No está mal y tampoco debería ser mal visto que, de pronto, algún funcionario público de los gobiernos Federal, estatal o municipal recibiera elogios de otros funcionarios de un gobierno extranjero, pero sería más importante que el reconocimiento a su buen trabajo viniera de los ciudadanos, del pueblo a quien, en teoría, ese funcionario se debe gracias al voto popular en las urnas, que lo llevó al poder que hoy detenta. Un buen gobernante merece que se le reconozca su labor; un mal gobernante merece que lo critiquen, denuncien y, de ser necesario, lo retiren del puesto público.

Aludimos a esto porque, el 18 de agosto, Omar García Harfuch, Secretario de Seguridad de nuestro país, ‒se rumora en los pasillos de la política‒ formado ya como uno de los hombres más fuertes del gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo, fue visto más engreído que de ordinario luego de que Terrance Cole, director General de la Administración de Control de Drogas (DEA) lo calificara como “socio de confianza y buen amigo de Estados Unidos”, declaración que también trae claros mensajes para México, la Presidenta y, desde luego, para su antecesor Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Primero debemos reflexionar en lo dicho por Cole, ese guiño hacia el “Batman mexicano”, indudablemente lo muestra como el interlocutor número uno ante el gobierno de Donald Trump del gobierno morenista; y le guste o no al Gobierno Federal, García Harfuch pesa en esa relación y la fortalece ahora que el ambiente es complejo para Sheinbaum, que debió defender al hijo del expresidente, Andrés Manuel López Beltrán (Andy) tras el show de la visa suprimida y las acusaciones de diversos delitos.

Otro mensaje que fluye como cuchillo en mantequilla deriva de AMLO, porque analistas y estudiosos en seguridad advierten que la decisión frontal de EE. UU. contra el narcotráfico y su relación muy estrecha con políticos se profundizará a medida que se acerquen las elecciones intermedias de EE. UU. y de México en 2027; parece que Donald Trump y el titular de la DEA están perfilando sus baterías contra funcionarios del primer sexenio morenista que hayan incurrido en delitos por relacionarse con narcotraficantes.

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Los elogios a Harfuch permiten diversas lecturas: exhibir una supuesta “buena relación” en temas de seguridad con EE. UU.; presionar al gobierno de México para que entregue a funcionarios morenistas como el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya; generar más divisionismo entre Morena, poniendo contra la pared a AMLO por su relación y protección al narcotráfico; pero también se insinúa que García Harfuch podría ser un buen político y una buena alternativa para la Presidencia de México en 2030, con quien el imperialismo se entendería bien.

No cabe duda que, bajo el argumento de que en el sexenio de AMLO no se “autorizó” a los agentes gringos ingresar a territorio mexicano para labores de investigación y combate contra los cárteles de las drogas, EE. UU. no abandona sus viejas e históricas pretensiones de apoderarse del territorio mexicano. El combate al narcotráfico es sólo el pretexto, el imperialismo norteamericano pretende hacer suya nuestra patria y lo intentará por cualquier vía.

En México también sigue en marcha la política intervencionista de EE. UU.; incluso ya empezó con la tarea de imponer un gobierno derechista; pero si no lo logra, al menos pondrá a un gobernante que le deje totalmente abiertas las puertas para hacer y deshacer en seguridad, política y economía. Los mexicanos debemos tener claro y sobre todo actuar, porque si Donald Trump y su gobierno entran a México, ya no querrán salirse. Trump siempre ha manifestado que quiere atacar a los cárteles mexicanos; Sheinbaum Pardo ha declarado que eso sería inaceptable.

El país vecino espera el momento propicio para hacer de América Latina su patio trasero y usarlo en una posible guerra con China o Rusia. En México, un llamado correcto y de todos debe orientarse a defender nuestra patria y no dejarnos engañar con que Omar García Harfuch es de “confianza y buen amigo” de los gringos; más bien se está convirtiendo en un títere y en un anzuelo para los intereses del imperialismo norteamericano; el tiempo y los acontecimientos venideros lo revelarán. Por el momento, querido lector es todo.