Comunicado #2

A la Presidenta Claudia Sheinbaum,

A la opinión pública,

Durante el informe matutino del día de ayer 28 de julio de 2026, el gobernador Salomón Jara se pronunció al respecto de la manifestación realizada por nuestra familia el día 25 de julio de 2026 durante la calenda de las culturas, puntualizando que, para no caer en “provocaciones”, se dio la vuelta y se incorporó a la calenda metros más adelante.

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Quisiéramos aclarar que la familia no mostró actos provocativos, siendo que una provocación se considera un asalto calculado que busca anular la razón de una persona para forzarla a reaccionar bajo el control de sus emociones. En todo momento nuestra protesta fue realizada en condiciones de respeto y sin incidentes que afectaran el evento. Al respecto les reiteramos que quienes nos apersonamos en el lugar éramos en su mayoría mujeres, una de ellas embarazada, hombres jóvenes y 2 adultos mayores, cosa que debieron informarle al gobernador de manera oportuna en cuanto comenzaron a fotografiarnos.

Los mensajes publicados en nuestras pancartas, dirigidos a la sociedad oaxaqueña, llevaban la preclara intención de homenajear a nuestro querido Alejandro Leyva, utilizando sus célebres frases para visibilizar nuestra conmoción.

Al ser una manifestación pacífica cuya intención ya fue aclarada, consideramos como aleve el hecho de que funcionarios del gobierno estatal estuviesen dirigiendo el acto de censura en contra de la familia, tal como constataron los portales periodísticos y los medios presentes, quienes identificaron a los arquitectos del sabotaje.

El día de ayer, 28 de julio del 2026, 3 días después de la pacífica manifestación, la secretaría de gobierno estatal emitió un comunicado precisando que las acciones tomadas por el gobernador y su gabinete estuvieron alineadas con el “Protocolo de Atención a la Protesta Social”, cuya naturaleza se desconoce puesto que no ha sido publicado en el Periódico Oficial de Oaxaca y lo cual nos demuestra que hay una disonancia entre el mensaje del gobierno del Estado y sus acciones y decisiones con respecto al libre ejercicio del derecho a la libertad de expresión.

No tenemos una “demanda particular” para con el gobierno del Estado. No somos colonia, población u organización social, que necesite un diálogo con el secretario general de gobierno. Somos una familia afectada por la pérdida de un ser querido cuyo crimen exigimos a las autoridades se esclarezca, y tal como lo dijo uno de nuestros familiares “estábamos haciendo una protesta en paz, aclamando justicia”.

Debido a los hechos anteriores, consideramos como ofensivo el actuar del ficticio “protocolo”, puesto que no solo comprometió la percepción de seguridad de nuestra familia al intimidarnos y censurarnos, sino que fue un actuar ajeno a nuestro mensaje de paz.

Ante esta situación, resulta imperativo exponer las profundas incoherencias en el actuar del Gobernador Salomón Jara y su administración. ¿Quién le informa las cosas al Gobernador y quién toma semejantes decisiones a sus espaldas? El propio mandatario aceptó públicamente que “no lo notó”, refiriendo a que no tenía conocimiento de que nuestra manifestación era pacífica, y que se enteró después, lo que evidencia una alarmante falta de control y criterio dentro de su equipo de trabajo.

¿Es este el protocolo de un gobierno abierto y accesible? ¿Es este el respeto a la libertad de expresión y las garantías al derecho de manifestación que se pregonan?

Somos una familia de fe y de ley, y nos queda claro que algo está fallando gravemente en la gestión del gobernador Salomón Jara. Es por ello, Presidenta Claudia Sheinbaum, le solicitamos respetuosamente su intervención para que se investigue puntualmente el ordenamiento de este acto atroz y se sancione a los responsables de encubrirlo y ejecutarlo.

No creemos en las disculpas públicas de compromiso; creemos en hechos, no en palabras. La disculpa sin castigo no sirve de nada. Le pedimos acciones contundentes, porque hoy fuimos nosotros, pero mañana puede ser cualquier otro ciudadano expuesto a las contradicciones y abusos del gobierno estatal.

Atentamente, Familia Leyva