A mitad de mayo próximo, la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca tendrá un nuevo rector y sí, de nueva cuenta se repetirá la historia, será un hombre y claro no es la única institución universitaria pública del país que omite la paridad de género.
En la UNAM, en 2023 fue electo un hombre al frente de la institución académica más grande del país, con lo que en toda su historia de más de cien años nunca ha tenido una mujer como rectora.
Aun cuando desde hace años, es mayor la matrícula de mujeres con respecto a los hombres, exceptuando la Ciencias, Tecnologías, Ingenierías y Matemáticas es mayor el número de estudiantes, lo cierto es que el poder en la academia, que es también poder político, como en el caso de las rectorías, es menor al 10 por ciento en todas instituciones universitarias públicas.
En la UABJO ya tienen nombres y el perfil más popular o el que dicen que suma más voluntades es el impuesto Farid Acevedo, quien renunció a la titularidad en la Secretaría de Finanzas. Acevedo, se sabe, es el candidato del gobernador Salomón Jara Cruz.
Otros que aspiran, hacen roncha y se quieren meter son Amílcar Sosa Velasco, exsecretario particular de la universidad; Jhovany Cabrera Ramos, quien ha sido señalado como “deudor alimentario”; otro aspirante que no se queda atrás es Enrique Martínez, ex director de la Facultad de Odontología, donde hace poco menos de dos décadas lo señalaron por abusos sexuales y violación. Un escándalo en su momento, sin justicia para las víctimas. Lo cierto es que estos aspirantes son unos personajes.
Así que en la UABJO la tarea de elegir a un futuro rector se agrava por el tipo de perfiles y sus orígenes y por omitir las reformas de Paridad Total o Paridad en Todo, publicada el 6 de junio de 2019 y que como toda ley, obliga a las universidades públicas autónomas.
La Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca fue la primera universidad pública del país en tener una rectora, en la persona de Leticia Mendoza Toro, quien fue electa tras el asesinato de su esposo, Nahum Carreño Vázquez, ocurrido el 25 de septiembre de 1985. Al año siguiente, el 15 de mayo de 1986 fue electa. Sin duda, esta historia en el país es muy corta, pero Leticia Mendoza Toro se ganó el primer renglón.
Ahora, en los tiempos de la paridad, la idea de una mujer al frente de la institución pública parece más lejana que nunca en la UABJO, reitero, incluso en la UNAM, y en la mayoría de las universidades públicas del país. Situación misógina, patriarcal y machista que debería hacer pensar a las mujeres y hombres de la comunidad universitaria.
El poder político está en manos de los hombres y los hombres no quieren soltar el poder. Las mujeres de la UABJO están en la investigación y han desarrollado carreras importantes, muy pocas se atreven a enfrentar al viejo, conservador y anquilosado sistema universitario creado por los hombres. Incluso atreverse a alzar la mano en busca de la rectoría, estuvo a punto de costarle la vida a una académica.
Lo que digo no es exagerado, los resultados son el botón de muestra: no sólo son poquísimas las mujeres al frente de una Facultad, escuela o institución, sino que en la Dirección de Equidad y Género, el actual rector, Cristian Eder Carreño López, además de deudas y desvío de recursos, deja a un hombre, que poco o nada hizo para enfrentar problemáticas graves como los abusos sexuales en contra de estudiantes.









