Lo que pretendía ser un festejo oficial por el Día de las Madres para las trabajadoras de base del Gobierno del Estado de Oaxaca terminó en un escenario de indignación y protestas.
A pesar de que la administración de Salomón Jara Cruz destinó una partida de 18 millones de pesos para la realización del evento, la baja calidad de los alimentos y el descontento sindical marcaron la jornada en la Unidad Deportiva ubicada a un costado del Aeropuerto Internacional.
Las madres trabajadoras denunciaron a través de diversos testimonios la disparidad entre el millonario presupuesto y el menú recibido.
Según las asistentes, el platillo consistió en unos “chilaquiles insípidos” acompañados de un cóctel de frutas que apenas incluía un trozo de melón y uno de sandía.
Esta situación generó reclamos inmediatos, pues las burócratas consideraron una falta de respeto la austeridad del banquete frente a la cifra oficial pagada por el Gobierno del Estado.
El malestar por la comida escaló hacia el ámbito político y sindical. Durante el desayuno, la líder del Sindicato de Burócratas, Carmen Zárate Rojas, fue recibida con una sonora rechifla y gritos de “¡Fuera Carmen!”, impidiendo que su mensaje fuera escuchado con claridad.
El abucheo masivo evidenció una fractura entre la base trabajadora y la dirigencia, en un evento que buscaba celebrar a las empleadas pero que terminó exhibiendo irregularidades presupuestales y una crisis de representación gremial.
