No se ve para cuando se logre una conciliación entre el gobierno federal y maestros de la CNTE, sobre todo cuando este viernes se registraron disturbios con la visita a Oaxaca de la presidenta Claudia Sheinbaum. El saldo de heridos o lastimados o arrestados, no se dio a conocer. Ni el gobierno federal, ni los profesores, en esta ocasión de la sección XXII de la CNTE ceden en sus pretensiones que vienen manteniendo durante los dos regímenes morenistas, cuando desde su campaña Andrés Manuel López Obrador les ofreció derogar la reforma educativa y la ley del ISSSTE. Terminó su sexenio y “El peje” nunca cumplió su promesa a los maestros. Una sinopsis de todo mundo conocida, fue la postura de la sucesora del tabasqueño, sin que hasta este momento haya habido una solución al planteamiento que vienen haciendo los maestros desde el gobierno de Enrique Peña Nieto, en cuya administración se aprueba la reforma educativa. Esta historia, también todo el mundo la conoce, y que a pesar de considerarse neoliberal, el régimen morenista no ha podido echar atrás por los intereses que reviste, el que mas se maneja es el del capital privado; pero lo que se argumenta e insiste, es en el elevado monto de las pensiones de los docentes, que de volver a un fondo solidario, causaría un caos en quienes se benefician actualmente. Obviamente al gobierno federal no le alcanzaría para recapitalizar a quienes dejarían de recibir esos recursos. Sería el equivalente a un rescate bancario como ya ocurrió con el FOBAPROA que aún siguen pagando todos los ciudadanos. Al gobierno federal lo único que se le ocurre para poder cubrir eventualmente ese hoyo financiero, es eliminar las pensiones de los trabajadores federales a partir de ahora. Así que resulta muy preocupante para el gobierno que la IP vaya a resultar afectada en sus sagrados intereses económicos si deja de manejar los billones de pesos que se le retiene al magisterio. Así que resulta más barato dejar que sus sicarios los dispersen a pedradas cuando se atreven a manifestarse públicamente y exigir el cumplimiento de las promesas presidenciales. Lo ocurrido el viernes prueba una vez mas, por un lado, para quien gobiernan los morenistas, y por otro, parece que nunca habrá una conciliación entre los maestros de la Coordinadora y un régimen que se aferra en mantener la continuidad de políticas neoliberales.

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LOS acontecimientos ocurridos este viernes en el cerro del Fortín con motivo de la visita presidencial, demostró una vez más, como el régimen morenista de Oaxaca mantiene vínculos con sindicatos y organizaciones delincuenciales que son su brazo derecho y realizan el trabajo sucio sin que el gobierno aparezca como represor. Esta historia ya es vieja, pues cada gobierno mantiene sus grupos de choque de los que echa mano para reprimir un movimiento social, una lucha por la defensa territorial de los pueblos originarios, del saqueo y explotación de sus recursos naturales y la destrucción de sus ecosistemas… En tiempos del priato, eran las centrales obreras y campesinas las que mantenían un duro control contra la insubordinación y protesta de quienes se atrevían a plantear reclamos de solución a sus crisis. También los gobiernos estatales y municipales recurrían a vendedores callejeros, taxistas y últimamente moto taxistas, hasta llegar a lo que ahora se conoce como Catem joven y ASAEO; éstos dos últimos, sindicatos de materialistas y transportistas con gente proclive a cometer toda clase de fechorías impunemente; la misma policía y la Fiscalía del Estado, han descubierto su origen y vínculos con la delincuencia organizada. Fue precisamente en la penúltima visita a Oaxaca de la presidenta Claudia Sheinbaum cuando una señora vendedora, ante la mandataria denunció que era víctima del cobro del derecho de piso por parte del ASAEO, sindicato que según ha transcendido, formó un hermano del gobernador. Varios miembros de este sindicato, incluyendo a su lideresa, ya fueron apresados por la Fiscalía Federal, y otros mas capturados por fuerzas combinadas durante operativos en Etla y municipios conurbados. Son hechos que el gobierno morenista de Oaxaca ya no puede seguir negando, así como la presencia de carteles de la delincuencia organizada en varias partes del territorio oaxaqueño. Los que se enfrentaron el viernes a los maestros no fueron todos policías. Así que la situación para los oaxaqueños no es nada agradable, viviendo cercada por lobos.

So long raza.

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