- * Hay abandono de las políticas públicas, señala Omaira de Jesús Ochoa Mercado
- * Niñas y adolescentes constituyen poco más de la mitad de las personas desaparecidas de ese grupo etario
Elda Montiel
SemMéxico, Ciudad de México, 24 de abril, 2026.- La desaparición de niñas y adolescentes en México -del que se maneja una cifra diaria de 19 niñas desaparecidas-, es un fenómeno que no se quiere ver, abandonado por las políticas públicas y por el gobierno, por lo cual no existe diálogo y cuando se da es muy selectivo, es espacios limitados de participación, cuestionan el trabajo que hacen las organizaciones de la sociedad civil acompañantes de las familias, señala Omaira de Jesús Ochoa Mercado.
En charla con Sara Lovera López para el podcast Feminismo desde Cero, que realiza la periodista y es producida por la Organización Editorial Mexicana, con el tema “Niñas desaparecidas: la crisis que nadie está frenando”, la defensora de los derechos humanos de las mujeres advierte que hay que ser muy cautelosos con las cifras, pues son apenas un acercamiento, porque la desaparición de niñas y adolescentes está conectado con algo más grande a escala nacional e internacional, como la trata de personas que maneja diversas formas de explotación.
De la gravedad del fenómeno da cuenta la desagregación por sexo en grupos etarios. Cuando se trata de personas adultas, 70 por ciento son hombres y 30 por ciento son mujeres. Pero cuando se habla de niñas, niños y adolescentes desaparecidos la proporción cambia, las niñas y adolescentes ocupan el 51 o 52 por ciento en contraste con el 48 o 49 por ciento de hombres lo que da una pista de cómo ocurren las desapariciones asociadas a redes criminales con la diversificación de fines.
Las personas adultas que privan de la libertad a hombres y mujeres son los mismas que cometen delitos contra la salud, como el narcotráfico. Pero en el caso de las niñas y adolescentes existe una diversificación en negocios ilícitos de trata con fines de explotación sexual, prostitución, matrimonios forzados.
Las niñas y adolescentes son principalmente desaparecidas para ser vendidas para la explotación sexual, mientras las niñas y niños para matrimonios forzados.
Sin respuesta institucional
Omaira de Jesús Ochoa Mercado es integrante de Justicia Pro Persona y del equipo técnico de Nuestros Desaparecidos en México, señala con “desilusión, dolor y enojo” que en la presente administración no hay respuesta institucional a la gravedad del problema.
“No lo quieren ver”, afirma y sostiene que las instituciones tienen una actitud muy crítica con el trabajo que hacen las organizaciones acompañantes de las familias, cuando éstas tienen más de dos décadas de experiencia y promovieron la primera Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los delitos en Matera de Trata de Personas.
Las familias lo han señalado en los diversos foros y espacios, pero ha sido un diálogo muy selectivo, muy limitado los espacios de participación.
Duelo que no termina
La feminista especialista en este tema sostuvo que la desaparición de una persona es un duelo que no se cierra, la prolongación del daño, la vulneración de derechos en la desaparición es cotidiana en tanto la persona desaparecida no es restituida.
A diferencia de otras violaciones a los derechos humanos, la desaparición está actualizando el daño, no se limita a la salud emocional de las personas, a la incertidumbre de no saber qué paso, en las condiciones en qué está o pudo estar, lo que merma la salud física de las mujeres que son las que mayoritariamente sostienen la búsqueda.
Madres que suplen al Estado
Además del interminable duelo, estas familias, principalmente madres se ven en la necesidad de suplir al Estado en la búsqueda de sus familiares y por eso pierden las posibilidades de sostén, de ahí que la desaparición de una niña o adolescente trastoca a toda la familia.
Es común que renuncien al trabajo o al estudio para volcarse en la búsqueda de sus hijas e hijos y por otra parte hay una afectación a esas infancias y adolescencias que son separadas de sus familias, hay orfandad de su entorno familiar.
Ochoa Mercado señala que las redes de trata funcionan de manera internacional. Así México es considerado un país de expulsión, tránsito y destino de estas infancias y adolescencias y existe la posibilidad de que estas niñas sean sustraídas del país con diversos fines, como la explotación sexual, explotación laboral, prostitución y matrimonios forzados.
Denunció que ante el contexto internacional de este fenómeno delincuencial, las acciones que se emprenden no han sido pensadas seriamente, la respuesta es temporal, no se busca que las acciones tengan resultado a largo plazo, lo que deriva en una “mínima respuesta institucional”.
Aunado a que la prevención no existe y no tiene ningún resultado trasladar la prevención a la ciudadanía con carteles dirigidos a las adolescentes de “no hables con extraños en internet”.
Ante el contexto de violencia en todo el país, de conflicto interno considera que se requiere una estrategia integral de paz que primero restituya el tejido social. Apuntó que el Estado de México es peligroso para las niñas y adolescentes siendo los municipios de Ecatepec y Nezahualcóyotl los que se han mantenido como los más riesgosos para las infancias y adolescencias.
Fuente: SEN Mexico







