La presunta red de ASAEO, sus mandos, sus estrategias de propaganda y los vínculos políticos bajo investigación han colocado al gobierno de Oaxaca frente a uno de los mayores escándalos políticos a nivel nacional.
No solamente por la gravedad de los delitos que las autoridades investigan, sino porque alrededor de esta organización aparecen nombres, relaciones políticas y preguntas sobre una posible protección desde las esferas del poder que siguen sin una explicación convincente.
Las investigaciones sobre la Alianza de Sindicatos y Asociaciones del Estado de Oaxaca describen una presunta estructura con mandos, células operativas, comunicación digital y mecanismos para imponer disciplina entre sus integrantes.
También apuntan a una estrategia para limpiar su imagen pública, inundar las redes sociales con mensajes favorables y reportar masivamente las páginas que difundieran información incómoda. Si se acredita, no sería una simple estrategia de comunicación: sería un mecanismo para intentar controlar la narrativa mientras las autoridades investigan hechos graves.
Hay tres nombres que mantienen abierto uno de los capítulos más delicados de esta historia: Carlos Abraham Ríos Suárez, “El Oaxaco”; Iván Ríos Suárez, “El Cuquis” o “El Kuki”; e Indira Janet Ríos Suárez, “La Contadora”.

Reportes periodísticos los identificaron como integrantes del núcleo de ASAEO que no fueron detenidos durante los operativos de agosto y que, de acuerdo con información atribuida a fuentes de la Fiscalía local, habrían abandonado Oaxaca antes de los cateos.
Nos preguntamos ¿cómo es posible que una operación de esa magnitud, con cientos de elementos de seguridad y acciones simultáneas en distintos puntos de los Valles Centrales, no lograra localizar a tres personas señaladas por las investigaciones como integrantes de la estructura directiva?
Acaso ¿recibieron información anticipada? ¿cuándo salieron de la entidad? ¿quiénes pudieron facilitarles la salida? Son interrogantes que deben responder las autoridades, no convertirse en afirmaciones sin pruebas.
Lo que tampoco puede aceptarse es que la investigación se conforme con detener a operadores secundarios mientras las preguntas sobre la cúpula permanecen abiertas. Si ASAEO funcionaba con una cadena de mando, como apuntan los reportes sobre los trabajos de inteligencia, las autoridades tienen la obligación de establecer quién ordenaba, quién ejecutaba, quién financiaba y quién pudo haber brindado protección.
Aquí es donde está el verdadero problema político para Salomón Jara.

La información publicada por N+ el primero de octubre de 2026 sobre las investigaciones relacionadas con ASAEO puso bajo escrutinio a Noé Jara Cruz, hermano del gobernador, por presuntos vínculos con la organización.
El reporte también recordó su participación en actos públicos con integrantes de la familia Ríos y declaraciones de respaldo a sus dirigentes. Noé Jara rechazó los señalamientos y sostuvo que se trataba de una persecución política.
No se puede confundir una relación política con una responsabilidad penal, ni convertir fotografías o declaraciones públicas en pruebas de un delito. Pero tampoco puede pretenderse que la cercanía entre actores políticos y una organización sometida a investigaciones de esta magnitud sea irrelevante.
La sociedad tiene derecho a conocer el alcance de esas relaciones y a exigir que cualquier posible responsabilidad se investigue sin privilegios. Ellos le apuestan a que este tema quede en el olvido, porque los ha puesto muy nerviosos.
El gobernador ha sostenido que en Oaxaca nadie está por encima de la ley. Perfecto. Entonces llegó el momento de demostrarlo. No con declaraciones para salir del paso, sino permitiendo que las investigaciones alcancen a cualquier persona cuyo nombre aparezca sustentado en los expedientes, sin importar su apellido, cargo o cercanía con el poder.
Si las autoridades investigan posibles redes de extorsión, cobro de piso, despojo y otros delitos atribuidos a integrantes de ASAEO, también deben esclarecer si existieron funcionarios que facilitaron su operación, toleraron sus actividades o utilizaron su capacidad de movilización para obtener beneficios políticos. Todo ello debe probarse, pero nada de ello puede descartarse por conveniencia.
El caso tiene además otra arista que no debe perderse de vista: el asesinato del periodista Francisco Alejandro Leyva Aguilar, ocurrido el 22 de julio de 2026. La coincidencia temporal entre el homicidio y los operativos posteriores contra ASAEO ha alimentado interrogantes periodísticos sobre posibles conexiones.
Sin embargo, las autoridades no han acreditado públicamente que los hermanos Ríos Suárez sean responsables de ese crimen. La investigación debe esclarecer los hechos y determinar responsabilidades con pruebas, no con especulaciones.
Lo que sí sería imperdonable es que el expediente del periodista termine convertido en otro caso sin respuestas, mientras las investigaciones sobre las estructuras de poder que operan en Oaxaca avanzan a medias.
La familia de Leyva Aguilar merece justicia; la ciudadanía merece saber hasta dónde llegaban las redes investigadas y si existieron conexiones políticas o institucionales que facilitaron su funcionamiento.

ASAEO tiene cuentas pendientes con la justicia. Los hermanos Ríos Suárez deben comparecer ante las autoridades si existen órdenes de aprehensión vigentes en su contra, y las instituciones deben informar con claridad sobre las acciones para localizarlos. También deben investigarse las posibles rutas de financiamiento, los mandos y cualquier eventual protección política.
Salomón Jara tiene una cuenta pendiente con Oaxaca: demostrar que su gobierno no es un refugio para los intocables. Porque de nada sirve proclamar que nadie está por encima de la ley si la ciudadanía percibe que las investigaciones se acercan al poder y, justo ahí, comienzan las evasivas.
Los nombres de Carlos Abraham, Iván e Indira Janet Ríos Suárez ya están en la conversación pública. El nombre de Noé Jara también apareció en reportes sobre las investigaciones, aunque él niega las acusaciones. Ahora corresponde a las autoridades separar las sospechas de las pruebas, localizar a quienes deban comparecer y esclarecer todas las responsabilidades.

La peor salida para Oaxaca sería una investigación que exhiba a los operadores, pero deje intactas las preguntas sobre sus posibles protectores. Por ello Noé Jara debe ser llamado a comparecer, el hecho de que haya acudido a la FGR de forma voluntaria a ponerse a las órdenes, no lo exime de los señalamientos que lo vinculan con ASAEO y están en el dominio público.
Si la justicia alcanza solamente a quienes ejecutaban las órdenes y nunca esclarece quiénes pudieron beneficiarse de la red, el golpe a ASAEO será incompleto y la promesa de que nadie está por encima de la ley quedará reducida a propaganda.
EL MODUS OPERANDI DE ASAEO
1.- Organización y Comunicación (El Flujo de Trabajo)
● A través de trabajos de inteligencia criminal, se logró establecer el modo de operar de esta red.
● Su organización y flujo de trabajo se daba de manera digital a través de aplicaciones de mensajería.
● En estas plataformas se coordinaban a través de padrinos (identificados por las autoridades como objetivos prioritarios), quienes estaban al frente de las distintas células y operaban utilizando alias como “Talibán Taxis Aeropuerto”, “Lokito Nuevo”, “Cuki”, “Dani Poste” y “Bruja”.
2.- Las Cabezas al Frente
● Los trabajos de inteligencia identificaron a una mujer llamada Indira Rio Suarez (quien operaba bajo el alias “03 Etla”) como la jefa principal de la cual emanaban las indicaciones operativas para el resto de los integrantes.
● La estructura mantenía una disciplina rígida; a través de los mensajes, los agremiados y delegados repetían constantemente que debían mantener la lealtad y esperar las indicaciones de los padrinos y cabezas antes de realizar cualquier movimiento o reaccionar a los operativos.
3.- La Estrategia de Blanqueamiento en Medios y Redes Sociales
● Para contrarrestar las acciones de las autoridades, la red diseñó una campaña coordinada desde las aplicaciones de mensajería con el objetivo de limpiar su imagen pública y deslindarse de los delitos que se les atribuían.
● Los líderes propusieron crear videos para fijar una postura y dieron la orden a sus células de difundir y reenviar masivamente este contenido para que llegara a la mayor cantidad de gente posible.
● La directriz de los padrinos fue saturar las redes sociales con mensajes estructurados para hacer creer que los miembros de ASAEO eran “gente de trabajo”, negando ser “delincuentes” o estar haciendo “nada malo”.
● A la par, operaban como un bloque de censura: ordenaron a sus miembros reportar masivamente las páginas que publicaran información en su contra y comentar favorablemente en las notas que no pudieran borrar.
DE COLOFÓN:
PROYECTO COLMENAS PARA POSICIONAR IMAGEN DE SALOMÓN
Con su llamado Proyecto Colmenas, el gobernador Salomón Jara Cruz sigue obligando a los empleados de confianza abrir cuentas en las redes como Tik Tok e Instagram para darle «me gusta», comentar y compartir todo lo que el Mandatario oaxaqueño maneja en sus cuentas de redes, como si eso le diera un mejor posicionamiento a su imagen tan deteriorada en la opinión pública.
Empleados nos hacen llegar su inconformidad porque han sido amenazados de que quien no active las cuentas no les darán contrato, lamentablemente este tipo de trabajadores laboran bajo contrato temporal de confianza y están muy molestos.


Me comentan que cuando son llamados a reuniones les quitan los celulares para que según ellos no se filtre la información, en lugar de mejorar su gobierno, pretende tapar “el cagadero” obligando a los empleados hablar bien de su administración.
Y todo parece indicar que -ahora sí- Jara Cruz se convenció de que el argentino René Palacios no le dio resultados, al menos así se lo comentó a uno de los funcionarios de su entera confianza, a quien le dijo que estaba muy decepcionado y en los corrillos de Palacio de Gobierno ya se comenta que el súper asesor se va en diciembre, está con un pie fuera de Oaxaca.
Habiendo tanto profesional competente en Oaxaca, a Jara se le ocurrió la brillante idea de que un extranjero era mejor en el papelón de imagen para su administración y vean en lo que terminó Salomón, odiado y arrinconado por la misma ciudadanía oaxaqueña, un total fracaso.
Lo mismo va a ocurrir con su Proyecto Colmenas, a la ciudadanía ya no se le engaña y menos cuando intentan posicionar una imagen desde cuentas falsas. Los empleados no quieren utilizar sus cuentas personales porque saben que la misma gente se los van a acabar en redes.
Un verdadero fracaso. Tengan tantito cerebro, caray.
LOS FILTROS PARA CANDIDATOS DE MORENA
Oigan, que en Morena-Oaxaca cada día están más nerviosos los imberbes dirigentes Emmanuel Navarro Jara y Alejandro Velasco Armas, porque son tres filtros los que deben pasar sus candidatos a las federales y algunos a las locales en la Ciudad de México. Incluso hasta los que se inscribieron para la alcaldía capitalina, pasarán por ese filtro federal.
Nos confirman que uno de los filtros es el de la Secretaría de Gobernación con el subsecretario de gobierno, César Alejandro Yañez Centeno, es la primera mesa donde se revisa todo el historial político de cada uno de las y los aspirantes, de que no tengan investigaciones ni cuentas pendientes con la justicia, pero los revisan con lupa.

De superar este filtro, pasan a la mesa de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, donde ya les tienen el expediente completo bien revisado y les hacen la prueba del detector de mentiras y el antidoping, si todo va bien, pasan a la tercera mesa que es con la dirigencia nacional de Morena, donde la encargada de revisarlos es nada menos que la ruda Citlaly Hernández, quien, por cierto, se inclina porque vaya una mujer en Oaxaca capital.
Con un golpe de suerte, igual y le inclinan la balanza a la diputada local Haydee Reyes Soto, la menos mala, porque Liz Arroyo trae historial fuerte con sus hermanos, difícilmente pasaría el filtro federal. Ya veremos qué pasa.
Es decir, después de toda la mala experiencia que ha tenido Morena con gobernadores metidos en el narco y el crimen organizado, así como senadores, diputados federales, locales y ediles, una de las instrucciones precisas y contundentes de la presidenta Claudia Sheinbaum es que no se les filtre ningún bandido o bandida y en Oaxaca hay varios con cuentas pendientes.
La revisión, me dicen, será con lupa. Veremos si cumplen, porque del dicho al hecho hay mucho trecho.
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