No aprendieron de las derrotas.
El desfonde del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Oaxaca representó la pérdida de uno de sus últimos bastiones históricos, acelerado por una combinación de factores estructurales, desbandada de militantes y acuerdos políticos locales.
La caída, evidenciada con la pérdida de la gubernatura en 2022 y la debacle de 2024, marcó el fin de una era de dominio político en el estado.
La derrota en 2022 fue un punto de inflexión, más allá de la fuerza de Morena, hubo una “entrega” de la plaza por parte de la dirigencia local de aquel momento, facilitando el triunfo de la coalición encabezada por Salomón Jara, lo que debilitó la moral y estructura del PRI.
Oaxaca experimentó una fuga masiva de cuadros priistas, alcaldes y militantes que buscaron refugio en Morena o el Partido Verde (PVEM), este último funcionando como “aduana” para el oficialismo. Esta migración desmanteló las estructuras territoriales que sostenían al PRI en las regiones.
Dos personajes han jugado un papel clave en la desbandada de priistas, uno es el diputado Alejandro Avilés Álvarez que se fue al Verde y se llevó a varios del tricolor y actualmente el regidor Héctor Pablo Ramírez Puga de Movimiento Ciudadano, hace lo propio, terminando de clavarle la estocada al Comité Directivo Estatal que preside Carmelia Ricárdez Vela.
El desprestigio, la falta de liderazgos de nuevos cuadros, el taparle el paso a quienes han trabajado desde hace varios años para alcanzar una curul, es una de las prácticas de “simulación” que enfrenta el CDE, lo que provoca una crisis de identidad y una incapacidad para presentar propuestas sólidas y atractivas frente a la ciudadanía.
Por ello el PRI en Oaxaca pasó de ser un partido hegemónico a una fuerza política reducida, luchando por conservar representación en municipios y diputaciones, en medio de un reacomodo de fuerzas donde el color “guinda” ha predominado.
El tema viene a colación, porque a pesar de que la dirigencia estatal presidida por Ricárdez Vela recibe $1.98 millones de pesos mensuales en prerrogativas, tienen una bolsa anual de $23.76 millones de pesos de acuerdo con datos del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana, mantiene castigados a sus sectores y a los poquísimos operadores políticos que le quedan.
No es posible que cuando falta un año para las elecciones del 2027, ya se están repartiendo las pluris, en el número (1) Carmelita Ricárdez, en el (2) Jesús Madrid, el (3) Felícitas Hernández, y al pobre de Heliodoro Díaz Escárraga quien sabe qué lugar le vayan a dar, no se entiende qué diablos hace el exsecretario de Seguridad en ese espacio de “simulación”.
¿Y si pierden el registro en Oaxaca?
Pero eso no es lo más grave, la dirigencia estatal ha sido señalada por intentar imponer cambios estructurales sin consultar a las bases, recurriendo a la presión sistemática. Se denuncia una estrategia de asfixia financiera contra cuadros de liderazgo; como ejemplo, destaca el caso de la dirigente del ONMPRI, Aracely Maldonado a quien, sin aval de la instancia nacional, intentaron remover de su cargo.
Al no lograrlo, la dirigencia redujo su apoyo económico a la cifra de $5,000.00 pesos mensuales como una medida coercitiva de notificación, intimidación y han emprendido una guerra sucia en su contra con publicaciones dolosas que vienen desde adentro del Comité Directivo Estatal del PRI y Carmelita Ricárdez no ha hecho un solo pronunciamiento por esa grave violencia Política de género de la que es objeto la dirigente estatal de mujeres priistas.
Quizás me equivoque, pero creo que será la próxima líder priista que se vaya del tricolor, la desbandada sigue por un mal manejo en el CDE, que, en lugar de sumar, ha optado por la división interna y así han hecho con muchos que se fueron a Morena, este último fue el partido que más capitalizó la desbandada de priistas en Oaxaca.
También hay disparidad salarial y operativa, porque existe una brecha alarmante en la asignación de recursos. Mientras los secretarios del Comité -quienes ejecutan la carga operativa- perciben apoyos de entre $10,000.00 y $15,000.00 pesos, estos montos resultan insuficientes, ya que deben ser utilizados para cubrir gastos de movilidad y tareas delegadas directamente por la presidencia.
Esta situación deja a los operadores políticos en una posición de vulnerabilidad económica mientras cumplen con las metas exigidas por el Comité Nacional. Por eso decía líneas arriba que a los pocos operadores políticos los tienen “castigados”.
Otro de los puntos clave es el “borrón y cuenta nueva” en el Padrón de Afiliados, es el de mayor fricción por la decisión unilateral de la dirigencia de eliminar cerca del 95% del padrón de afiliados en el estado. Que, en la justa verdad, ya ni tienen.
Esta acción invalida años de trabajo territorial y esfuerzos de afiliación previos. Actualmente, bajo una presión de tiempo irreal, exigen a la militancia recuperar esas cifras, enfrentando el rechazo de ciudadanos que ya se habían afiliado recientemente y que, tras dos años de espera, siguen sin recibir la credencial partidista que por derecho les corresponde.
El descontento se agrava por la falta de equidad en las metas de afiliación. Mientras que a ciertos sectores se les imponen cuotas elevadas, a los círculos cercanos a la presidencia de Ricárdez Vela se les exigen mínimos simbólicos.
Ante este escenario, la militancia priista cuestiona si la presidenta estatal Carmelita Ricárdez está asumiendo su responsabilidad territorial o si pretende adjudicarse únicamente el resultado del esfuerzo colectivo del Comité para su beneficio personal en busca de la curul local pluri.
Mientras que, a nivel nacional, el liderazgo de Alejandro Moreno Cárdenas ha sido cuestionado, generando más rupturas internas y debilitando al PRI en los estados.
Justamente por estas malas prácticas de simulación, de clientelismo, de agandalle, el PRI se desfondó, y hoy está en la antesala de perder su registro como partido local, porque hay tres partidos políticos que pueden crecer en Oaxaca, el Partido del Trabajo, el Verde Ecologista y Movimiento Ciudadano.
Morena lleva el mismo destino del PRI.
DE COLOFÓN:
La frialdad de Claudia Sheinbaum hacia Salomón Jara
Me comentan que en el evento de mujeres que el pasado domingo encabezó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en Tehuantepec, donde condecoró a mujeres indígenas, la frialdad hacia el gobernador Salomón Jara Cruz fue muy notoria, porque no se le vio cercana ni que lo saludara, ni siquiera se le acercó.
Pero también a Jara se le vio distante, como que, con cierto miedo de acercarse a ella, ni siquiera cuando la edil de Tehuantepec, Ana Cecilia Pérez Velázquez, quien estaba en el templete, al final del evento abordó a la presidenta de la República, Salomón tampoco hizo el intento de acercarse, el hielo fue muy evidente y más de uno de los y las asistentes se dieron cuenta.
Y en tanto la Ley del Hielo predominaba en el templete, los operadores de Salomón Jara se quedaron con un palmo de narices, porque como hacen siempre, apartaron sillas para la señora Irma Bolaños Quijano y sus hijas, pero éstas jamás llegaron a Tehuantepec, y no pudieron percatarse de la molestia que ya causan a la gente, ya no son bien vistas por la ciudadanía.
Mujeres que estaban en el evento se atrevieron a reclamar airadamente a los operadores, de por qué les estaban apartando lugares, que llegaran temprano como ellas lo habían hecho y acto seguido, líderes de partidos y diputadas ocuparon los asientos.
Comentan que a quien Sheinbaum apapachó con un saludo muy cariñoso fue al titular del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, Adelfo Regino Montes, mientras afuera de la valla no le permitían la entrada a la diputada local del Partido Verde Ecologista de México, Elva Gabriela Pérez López.
¡Plop!
Se perdió la solemnidad en Guelatao de Juárez
No solo fue una falta de respeto, es un verdadero insulto a la figura de don Benito Juárez García y a la solemnidad que representa el aniversario de su natalicio, cuando le ordenaron a la banda de música tocar las mañanitas a Bxido Jara Bolaños, hija del gobernador Salomón Jara, antes de que arribara Sheinbaum y por supuesto las rechiflas no se hicieron esperar de las y los asistentes al acto solemne.
Ya es una muestra de repudio a la familia Jara, la gente ya no se queda callada.
Pero ese no fue el único desaguisado registrado el pasado sábado, ya en presencia de Claudia Sheinbaum, ordenaron que la banda de música tocara la canción de Morena, rompiendo con el protocolo y la seriedad del evento y que todo se prestara a burlas.
Son nefastos estos morenistas, todo lo convierten en un relajo por decir lo menos.
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