Oaxaca de Juárez, Oax. — Es inaceptable que, tras dos décadas de promesas incumplidas, 150 estudiantes de bachillerato de la extensión del CETIS 105 sigan condenados a una educación de tercera categoría. Actualmente, los jóvenes se ven obligados a tomar clases en las frías estructuras de piedra y conos de concreto de lo que fuera una cárcel en los años 80; un entorno lúgubre y degradado que, lejos de ser un templo del saber, simboliza el abandono sistémico por parte de las autoridades educativas del estado y el municipio de Oaxaca de Juárez.
La precariedad es absoluta: el plantel carece de una clave institucional propia, lo que ha convertido la historia de esta escuela en un peregrinaje indigno por locales de mercado y espacios compartidos con el DIF. Hoy, la comunidad escolar vive bajo la amenaza de un desalojo inminente, ya que el permiso para ocupar el área de recreación de la agencia Cinco Señores vencerá en los próximos meses. Sin una clave y sin un terreno propio, el futuro educativo de estos jóvenes pende de un hilo ante la indiferencia burocrática que se niega a regularizar su situación.
Los alumnos deben lidiar con la invasión constante de sus horarios por personas ajenas que utilizan las canchas de básquetbol durante las clases, sumado al peligro latente de un enorme panal de abejas que ha inhabilitado parte de las estructuras de concreto. Es una negligencia criminal que las autoridades permitan que estudiantes convivan con riesgos sanitarios y de seguridad, mientras ignoran el déficit de personal, donde solo cinco maestros intentan cubrir las necesidades de 150 alumnos.
El Comité de Padres de Familia, encabezado por la tesorera Emilia Refugio Hernández Jarquín, denunciaron que la Secretaría de Educación y las instancias locales han sido ciegas y sordas ante sus reclamos. A pesar de que en años pasados se recurrió a bloqueos y movilizaciones para exigir la clave del centro de trabajo, la respuesta oficial ha sido el silencio.
Los inconformes exigieron la intervención inmediata del IEEPO y del Gobierno del Estado para otorgar los permisos permanentes y la clave institucional que el CETIS 105 de Cinco Señores ha ganado con creces tras 20 años de resistencia.









