Un grupo de madres y familiares de víctimas de feminicidio instalaron una ofrenda y participaron en la bendición de la cruz colocada en la Plaza de la Resistencia de la ciudad de Oaxaca, instaurada en memoria de todas las mujeres de la entidad que han sido víctimas de crímenes por razón de género.

Minutos después de las 5 de la tarde de este 29 de octubre, una decena de madres, en representación de todas las víctimas indirectas, encabezaron el evento en memoria de sus hijas.

El sacerdote católico, Romualdo Francisco Wilfrido Mayrén Peláez, demandó justicia por las víctimas al tiempo que bendijo la cruz y la ofrenda erigida por las familias.

“Hoy bendecimos esta cruz, pero no bendecimos el dolor que la hizo necesaria, no bendecimos la violencia que arrebató tantas vidas, no bendecimos la injusticia que prolonga el sufrimiento de las familias”, sostuvo el párroco de la iglesia de Xochimilco.

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“No bendecimos la burocracia que se convierte en amparo, protección, encubrimiento, complicidad e impunidad”, agregó el representante de la Iglesia Católica.

“Bendecimos un signo de esperanza, de memoria y de compromiso con la dignidad humana, porque detrás de cada nombre hay una historia irrepetible”, añadió ante los asistentes.

Sostuvo que detrás de cada mujer asesinada hay sueños interrumpidos, abrazos que quedaron pendientes, palabras que ya no pudieron pronunciarse y familias a las que les cambió la vida para siempre.

“Por eso, esta cruz no debe ser solamente un monumento; debe convertirse en una conciencia viva para Oaxaca, una conciencia que nos impida acostumbrarnos a la violencia, que no permita que los feminicidios se conviertan en simples estadísticas, que nos obligue a mirar el sufrimiento de las familias y que nos recuerde que ninguna sociedad puede llamarse verdaderamente justa mientras las mujeres vivan con miedo, mientras sus denuncias no sean escuchadas o mientras sus muertes permanezcan sin esclarecer”, abundó.

A las familias les dijo que su dolor no es invisible, que su sufrimiento merece respeto y que la memoria de sus hijas no será dignamente honrada con el silencio, la indiferencia o el olvido.