El Departamento de Estado de Estados Unidos está llevando a cabo una revisión integral de los 53 consulados mexicanos que operan en su territorio. La medida, ordenada bajo la administración de Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio, podría resultar en el cierre de algunas oficinas diplomáticas, de acuerdo con reportes confirmados por CBS News y la Associated Press.

México mantiene la red consular extranjera más grande en Estados Unidos. Estas oficinas brindan servicios de documentación, asistencia legal y protección consular a millones de mexicanos y mexicano-americanos, especialmente en estados fronterizos y ciudades como Los Ángeles, Houston, Chicago y Nueva York.

La revisión forma parte de un esfuerzo más amplio por alinear la política exterior estadounidense con las prioridades de la administración Trump, conocidas como “America First”. Aunque no se han detallado públicamente las quejas específicas contra los consulados, el anuncio llega en un momento de fuerte deterioro en las relaciones bilaterales.

El mes pasado, dos oficiales de la CIA murieron en un accidente vehicular en una zona remota de Chihuahua durante una operación contra laboratorios de drogas. Dos investigadores mexicanos también fallecieron en el incidente. La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó públicamente si los agentes estadounidenses contaban con la autorización federal necesaria para operar en territorio mexicano y exigió explicaciones a Washington.

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Las tensiones se han agravado en días recientes tras la acusación en Nueva York contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios mexicanos actuales o exfuncionarios, por presuntos vínculos con el narcotráfico y tráfico de armas. Estados Unidos solicitó su extradición. México ha señalado que la evidencia proporcionada hasta ahora es insuficiente y pidió más documentación.

Rocha Moya negó las acusaciones, las calificó de motivadas políticamente y anunció que se apartaría temporalmente del cargo para enfocarse en su defensa, mientras coopera con las autoridades mexicanas.

Esta no es la primera vez que Estados Unidos utiliza el cierre de consulados como herramienta de presión diplomática. En 2020 ordenó el cierre del consulado chino en Houston por presunto espionaje, y en 2017 cerró instalaciones rusas en San Francisco y otras ciudades.

Por ahora, la revisión de los consulados mexicanos se describe como administrativa. No se han anunciado cierres específicos y se desconoce qué sedes, en caso de haberlas, podrían verse afectadas. La embajada de México en Washington fue contactada para comentarios, pero hasta el momento no ha emitido una respuesta pública.

El desarrollo añade presión a una relación ya tensa, marcada también por las reiteradas menciones del presidente Trump sobre posibles acciones militares unilaterales contra los cárteles mexicanos y por la insistencia de México en defender su soberanía en materia de seguridad.