La tradición del Día de la Candelaria se vive con intensidad en la capital oaxaqueña, donde este 2 de febrero la comunidad católica se dio cita en diversos templos para la bendición de las imágenes del Niño Dios.
Como dicta la costumbre, las figuras fueron cuidadosamente vestidas con atuendos que van desde trajes tradicionales hasta representaciones de santos, simbolizando la presentación de Jesús en el templo y marcando el cierre formal de las festividades navideñas que iniciaron en diciembre.
En el corazón de la ciudad, los locatarios del Mercado 20 de Noviembre se sumaron a la celebración compartiendo con propios y visitantes la gastronomía local.
Según la tradición para quienes “sacaron el muñeco” en la rosca de Reyes el pasado 6 de enero, los comerciantes organizaron una entrega masiva de tamales.
Este gesto no solo cumple con el compromiso social de la festividad, sino que también refuerza los lazos de comunidad y hospitalidad que caracterizan a este emblemático centro comercial.
De manera paralela, la agencia de Cinco Señores se vistió de gala para llevar a cabo una festividad de gran escala en honor a la Virgen de la Candelaria. Con una participación masiva de los vecinos, la zona se convirtió en el epicentro de la fe y el folclore, donde las celebraciones religiosas se entrelazaron con actividades populares.
Entre el olor a tamales, chocolate y el colorido de los Niños Dios bendecidos, Oaxaca muestra que es fiel a las tradiciones.









