En la tarde-noche del tres de mayo de 2026, de la estación Nopalera a la estación Olivos, cientos de capitalinos caminaron en procesión solemne y silenciosa; el rostro era el reflejo de las flores y las veladoras que llevaban para recordar a las 26 personas que perdieron la vida cuando colapsó la Línea 12 del Metro en la Alcaldía de Tláhuac, CDMX; hecho catalogado por muchos como accidente, pero que realmente había sido producto de la negligencia gubernamental por la falta de supervisión y mantenimiento.
El fatal suceso cumplió cinco años y es la causa de una profunda herida que nunca cerrará y que evidenció deficiencias en la infraestructura e intendencia de esa línea del Metro; y, también recuerda que la tragedia no debe repetirse nuevamente; que es urgente garantizar la seguridad de quienes utilizan diariamente este medio de transporte, tal y como manifestaron familias pertenecientes al Movimiento Antorchista de la CDMX, que colocaron una ofrenda, exigiendo justicia y mejores condiciones en el transporte.
El Metro, según la Estadística del Transporte Urbano de Pasajero del Inegi, pasó de 96.6 millones (enero de 2025) a 100 millones 800 mil pasajeros transportados (enero de 2026), un aumento de 4.4 por ciento durante un año, la cifra reciente equivale a tres cuartas partes de la población total del país, estimada en 132 millones de personas.
El Metro inició sus operaciones en 1969 con la Línea 1 de la estación Zaragoza a Chapultepec, luego siguió la operación de la Línea 2 en 1970 y demás líneas hasta la 12; existen 195 estaciones y una red de 226 kilómetros y ha sido el medio de transporte público más usado y requerido por estudiantes, obreros, maestros, etc.; los recorridos con mayor afluencia son la Línea 2, de Cuatro Caminos a Taxqueña; la Línea 3, de Indios Verdes a Universidad; la A, de Pantitlán a La Paz; la 8, de Garibaldi a Constitución de 1917 y la Línea 9, de Tacubaya a Pantitlán.
Y aunque el Metro de la CDMX está considerado como el más grande de América Latina y su precio es accesible, en las últimas tres décadas ha sido descuidado y su mantenimiento e infraestructura se ha vuelto más deficiente. En 2025, el Metro ejerció más de 20 mil millones de pesos (mdp); pero sus gastos de funcionamiento acapararon 80 por ciento de esa cantidad, por lo que las obras de inversión quedaron en segundo plano y se acumularon más pendientes; actualmente, el 50 por ciento del gasto ejercido se destina a pagar sueldos y otros 22 conceptos catalogados como pagos relacionados con servicios personales, según sus propios reportes.
Otros datos públicos informan que, de enero de 2023 a febrero de 2026 se han registrado mil 245 alertas por “incendio” en las 12 líneas del Metro; de éstas, 718 ocurrieron en las 21 estaciones de la Línea 3, que va de Indios Verdes a Universidad; el tramo que va de la estación Emiliano Zapata a Universidad registró 461 “conatos de incendios” y la más peligrosa es la estación Viveros, con 133 casos; esta línea lleva más de 50 años sin mantenimiento; la Jefa de Gobierno Clara Brugada aseguró que comenzaría su remodelación en 2025 con 41 mil mdp y que se comprarían 45 trenes: pero hoy todo el esfuerzo de inversión parece destinado a la Línea 2, rumbo al Mundial de futbol.
El Metro de la CDMX se satura, su afluencia es cada vez mayor y la falta de trenes hace que en los andenes se aglomeren los usuarios, que las dificultades de movilidad provoquen serio retraso en los traslados para cientos de usuarios que viajan a sus hogares, escuelas o centros de trabajo.
En la Línea 2, son cotidianas las críticas a las obras de remodelación, a las que muchos denominan “remiendos” y, aseguran, durante el Mundial podría haber un colapso en el servicio porque a los cuatro millones de capitalinos que transporta a diario se agregarán cinco millones de turistas; pero el gobierno se empeña en un plan de mantenimiento insuficiente y con una inversión que no garantiza la movilidad ciudadana. Por el momento, querido lector, es todo.
