Se acercan días difíciles en que la hidra podría marcar el rumbo del país, durante un proceso electoral perturbado por la delincuencia organizada, el morenismo huachicolero y la derecha medieval, quienes irían en nado sincronizado en búsqueda de 17 gubernaturas, senadurías, diputaciones federales y locales y presidencias municipales, que los dejarían posicionados para la elección presidencial de 2030. Tampoco esta jornada electoral será limpia y transparente; lo único democrático sería el voto ciudadano, como herramienta para tener que elegir entre un candidato malo y otro peor. Hay suficientes motivos para pensar que las elecciones de junio próximo corren riesgos de contaminarse de hechos violentos pues ya se advierte la presencia de candidatos que no inspiran ninguna confianza a la población, por sus antecedentes nebulosos en sus vidas privadas o en los cargos que ya han desempeñado. Siniestros personajes de esta catadura que se mueven tanto en la derecha, el morenismo y la mafia, ya han dado en despilfarrar dineros de diferente origen en campañas muy adelantadas en búsqueda de una parcelita en el Edén. Serán unas elecciones muy reñidas y en las que correrán ríos de dinero; el financiamiento será exponencial para lograr sus propósitos de un cargo que los privilegie del robo de los dineros públicos, la impunidad, en los negocios y los crímenes a la sombra del poder. Las tres cabezas de la hidra, morenismo huachicolero, conservadores conventuales y delincuencia organizada serán los que ganen la mayoría en esta elección, donde impulsarán a sus candidatos con todo tipo de recursos y habrá casos en que el hampa y los izquierdosos serán solidarios hasta formar una simbiosis para alcanzar la cúspide de la pirámide. Así que nada extraño será que un candidato morenista sea financiado por la mafia y un miembro de la delincuencia organizada sea candidato de MORENA. La tercera cabeza de la hidra sería la derecha oscurantista, financiada por el conservadurismo internacional para que desaparezca del continente americano el último reducto de la izquierda en México, toda vez que Lula está en peligro de perder la elección en Brasil. Para México las tres cabezas de la hidra son mortales.

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PUES sí, habría que estar de acuerdo con los escépticos, que no auguran nada bueno, sean cual fueren el resultado de las alecciones de junio próximo, pues habrá lugares, como en Oaxaca en que los candidatos que se promueven no parecen ser lo suficientemente inteligentes para cambiar una situación permanente de subdesarrollo que se mantiene inamovible desde que el poder se empezó a compartir por sexenios. A partir del siglo pasado México ha experimentado diferentes regímenes; la descarnada dictadura porfirista y luego la dictadura blanda del priato según Mario Vargas Llosa y cuyo tiempo se prolongó el triple de lo que duró en el poder el General Diaz; se vivió después la sucesión de los Generales, luego el autoritarismo de Diaz Ordaz, y las represiones del echeverriato en 1971; después el populismo con López Portillo, la tecnocracia con Miguel de la Madrid, el conservadurismo de Fox y Calderón, el neoliberalismo con Enrique Peña Nieto y el morenismo huachicolero con Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum. Por innovaciones en sus formas de gobierno México no se ha quedado atrás, es la gente la que ha permanecido en el subdesarrollo y la pobreza exponencial; y si se observa, se verá que la única que no cambia y sigue inalterable es la corrupción como el dinosaurio monterrosino ¿por qué? ¿Es la idiosincrasia de la política mexicana que se alimenta de la corrupción? Los escépticos no se andan por las ramas, ni tampoco consagrándose en transformaciones engañosas que no hayan sido las logradas por las luchas de los pueblos por sus territorios, sus libertades, sus derechos y por lograr gobiernos democráticos, humanistas que busquen el bienestar de la gente, principalmente de los marginados, de los desclasados; que se compromete a darles bienestar y seguridad, escuelas, empleo, alimentación, gobiernos que solucionen sus crisis, sus conflictos, sus problemas limítrofes, a defender sus territorios del despojo de sus recursos naturales, para la instalación de megaproyectos y polos de desarrollo que cambian dramáticamente la vida comunal. Por lo pronto, no habrá un gobierno así, sino regímenes arrodillados frente al tótem de la corrupción. Parece que muy pronto se le estará dando la razón a los escépticos de que al país le esperan días muy difíciles. En Oaxaca ya se habla también de que en el próximo proceso electoral irán en nado sincronizado conservadores conventuales, morenistas huachicoleros y delincuencia organizada.

So long raza.

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