Habitantes de la Colonia Reforma y zonas aledañas señalan a su rechazo y preocupación ante la construcción del complejo comercial “Parque Oaxaca” en los terrenos que anteriormente ocupaba el emblemático Hotel Misión de los Ángeles.
Los colonos denunciaron que las autoridades estatales y municipales han mantenido una postura de opacidad, negando conocer los detalles técnicos del proyecto con el fin de ocultar información vital sobre el impacto que esta obra de gran magnitud tendrá en la infraestructura urbana y la vida cotidiana de las familias residentes.
La obra, diseñada por el arquitecto Mauricio Rocha Iturbide, representa una inversión privada de seis mil millones de pesos y promete la creación de siete mil empleos, entre directos e indirectos.
Según los vecinos, los representantes de la empresa Fibradanhos y funcionarios públicos han expresado el centro comercial contará con más de 120 locales, incluyendo una tienda Liverpool de cuatro niveles, salas de cine, hoteles y marcas internacionales.
Bajo un discurso de “tejer comunidad”, los promotores aseguran que el espacio será un corredor abierto al público que conectará el Centro Histórico con la zona norte de la ciudad, fortaleciendo supuestamente la economía local y la identidad oaxaqueña.
Sin embargo, el comité de vecinos cuestiona duramente este discurso, señalando que la economía local difícilmente se verá beneficiada por empresas trasnacionales que extraen sus ganancias del estado. Critican que, mientras se prioriza un centro comercial de lujo orientado a un nivel socioeconómico alto, la ciudad padece carencias críticas en salud, como la saturación del Hospital Civil Aurelio Valdivieso o la falta de infraestructura hospitalaria cercana.
Para los habitantes, el proyecto es una “banalidad” que ignora las necesidades urgentes de la población a cambio de un desarrollo arquitectónico exclusivo que no los tomó en cuenta.
Otra gran preocupación de los vecinos radica en la falta de estudios de factibilidad y permisos ambientales. Denuncian que no se han transparentado los dictámenes de uso de suelo, el impacto en el drenaje y agua potable, ni los permisos de Conagua para la explotación de pozos profundos.
Asimismo, exigen conocer el plan de saneamiento para el río Jalatlaco y el río San Felipe, los cuales presentan altos niveles de contaminación por desechos. Existe también un temor fundado sobre la afectación al patrimonio histórico, debido a la colindancia del proyecto con la Plazuela Jacobo Dalevuelta, un sitio reconocido por su valor cultural en la historia del transporte de la ciudad.
Tras diversas movilizaciones, los vecinos lograron una reunión interinstitucional el pasado 19 de febrero en el Palacio de Gobierno, donde confrontaron a directivos de Fibradhanos y funcionarios de diversas dependencias como Sedeco y Protección Civil.
En este encuentro, los colonos reiteraron que nunca fueron consultados y que las intervenciones previas en la zona, como el programa “Sendero Seguro”, se realizaron de forma arbitraria.











