Entre flores blancas y oraciones entrecortadas, familiares, amistades y colegas dieron el último adiós a la maestra Zeltzin Rubí Ortiz, cuya vida fue arrebatada por la violencia feminicida.
La ceremonia de despedida no fue solo un acto de duelo, sino una denuncia pública contra la inseguridad que enfrentan las mujeres en la entidad.
Zeltzin, recordada como una educadora que dejó una huella profunda en sus alumnos, dejó de ser un nombre en la lista de asistencia para convertirse en un símbolo de la exigencia de justicia en un estado que parece no poder frenar la violencia de género.
El dolor colectivo se agudizó con un detalle que conmovió a los presentes: la familia llevó al gato de la maestra, su compañero fiel, para que estuviera presente en la despedida.
De acuerdo con los reportes de la fiscalía, la maestra fue atacada con un arma blanca por su pareja sentimental, Esaú Santiago Lorenzo, quien después de cometer el crimen se quitó la vida.
Ante este escenario, las organizaciones de Mujeres Oaxaqueñas Tejiendo Comunidad exigen justicia no solo para Zeltzin Rubí, sino también para Fabiola Ortiz Medina y por los 303 feminicidios registrados durante el periodo de Salomón Jara Cruz.
Las activistas señalan que cada muerte es una herida a la comunidad y una prueba del abandono institucional.
Las colectivas demandan investigaciones inmediatas con debida diligencia y perspectiva de género, sin revictimización para las familias. Urgen al Estado a implementar una política de cero tolerancia a todo tipo de violencias contra mujeres y niñeces, así como el cese de la impunidad y de la protección a operadores del Estado que resultan ser violentadores.








