Un estallido social igual o peor que el del 2006, pudo haberse originado cuando la estupidez se atrevió a jalarle los esos al tigre, aunque después ya no encontraron la forma de detener al felino. Esta ha sido hasta ahora la forma tan desaseada, para decirlo eufemísticamente, en que el régimen morenista de Oaxaca trata de manejar y solucionar los conflictos, disturbios y reclamos de una población cada vez más sola, rezagada e irritada cuando descubre la forma tan descarada y perversa de como le mienten con todo descaro quienes la gobiernan, como es el caso del secretario de Gobierno, “el pirómano social”. Lo de Villa de Mitla, no fue un hecho fortuito pues según los “enemigos del gobierno”, fué orquestado desde la misma Secretaría del Despacho, como hace veinte años lo hizo otro secretario, Jorge Franco Vargas “El chuky”, que gobernaba tras bambalinas, e hizo morder el polvo a su jefe el gobernador Ulises Ruiz, quien al reprimir el movimiento social estuvo a punto de perder el cargo, que Vicente Fox lo salvó a través de una sangrienta masacre de la que hasta ahora se desconoce el número de muertos, heridos y desaparecidos. El criminal de lesa humanidad, “El chacal de Chalcatongo”, se pasea impunemente buscando acomodo en esta vorágine política en la que también el talibán José Murat se procura cargos para su clan. Quienes conocen los intríngulis del panorama político local no están equivocados cuando dicen que la administración morenista oaxaqueña comete cada vez más errores, que le están resultando muy costosos, sobre todo por la pérdida de credibilidad ante la comunidad, como ocurre ahora con el caso del brutal desalojo de maestros de la CNTE en la entrada a Mitla, en donde fueron golpeados con toda brutalidad, con un saldo de mas de una decena de heridos, maestras amarradas, vehículos destrozados y disparos con armas de asalto. Quienes saben de esto, consideran que los agresores, polícías municipales y del Estado y vecinos del lugar, así como el presidente municipal, no actuaron por criterio propio, sino por indicaciones de enfebrecidas mentes de la secretaría de Gobierno, que a fin de cuentas es la instancia responsable de la política y seguridad interna, desgraciadamente en manos de un goebbeliano consagrado en justificar sus abusos y equivocaciones con mentiras.

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Lo que comenzó en el primer día de la administración del gobierno morenista de Oaxaca con el lanzamiento de indígenas triquis de los corredores del palacio de Gobierno, y luego, ataque con gas lacrimógeno y disparos con balas de goma contra normalistas, comunidades indígenas manifestantes y mujeres en el Día Internacional dedicado a ellas, ha subido de tono y ahora son balas de a deveras las que fueron disparadas con armas de largo alcance en el desalojo de maestros de la CNTE en Mitla el pasado miércoles 27; pero ya anteriormente hubo dos agresiones del Estado a campamentos de inconformes en Puente Madera, municipalidad de San Blas Atempa y en la super carretera a la costa contra pobladores de los Coatlanes. Es evidente que este gobierno además de resultar intrascendente, ególatra, onírico, surrealista, de ocurrencias, ¡uf y recontra uf! pero sobre todo con total falta de oficio político, finalmente se ha dejado llevar por su frivolidad y se ha venido perdiendo en acciones irreflexivas sin analizar las consecuencias que pudieran tener sus decisiones impulsadas por la intolerancia; miente en sus comunicados y sin una pizca de pudor se atribuye el levantamiento de los bloqueos carreteros, como resultado de “una intensa jornada de trabajo, mediación y seguimiento” por “el diálogo, la prudencia y la gestión institucional”, lo que fue desmentido de inmediato en la conferencia de prensa de la Sección XXII, donde se hizo la denuncia de la agresión sufrida, el número de heridos, los daños materiales y se exigió la destitución y encarcelamiento del presidente de Mitla y de quienes resulten responsables del uso desmedido de la fuerza; sin olvidarse de pedir el castigo para los autores intelectuales, entre ellos el principal artífice del desastre social de Oaxaca, el secretario general de Gobierno. El gobernador morenista de Oaxaca se encuentra en un serio dilema al ser una de las principales demandas, la cabeza del “pirómano social”. La misma demanda podría plantearse con el Rasputín del gobernador, el tal Geovany, quien ha metido en serios aprietos a su jefe, al igual que Donato Vargas y la secretaria de Turismo. La mesa de diálogo que sostenían en la ciudad de México los representantes de la CNTE con autoridades federales se suspendió como protesta por la agresión contra los maestros. Por sus constantes yerros el mandatario oaxaqueño está logrando la posible adhesión de organizaciones sociales que ya de por sí están inconformes con la actuación del gobierno. Como hace veinte años, al igual que Ulises Ruiz, el gobierno morenista de Oaxaca vuelve a tocar las puertas del infierno.

So long raza.

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