La familia del periodista oaxaqueño Alejandro Leyva, pidió este miércoles a la presidenta, Claudia Sheinbaum, investigar los actos de acoso y censura que sufrió la protesta que efectuaron el sábado pasado, dentro del desfile de delegaciones previo al segundo Lunes del Cerro, cuando un grupo de choque intentó impedir que su manifestación fuera visible durante el paso de los contingentes, además de ser víctimas de acoso por parte de elementos policiacos, uniformados y vestidos de civil, durante los momentos previos, así como de funcionarios que les tomaron fotografías.

A través de un pronunciamiento divulgado este miércoles, cuando se cumplen ocho días del asesinato del autor de la columna El Zumbido del Moscardón, los dolientes condenaron que el titular del Poder Ejecutivo estatal, Salomón Jara, haya evitado la protesta, al salirse del tramo donde ésta permanecía para luego, metros adelante, reintegrarse al recorrido.

“Somos una familia de fe y de ley, y nos queda claro que algo está fallando gravemente en la gestión del gobernador Salomón Jara. Es por ello, presidenta Claudia Sheinbaum, le solicitamos respetuosamente su intervención para que se investigue puntualmente el ordenamiento de este acto atroz y se sancione a los responsables de encubrirlo y ejecutarlo.

“No creemos en las disculpas públicas de compromiso; creemos en hechos, no en palabras. La disculpa sin castigo no sirve de nada. Le pedimos acciones contundentes, porque hoy fuimos nosotros, pero mañana puede ser cualquier otro ciudadano expuesto a las contradicciones y abusos del gobierno estatal”, indicaron los dolientes a través de una misiva fechada este 29 de julio.

La familia de Alejandro Leyva recordó que durante un informe matutino del 28 de julio de 2026, el gobernador Salomón Jara se pronunció sobre la manifestación realizada el 25 de julio del 2026 durante la calenda de las culturas (antes desfile de delegaciones), “puntualizando que, para no caer en provocaciones, se dio la vuelta y se incorporó a la calenda metros más adelante”.

Ante ello, las víctimas indirectas agregaron: “Quisiéramos aclarar que la familia no mostró actos provocativos, siendo que una provocación se considera un asalto calculado que busca anular la razón de una persona para forzarla a reaccionar bajo el control de sus emociones. En todo momento nuestra protesta fue realizada en condiciones de respeto y sin incidentes que afectaran el evento”.

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Subrayó: “Al respecto les reiteramos que quienes nos apersonamos en el lugar éramos en su mayoría mujeres, una de ellas embarazada, hombres jóvenes y dos adultos mayores, cosa que debieron informarle al gobernador de manera oportuna en cuanto comenzaron a fotografiarnos”.

Señalaron que los mensajes publicados en sus pancartas, dirigidos a la sociedad oaxaqueña, llevaban la intención “de homenajear a nuestro querido Alejandro Leyva, utilizando sus célebres frases” para visibilizar su conmoción.

“Al ser una manifestación pacífica cuya intención ya fue aclarada, consideramos como alevoso el hecho de que funcionarios del gobierno estatal estuviesen dirigiendo el acto de censura en contra de la familia, tal como constataron los portales periodísticos y los medios presentes, quienes identificaron a los arquitectos del sabotaje”.

Recordaron, también, que el 28 de julio del 2026, tres días después de la manifestación, la Secretaría de Gobierno estatal emitió un comunicado donde argumentó que las acciones tomadas por el Gobernador y su gabinete estuvieron alineadas con un “Protocolo de Atención a la Protesta Social”, cuya naturaleza se desconoce puesto que no ha sido publicado en el Periódico Oficial de Oaxaca.

Ello, dijeron, “demuestra que hay una disonancia entre el mensaje del gobierno del Estado y sus acciones y decisiones con respecto al libre ejercicio del derecho a la libertad de expresión”.

Resaltaron que los familiares del periodista no tienen una “demanda particular” para el gobierno del Estado.

“No somos colonia, población u organización social, que necesite un diálogo con el secretario general de gobierno. Somos una familia afectada por la pérdida de un ser querido cuyo crimen exigimos a las autoridades se esclarezca, y tal como lo dijo uno de nuestros familiares: ‘Estábamos haciendo una protesta en paz, aclamando justicia’.

“Debido a los hechos anteriores, consideramos como ofensivo el actuar del ficticio protocolo, puesto que no solo comprometió la percepción de seguridad de nuestra familia al intimidarnos y censurarnos, sino que fue un actuar ajeno a nuestro mensaje de paz”.

Ante esa situación, abundaron, resulta imperativo exponer “las profundas incoherencias” en el actuar del Gobernador Salomón Jara y su administración.

“¿Quién le informa las cosas al Gobernador y quién toma semejantes decisiones a sus espaldas? El propio mandatario aceptó públicamente que ‘no lo notó’, refiriendo a que no tenía conocimiento de que nuestra manifestación era pacífica, y que se enteró después, lo que evidencia una alarmante falta de control y criterio dentro de su equipo de trabajo.

“¿Es este el protocolo de un gobierno abierto y accesible? ¿Es este el respeto a la libertad de expresión y las garantías al derecho de manifestación que se pregonan?”, cuestionaron.