Este lunes 27 de julio, un grupo de aspirantes que no obtuvieron lugar en la Universidad Nacional Autónoma de México y sus familiares realizaron una marcha en Ciudad Universitaria. Partieron desde las inmediaciones de la estación Metro Universidad y de la estación Ciudad Universitaria del Metrobús en Insurgentes, avanzaron por avenida Universidad y se concentraron frente a la Biblioteca Central y la Torre de Rectoría.
Los manifestantes exigieron transparencia en el proceso de admisión 2026, el primero que se aplicó de manera completamente digital con supervisión de herramientas de inteligencia artificial. Denunciaron puntajes atípicos, posibles irregularidades y el uso de inteligencia artificial por parte de algunos participantes, lo que según ellos elevó de forma inusual los aciertos necesarios para ingresar a varias carreras.
Al llegar a Rectoría entregaron un pliego petitorio a autoridades universitarias. La principal demanda es que se repita el examen de ingreso de forma presencial tanto para esta generación como para futuros procesos. También pidieron una auditoría transparente, la revisión de evaluaciones invalidadas y garantías de equidad en las condiciones de aplicación.
El documento fue recibido por Jorge Ibarra, coordinador de planeación institucional de la Secretaría de Prevención y Apoyo a la Movilidad y Seguridad Universitaria, quien firmó el acuse de recibido. Los asistentes habían solicitado que fuera el rector Leonardo Lomelí Vanegas quien lo recibiera, lo que generó molestia entre varios padres de familia presentes.
Ibarra indicó que la respuesta a las inconformidades se dará cuando la comisión técnica termine su informe y que cualquier decisión de la universidad se dará a conocer de manera pública. La UNAM había suspendido de forma provisional los trámites de entrega documental e inscripción para el ciclo 2026-2027 mientras se revisan los resultados del concurso de selección.
Durante el mitin frente a la Biblioteca Central se escucharon consignas como “examen presencial, examen presencial”, “no al fraude” y “transparencia sí, trampa no”. Varios aspirantes compartieron sus experiencias. Una joven que buscaba entrar a Comunicación dijo haber obtenido 98 aciertos, cifra que el año pasado era suficiente pero que en esta ocasión resultó insuficiente porque el puntaje mínimo subió. Otro aspirante a Matemáticas relató que el sistema le lanzó advertencias por moverse de la zona marcada, lo que aumentó su estrés durante la prueba.
Una aspirante a Computación con autismo señaló que el formato en línea no contempla necesidades específicas, como tiempos para ir al baño o la imposibilidad de permanecer sentada por periodos prolongados. Otras voces coincidieron en que el número de aciertos requeridos subió de manera notable en varias carreras sin una explicación clara hasta el momento.
La universidad detectó con anterioridad conductas contrarias a la convocatoria y presentó denuncias penales por presuntos servicios fraudulentos vendidos a familias. Creó una comisión técnica de expertos para revisar el procedimiento, los datos y los resultados. Mientras tanto, los aspirantes con pase reglamentado de bachilleratos de la propia UNAM no tienen afectaciones en la asignación de su carrera, aunque deben esperar la reanudación de las inscripciones.
La movilización se desarrolló de manera pacífica, aunque la lluvia obligó a parte de los asistentes a replegarse en algún momento. Al cierre de la tarde, los representantes del movimiento insistían en obtener una respuesta directa de las autoridades universitarias sobre la posibilidad de reponer el examen de forma presencial.
