Por negarse a venerar imágenes católicas, el pastor evangélico Mariano Velásquez Martínez cumplió ayer un mes desterrado junto con su familia, incluida una bebé de tres meses, de la comunidad de Santiago Malacatepec, en el municipio de San Juan Mazatlán Mixe, sin que ninguna autoridad estatal o federal halla intervenido para socorrerlo e impartir justicia.
No conforme con expulsarlos de la localidad, las autoridades católicas y de la agencia lo despojaron de su vivienda, del templo cristiano que dirigía y de un cafetal propiedad de su madre y amenazaron con hacerle daño si se defendía legalmente.
En la actualidad, Mariano Velásquez se refugia en los Valles Centrales de Oaxaca, en San Felipe Tejalápam.
“Mi llamado es que interviniera la autoridad, que intervengan para que esa comunidad sepa que hay una ley que nos respalda. Que intervenga, que haga entender a ese pueblo que tenemos derechos a elegir la creencia que nosotros queremos… que ese pueblo entienda que hay libertad”, dice Mariano.
“Sin tener nada de qué se nos puede acusar, estamos; o sea, estamos padeciendo injustamente … porque donde yo tengo entendido no hay ningún delito al estar en un cargo así como como en esas creencias”, insiste.
Los hechos
El 15 de enero pasado, Mariano fue detenido y encarcelado porque fue acusado de negarse a ser mayordomo de la fiesta patronal.
A ciencia cierta, el pastor evangélico no se negó del todo, pues había intentado negociar y ya había aceptado acudir todos los días durante un año a la iglesia para cuidar las flores, cambiar el agua y vigilar que las veladoras permanecieran encendidas.
“Y el agente y el alcalde me dijeron ‘está perfecto, está bien, así va a hacer entonces, qué bueno que aceptas así…’”.
Sin embargo, cuando llegó el 15 de enero para tomar posesión, los líderes católicos junto con el agente y el alcalde quisieron obligarlo a rezar y venerar imágenes.
“Me dicen: ‘eso no es así y no es todo porque tú también tienes que estar rezando con nosotros’; ósea, ellos queriéndome obligar a inclinarme a las imágenes en las cuales yo no creo”, agrega.
Tratado como criminal
Mariano fue atado de manos y presentado ante unos 180 integrantes del pueblo como si se trata de un criminal. Estuvo encarcelado desde el 15 hasta el 19 de enero, hasta que decidieron despojarlo y expulsarlo.
“Me encerraron, me tuvieron encerrado, me tuvieron privado de mi libertad, eso es lo que me hicieron…
“ Ya he cumplido seis cargos allá ya he cumplido de topil, de vocal, he cumplido de tesorero, de secretario, de suplente de pro camino y de presidente de comité…”.
Decenas de víctimas
El abogado evangélico Porfirio Flores fue el que denunció el encarcelamiento de Mariano desde el 16 de enero; gracias a su intermediación, el pastor fue liberado, pero hasta ahí…
“En esta década de los 20, hay alrededor de unas entre 50-100 personas desplazadas de sus comunidades por cuestiones de carácter religioso… Por regiones, la incidencia más elevada se da en la Sierra Norte, incluyendo la Sierra Juarez y la Sierra Mixe; luego, sigue la Mixteca”, indica Flores.
El abogado tramitó recursos de amparo que le fueron concedidos, pero no existe un poder que le haya permitido a Mariano regresar a su comunidad, donde permanecen sus hermanos y su madre”.
“La autoridad que no es sancionada a pesar de todo el marco legal que existe para castigar esto que ya es un delito tipificado en el código penal, pues las autoridades se sienten impunes”.
Ley de papel
El Artículo 412 bis del Código Penal de Oaxaca sanciona con entre 1 y 3 años de prisión a quien incurra en intolerancia religiosa y en el caso de servidores públicos la pena aumentará 50 por ciento y deberán ser destituidos.
La Ley contra el Desplazamiento Forzado castiga de 10 a 18 años de prisión a las personas que expulsen de manera arbitraria a individuos o familias de sus lugares de origen, pero todo es letra muerta.
“Finalmente, se promovió un amparo para que lo dejaran en libertad… Hacia donde nos están empujando y es la de presentar una denuncia en la Corte Interamericana de Derechos Humanos con motivo de la intolerancia religiosa y el desplazamiento forzado”.
San Juan Mazatlán Mixe es un municipio que se ha caracterizado por cometer intolerancia religiosa. En 2022, siete familias de la agencia de San Pedro Chimaltepec fueron expulsadas porque se negaron a fungir como mayordomos.
Y en Santiago Malacatepec, además de Mariano, han sido expulsadas decenas de personas por su credo religioso, pero también al ser acusadas de practicar la brujería y otros motivos…
Mariano junto con familia permanecen refugiados en los Valles Centrales, obligados a comenzar de cero.
“Por el momento, (voy a) esperar a la justicia y Dios dirá dónde me establezco porque, como digo, ellos me dijeron que ya me expulsaron, así que ya no puedo volver….”, condena el pastor evangélico, a un mes de su desplazamiento y a un mes de soportar impunidad.








