Los hombres y mujeres de Juchitán de Zaragoza, zapotecos puros, cuya defensa de sus derechos de manera enérgica ha sido puesta a prueba cada que surge una crisis, una amenaza, una tragedia o un abuso, tienen en estos momentos la oportunidad de retomar el sendero que los aleje de la oscuridad, la violencia y el miedo en que malos gobernantes los han conducido.

Salomón Jara no es el único gobernante que los ha engañado, haciéndoles creer que estaba de su lado cuando toda la población era víctima de la extorsión, los asesinatos, los secuestros, el cobro de piso y demás acciones violentas e intimidatorias que cancelaban su derecho a vivir tranquilos, seguros, en comunión y en paz con sus vecinos del istmo de Tehuantepec.

Otros gobiernos, en su mayoría las administraciones del PRI, y una parte de los emanados de la izquierda comunista y perredista, a partir de los años 80, también los engañaron, extrayéndoles sus riquezas, cambiando sus formas de vida, usándolos como prendas electorales, sin proveerles de condiciones duraderas para medianamente vivir. Hasta que llegó la 4T, con los programas sociales de los que se colgaron desde organizaciones sociales, partidos y líderes nuevos que dejaron atrás, por sus inconsecuencias, divisiones y actos de corrupción, a los dirigentes históricos que habían fundado la COCEI.

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El empeño por construir el canal interoceánico, aunado al comercio global, que entre otras cosas afecta sus recursos naturales y tierras, e impuso las bebidas embriagantes y malos hábitos alimenticios, abriendo el cruce del comercio por vía terrestre y ferroviaria, hizo palidecer su mercado tradicional, alejó a campesinos y pescadores de su ocupación ancestral, llegándose al grado de que en sus comunidades aceptaron alquilar sus tierras a los capitales externos para la generación de energía eólica.

La crisis que derivó con la desaparición del Ayuntamiento; la designación de un comisionado temporal para que convoque a elección del cabildo; que llevó a la cárcel al presidente municipal, a uno de sus socios y al ex comisionado de la policía, redondeada con la renuncia del poderoso director del IEEPO- la dependencia que maneja la mayor parte del presupuesto que la Federación entrega a Oaxaca, vía el Gobierno del Estado- puede tener una salida virtuosa en la medida en que la sociedad juchiteca tome el destino en sus propias manos.

No habrá soluciones mágicas que no provengan de los propios miembros de la sociedad juchiteca, que en estas horas debe estar reflexionando sobre si hicieron bien o mal al quedar sujetos de esta pandilla de rufianes que envueltos en colores de morena prometían gobernar con el corazón en la mano y seguido se los llevaban a rellenar mítines, recepciones y urnas para entronizar a operadores regionales del Cartel de las cuatro letras, como sucede ahora mismo en la Costa, Valles Centrales e Istmo, donde las bandas delincuenciales, llámense frentes, alianzas o sindicatos tienen su rostro civil y político en un puñado de políticos entre senadores, diputados, servidores públicos, alcaldes y hasta dirigentes partidistas electos por los mismos votos que llevaron a Claudia Sheibaum a la presidencia de la República. 

El reto enorme es no dejarse intimidar y engañar, a pesar de discursos, promesas, dádivas y presiones, por los mismos personajes que los han conducido a este oscuro callejón que solo permitirá ver la claridad cuando el gobierno de la República actúe sin miramientos contra los que pusieron a Juchitán en manos del crimen organizado.  

Si en verdad desean recuperar confianza y votos ante el proceso electoral en marcha, no estaría mal que llevaran a juicio político a la verdadera cabeza que en maldita hora llegó a engañar nuevamente a las y los oaxaqueños. Ya sucedió con Rocha Moya y su salida silenciosa del palacio de Culiacán. La decisión tendría que venir del centro, ahora que el debilitamiento político del régimen oaxaqueño es evidente. Antes de que se pudra Oaxaca.

De aquí a junio nadie le asegura a la presidenta que vayan a retener nuevamente la totalidad de distritos federales y locales, igual que presidencias municipales ganadas hace 3 años, a pesar de lo generosa que es la gente. Hay un buen sector que ya se hartó de conocer de tantos “aviadores”, corrupción y nepotismo. Antes de cuatro años a la primavera le cayó el otoño con cubetadas de estiércol. Cuídense que no sobrevenga el crudo invierno y no terminen, como ahora, negando a sus amigos, camaradas, socios, cómplices y operadores políticos.