Representantes de dos comunidades indígenas de Oaxaca manifestaron este martes su rechazo al proyecto de construcción del Corredor Vial Zapoteca, una vialidad que pretende atravesar 18 municipios de los Valles Centrales sin el consentimiento de los pueblos.
Representantes agrarios de Magdalena Teitipac y Santa Cruz Papalutla se sumaron al rechazo emitido la víspera por representantes de San Lorenzo Cacaotepec, y acusaron que la obra afectará áreas de reserva ecológica.
Los inconformes forman parte de un foro denominado Tejiendo Organización y Resistencia Frente al Despojo en los Valles Centrales de Oaxaca, quienes manifestaron que permanecerán en alerta máxima y articulando acciones para contrarrestar la intención de las autoridades federales y estatales.
Advirtieron que tampoco permitirán el uso de grupos de choque para sembrar miedo y caos entre sus tejidos sociales.
“Ahora, por tercera vez, la Cuarta Transformación reanuda los intentos de privatización y despojo y afectación a las comunidades indígenas a lo largo del Corredor Zapoteca”, condenó la representante de la agrupación Organizaciones Indias por los Derechos Humanos, Felipa Cruz Zaragoza, quien recordó que el proyecto fue presentado desde hace 25 años, bajo el nombre de Libramiento Sur y que en dos ocasiones las poblaciones han logrado frenar los trabajos.
“No toman en cuenta que ahí hay reservas ecológicas, que hay lugares sagrados, que hay yacimientos de agua… lo definen como un vergel a nivel nacional, donde se producen alimentos, se producen flores, donde hay biodiversidad”, abundó.
Aunque en el evento realizado este día únicamente estuvieron dos poblaciones, afirmaron que los 18 pueblos tienen catálogos “bien definidos” de los daños que sufrirían sus territorios.
“En realidad aquí el riesgo que todos vemos es la presión que va a ejercer el gobierno federal”, agregaron.
Las autoridades leyeron un pronunciamiento en el que refrendaron su rechazo a aquella iniciativa de infraestructura.
“Hoy enfrentamos nuevamente una situación de alerta. La experiencia de la comunidad minera y el libramiento corredor Vial Zapoteca presentan nuevas preocupaciones para nuestras comunidades.”
Estos proyectos pueden afectar las fuentes de agua, los ecosistemas de actividades agrícolas y la flora y fauna, así como los espacios y prácticas sociales y culturales que forman parte de nuestra vida comunitaria.
Manifestaron que, particularmente, les preocupa la manera en que este impulsa el corredor Vial Zapoteca y otros proyectos mineros, pues “las comunidades no hemos contado con información suficiente, clara, previa y verificable sobre el trazo limitativo, las características de las obras, sus impactos y sus alcances”.
Alertaron que sin esa información las comunidades no cuentan con condiciones reales para deliberar y tomar decisiones.
“Por ello, denunciamos los procesos de consulta que se realizan sin garantizar previamente información completa y accesible para las comunidades. La consulta no puede reducir a reuniones informativas ni utilizarse para legitimar decisiones previamente tomadas.”
Tampoco puede convertirse en un mecanismo para dividir a los pueblos o de evitar sus procesos organizativos.
Los promoventes de aquel pronunciamiento añadieron que la consulta debe respetar los derechos de los pueblos indígenas y la decisión de sus asambleas, así como los principios de previa libre, informada y culturalmente adecuada establecidos en los marcos jurídicos nacionales e internacionales.
Asimismo, rechazaron la práctica clientelar, la utilización de recursos públicos y la utilización de grupos de choque para promover proyectos y cualquier acción encaminada a generar división entre las comunidades, pues la falta de información y división comunitaria no puede ser utilizada como mecanismo para facilitar el despojo.
“Los pueblos comunidades de los Valles Centrales hemos construido durante generaciones formas propias de organizaciones y relación. El territorio nuestro, nuestra tierra no es únicamente un recurso económico; en ella se encuentran nuestras historias, nuestros lugares sagrados, nuestras semillas, nuestros sistemas de cultivo, nuestros bienes comunes y las condiciones que permiten la producción de nuestra vida comunitaria”.
