In Memoriam a doña Ernestina Sánchez Pablo, congruente luchadora social por muchos años, desde la barricada de OIDHO.
Nunca se pone el sol para el régimen morenista de Oaxaca para exacerbar una población tan lastimada por gobiernos execrables que mantienen a la entidad en una de las peores condiciones de subdesarrollo. En tres años, este gobierno que se autodenomina de izquierda, cree haber mudado a Oaxaca a un primer mundo, obnubilado por un súbito ascenso al poder, sin oficio político y mucho menos con conocimiento de la problemática, conflictos, crisis y aspiraciones de Oaxaca; insignes desconocidos que llegan al poder más desorientados que una cucaracha en la cocina cuando encienden la luz. Al final, se van para posar en Forbes, por más que se rasguen no las vestiduras, sino la piel, de que serán fieles y honestos con el pueblo, “no como otros” que solo llegaron a robar. “¡Fue terrible!” repite y repite el gobernador cuando se refiere al desastre político, social y económico que dejaron sus antecesores, pero sin referirse nunca al chacal de Chalcatongo, será porque de ulisistas esté repleto el gabinetazo. La administración morenista, sin morder la punta del rebozo no tiene empacho en presumir que “ningún gobierno, como nunca en la historia de Oaxaca” hizo lo que ellos han desarrollado en solo tres años, pero sin admitir que la realidad es diferente, pues Oaxaca no ha superado su ancestral estado de atraso y ocupa sitios importantes en el ranking nacional en lo que se refiere a pobreza, feminicidios, asesinatos de niños, ejecuciones y una impunidad criminal que mantiene a los oaxaqueños sin conciliar el sueño, cuando es víctima del hampa en sus propias casas. Es un misterio por qué el gobierno niega esta realidad ante un pueblo cada vez más lastimado y empobrecido, que tiene que soportar un discurso “goebbeliano” que considera que una mentira repetida cien veces se convierte en verdad.
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EL gobierno de Oaxaca le ha declarado la guerra a los medios de comunicación, pues dispondrá de un equipo y los recursos necesarios para dar una “respuesta institucional a las mentiras que propaguen nuestros enemigos”, pronunciamiento que se hace cuando el Poder Judicial de la Federación acaba de emitir una resolución donde se considera que esta práctica “viola los derechos al honor y la dignidad de los críticos”, y cuando el periodismo atraviesa por una de sus peores crisis, no solamente por el riesgo de la delincuencia organizada, sino del propio Estado que principalmente en las entidades federativas, los gobernantes estaban construyendo plataformas con dineros públicos para acallar no solo a la disidencia y los rivales políticos, sino a los medios independientes, pues se allanan resquicios y recurrencias para cancelar la libertad de expresión. Es por eso que es acertada esta resolución que favorece el libre ejercicio de los periodistas en momentos en que estaba siendo acosada e intimidada con la propia Ley por gobernantes autoritarios. Nada más hay que recordar las mañaneras de Andrés Manuel López Obrador y su sección “Quién es quién en las mentiras”, aunque en verdad era abrumador el golpeteo en contra de su administración y su familia, y aunque podía recurrir al derecho de réplica, no debía utilizar recursos del Estado. El remedo lopezobradorista se vino a dar a Oaxaca, cuando el gobierno en sus conferencias semanales, sacaba a la luz su sección “Trapitos al sol”, que no eran más que publicaciones intrascendentes, fáciles de rebatir y aquellas noticias bien construidas, con elementos irrebatibles, solo merecían el epíteto de enemigos, porque estaban difundiendo una realidad, omitiendo la alabanza gubernamental.
Casi desde el principio de su mandato, el gobernador y el nepotismo que hay en toda su administración se han dedicado a señalar y demonizar a contados medios con valor que han venido divulgando lo que el gobierno está haciendo mal o ha dejado de hacer, como son, obras necesarias y urgentes en las comunidades más pobres del Estado, y que el mandatario presume de ser el primero que pisa esos terrenos, a los que considera hacer felices con su presencia y sus “gozonas”, viéndose la gente obligada a hacer gastos onerosos para recibir al gobernante. Aparentemente el pueblo queda feliz, tomándose la foto con el gobernador, firmando alguna minuta, una promesa o recibiendo algunos pesos para alguna obra artesanal. El recorrido también le servirá al mandatario para asegurarse votos, llegado el momento de la revocación de mandato. El gobernador, pues no anda dando paso sin huarache. En fin… se verá que pasará con la réplica gubernamental a los medios críticos y el aparato mediático extraordinario que piensa instalar para tal efecto.
So long.