Autoridades estatales alertaron a la población por la ocurrencia de una ola de calor atípica que afectará Oaxaca a partir de este viernes y que dejará temperaturas de entre 33 y 34 grados centígrados en la zona metropolitana de la ciudad de Oaxaca, de entre 35 y 37 grados en la región del Istmo de Tehuantepec y de entre 35 y 36 grados centígrados en el Valle de Nochixtlán, en la región de la Mixteca.
Las sensaciones térmicas oscilarán entre 36 y 37 grados centígrados en la capital del estado, entre 37 y 38 grados centígrados en la Mixteca y entre 39 e incluso 40 grados centígrados en el Istmo de Tehuantepec y algunos puntos de la Sierra Sur, en puntos como Nejapa de Madero.
Ante ello, el jefe del Departamento de Meteorología de la Coordinación Estatal de Protección Civil (CEPCO), Cutberto Ruiz Jarquín, llamó a la población a extremar precauciones, con el objetivo de evitar golpes de calor y posibles fatalidades a consecuencia de ello.
La ola de calor permanecerá activa al menos hasta el próximo domingo, cuando un frente frío, el número 37, pudiera tener influencia en la entidad, aunque ello no está confirmado, pues el fenómeno anticiclón que provoca la actual onda de calor podría anular el desplazamiento del frente.
La ola de calor, primera de 2026, de manera colateral, abonará a las condiciones de riesgo para que las poblaciones sufran incendios forestales. En la actualidad, Oaxaca es el estado más afectado del país por aquellas contingencias.
“Entre hoy, mañana y parte del domingo vamos a tener un ambiente muy caluroso ¿por qué? Porque, por definición, cuando viene un frente frío viene desplazando todo el aire caliente que se ha acumulado en el Golfo de México”, señaló Cutberto Ruiz Jarquín.
Las temperaturas más severas podrían concentrarse en San Juan Lalana, donde hace dos años se registró una temperatura de 50.5, Nejapa de Madero, Cuicatlán, Temazcal y todo el oriente del Istmo de Tehuantepec.
El especialista resaltó que el hecho de que el frente frío número 37 mitigue los estragos de la ola de calor no significa el levantamiento de la alerta, pues, en dado caso, la vigilancia se centraría en los estragos que provocará un choque térmico, lo que se traduciría en tormentas y granizadas de alta intensidad que podrían poner en riesgo zonas habitadas e infraestructura de gobierno.









