreinal de Oaxaca, ya nadie cree en el discurso hiperbólico del gobierno morenista y esa reprobable narrativa que niega la realidad de crisis y conflictos, tan evidente que resulta y que crecen y hacen temer peligrosas consecuencias sociales, sobre todo por una espiral de inseguridad y violencia proveniente de carteles de la delincuencia organizada cada vez más fortalecidos y coludidos con los más altos niveles de gobierno.

Como prueba, ahí están los dos impactos en la línea de flotación del barco morenista de Oaxaca cuando, en Juchitán, el presidente municipal fue apresado por fuerzas federales por sus nexos con uno de los brazos del cartel Jalisco Nueva Generación, y la renuncia casi simultánea del director del Instituto de Educación Pública de Oaxaca; casos que alertaron al pueblo oaxaqueño, al gobernador no pareció haberlo inmutado y trató el affaire con superficialidad, buscando a toda costa que fueran situaciones que no inquietaran a la población.

Tal vez no le ha dado importancia porque, en el caso de Juchitán, el alcalde del lugar fue capturado por fuerzas federales al descubrir su doble identidad de autoridad y delincuente, resultado de las pesquisas que ellas mismas llevaron a cabo, ya que el gobierno de Oaxaca, incluido el propio mandatario, el secretario pirómano de gobierno, el fiscal del Estado, el secretario de Seguridad Pública… con el detenido, periódicamente y días antes de su aprehensión mantenían reuniones para diseñar tácticas y operativos en un municipio que registra el mayor índice de criminalidad en el Estado.

Pareciera que este caso de Juchitán no tuviera ninguna relación con la renuncia del director del IEEEPO, el que, por cierto, ha guardado un absoluto silencio, pero en el fondo los analistas han encontrado elementos de actos deshonestos del funcionario que le heredó la presidencia municipal, para formar parte del gabinete del régimen morenista de Oaxaca.

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Esos analistas señalan que el alcalde juchiteco, ahora en una cárcel de máxima seguridad, pudo haber heredado esas relaciones que había, desde entonces, con la delincuencia organizada. Pero para poner a salvo a los de más arriba, como al hermano del gobernador, que es insistentemente señalado como parte de esa mafia, el hilo tuvo que romperse no por lo más delgado, sino por lo más podrido.

SI el gobernador y su gabinetazo no parecen inmutarse ante los escandalosos casos del munícipe de Juchitán y la renuncia premeditada del director del IEEEPO… mas inamovible parece la crisis social de Oaxaca, aunque esta última crece peligrosamente y hay un inminente peligro de desbordamiento ante tanto engaño, promesas incumplidas, inseguridad y criminalidad.

Los casos de Juchitán y del IEEEPO, según muchos estudiosos, están demostrando el peligro que corren los oaxaqueños ante la presencia de bandas de la delincuencia organizada que vienen sembrando el terror y la muerte por todo el territorio oaxaqueño, y se dice que los mafiosos ya se pasean por los corredores del palacio de Gobierno.

La realidad de los oaxaqueños es inamovible por más que el gobierno se esfuerce en presentar un escenario de paz, de trabajo, de desarrollo y de una necia filípica de que ya nada es como antes, como los gobiernos anteriores, pero de los que han heredado sus más corruptas y criminales prácticas para mantenerse en el poder. No puede notarse ninguna diferencia entre los regímenes del priato y el de MORENA de ahora, sobre todo en esas políticas de corrupción y neoliberalismo que despojan a los pueblos de sus territorios, riquezas naturales y de sus propias vidas, para instalar mega proyectos y polos de desarrollo que impactan la naturaleza y la vida comunal de los pueblos originarios.

Análisis de estudiosos señalan que Oaxaca ha entrado a una fase muy peligrosa cuando advierten que funcionarios del Estado de muy alto nivel mantienen nexos con la delincuencia organizada, fenómeno social que no tuvo mucha presencia ni arraigo en el priato, aunque la inseguridad de los pueblos, los cacicazgos con sus guardias blancas, así como el autoritarismo, siempre han estado presentes. El gobierno de Oaxaca nuevamente debe estar orgulloso y presumir de que el Estado está ocupando un sitio importante en el ranking nacional cuando ya es feudo del crimen organizado.

So long raza.