En medio de un escándalo ecuménico por corrupción en la misma presidencia del órgano federal electoral, se desarrollará en el país un proceso significativo porque los estudiosos prevén la participación de gente, no de perfil, sino de cuerpo entero que pondrían en riesgo una jornada de elección popular pacífica y sin violencia. El affaire en el INE por acusaciones mediáticas de corrupción de su presidenta Guadalupe Taddei, puede ser apenas la punta de iceberg que se precipitará por la conducta deshonesta de quien arbitrará el proceso electoral de junio próximo; pues sin duda será referente de los órganos electorales en todos los Estados del país para transparentar un proceso que estará contaminado por la participación directa o financiamiento de la delincuencia organizada, que aspira a participar con candidatos propios. Ha sido en un mal momento que se produce este estallido sin paralelo en uno de los órganos autónomos, sobrevivientes del lopez obradorismo y donde se da la última decisión sobre la suerte del país y sus Estados a través de una participación del pueblo en las urnas para elegir, si no el mejor, sí el menos peor de quienes van a administrar la vida pública, sobre todo los dineros de sus impuestos, y a combatir la inseguridad y la corrupción como las principales prioridades. El descubrimiento de las actividades corruptas de la presidenta del INE, solo es una manchita en la piel del tigre, pero si se procede de acuerdo a la ley, podría ser una señal de que la presidenta Claudia Sheinbaum ha decidido restar un poco de fuerza a la corrupción galopante en todo el país y que involucra a funcionarios importantes del partido en el poder y de lo que ya es un escándalo urbi et orbi. La renuncia en la presidencia del INE sería un pequeño avance en la democratización, no solo en ese órgano electoral y autónomo sino en todas las dependencias de los tres niveles de gobierno. Si hay cambios en el Instituto Nacional Electoral, ojalá no sea un gatopardismo, cuando ya se habla de que el sucesor en el INE sería un cuatísimo de la presidenta de la República.

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Pero por corrupción no solo deberían renunciar, sino ir a la cárcel, funcionarios públicos, gobernadores, presidentes municipales y hasta ministros de justicia. Es la hidra de miles de cabezas y que ningún poder, que ni Perseo y su escudo brillante ha podido decapítar. Es difícil saber si la doctora Claudia Sheinbaum continuará esta profilaxis presidencial para depurar esta atmósfera que envenena todo el país y que proviene directa o indirectamente del partido en el poder, pero que el descubrimiento de acontecimientos corruptos, cada vez mas frecuentes solo sean manejados escandalosamente por los medios conservadores y una microscópica oposición. El INE en toda su historia no había llegado a cimas tan elevadas, ni a simas tan bajas, y esta corrupción que ahora se descubre en la mismísima presidencia del órgano electoral ya es muy extendida en todos los Estados del país, como se observa aquí en Oaxaca donde Senadores, Diputados Federales y locales y presidentes municipales son impuestos por el gobierno o no son reconocidos, aún legitimados, no solo por el INE, sino por el Tribunal Electoral de la Federación. Aquí en Oaxaca son varios los candidatos impuestos por el gobernador del Estado, su brujo de cabecera, el tal Geovani, el secretario pirómano de gobierno, cualquier otro funcionario de alto nivel, simplemente porque se trataba de un familiar, de un amigo, o de “una mi amistad” como decía un columnista ya fallecido. En cada proceso electoral siempre salen a la luz pública el nombre del gobernador y su Corte por la imposición de candidatos; aunque en las conferencias mañoseras se diga otra cosa de las crisis y conflictos sociales en todo el Estado, la inseguridad y la escalofriante escalada de violencia que mantienen a la población con los ojos abiertos. Parece que en Oaxaca el gobierno ha creado otro órgano electoral paralelo al INE. Podría pensarse que El peje tuvo razón al etiquetar a órganos autónomos de corruptos, pero la paradoja es que aún cuando cambia la gente o el partido en el poder, la corrupción sigue inamovible. Se necesita erradicar las causas que mantienen a la política mexicana inmersa en ese estado de degradación progresiva sin esperanza de revertirse… al menos por ahora.

So long raza.

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