A Anita Bayer
Aún no se acaba el escándalo ni la narrativa goebbeliana del gobernador de Oaxaca para que el mundo quede convencido de la legalidad de esa farsa de revocación de mandato, que se desarrolló bajo un intenso olor a azufre de los usos y costumbres del priato y un penalty regalado por el árbitro electoral. A pesar de que los votos lo favorecieron para continuar en el poder, con una rabia innecesaria, el mandatario morenista arremete no contra los que votaron por la revocación, sino de los que alentaban un procedimiento democrático y transparente de esta jornada, diseñada con todas las trampas y las prácticas que se consideraban ya desaparecidas con la caída en 2018 del priato y el triunfo arrollador de MORENA. A partir de entonces había esperanzadoras expectativas de que se producirían trascendentales cambios, principalmente contra la corrupción y la impunidad de quienes por casi noventa años en el poder amasaron fortunas exponenciales. Como toda novedad el morenismo se propuso reconstruir el desastre de los “malos gobiernos”. Aunque desde el inicio de su campaña el lopez obradorismo no dejó de ser blanco de un rabioso conservadurismo que hasta el momento no deja de cuestionar y criticar irracionalmente a la presidenta de la república. El mismo Andrés Manuel López Obrador, a medio sexenio se sometió a la revocación de mandato, pero la votación para su continuidad en la presidencia no fue para que se diga ¡qué bruto!. Y como todo lo que hacía o decía El peje lo remedaba el gobernador de Oaxaca, también él quiso someterse a esa consulta popular, pero como se había quedado atascado en la curva del aprendizaje de donde ninguna grúa lo ha podido sacar durante tres años, últimamente, el gobernador ha puesto toda su atención en que el mundo quede convencido de que merece continuar en el cargo. Y como ya estaba seguro de que sus trampas funcionarían, mucho antes de ese circo de tres pistas el gobernador había anunciado que en éste febrero haría cambios en su gabinetazo, que sería la segunda camada de insignes desconocidos, muchos de los cuales se fueron sin entregar cuentas, claro, con honrosas excepciones. De los que ahora se irán, también se van sin dejar siquiera una nota en las arcas, como es el caso de Victor López Leyva, secretario de la Sefader, acusado por otro ex funcionario de la misma dependencia ante la Fiscalía Federal por peculado, tráfico de influencias y desvío de recursos públicos, por mas de ochenta millones de pesos. El denunciante Jesús Pacheco Arango dijo que esto ya lo sabe el gobernador del Estado, quien hasta ahora ha guardado un silencio de complicidad. Hay el sospechosismo muy extendido de que otros del gabinete están en las mismas condiciones, quizá con mas o menos dinero robado que el acusado ante la Fiscalía General. La revocación de mandato no parece haberse hecho para estos casos de latrocinio, y la continuidad del régimen no genera mucho entusiasmo. Pero como dice el mismo gobernador “tonto es aquel que cree que el pueblo es tonto”, y no muerde la punta del rebozo cuando pronuncia estas palabras, ya que sabe que la gente no votó por la continuidad, al menos en la ciudad, donde le resultó adversa. De esto el mandatario ha encontrado culpables como si estuviera prohibido manifestarse o cuestionar su administración, tal como lo hace ahora contra Héctor Sánchez, el petista Benjamín Robles Montoya, Luis Armando Rivera López, ex presidente municipal de la Villa de Mitla, muratistas… a los que señala de ser artífices de esa atmósfera de transparencia y democracia durante el proceso de marras. Y si bien esta patraña del régimen morenista de Oaxaca ha terminado, la gente se pregunta de qué habrá servido toda esa farsa; si cambiará un ápice el rumbo en que se ha perdido el morenismo en Oaxaca, queriendo superar su propia incompetencia para dirigir los destinos de los oaxaqueños, inmersos en conflictos, corrupción, crisis, en enfrentamientos por las mojoneras, inseguridad ante una escalada criminal nunca vista, de feminicidios, de desaparecidos… ¡¡uf y recontra uf!! que nunca aparecen en la numeralia del gobierno, y cuando se menciona este escenario de horror y muerte, se concretan a enfatizar que son ataques de sus enemigos, de los que no reconocen que ellos sean “diferentes a los gobiernos anteriores”. El anuncio del arribo de nuevos insignes desconocidos al gabinetazo virreinal no despierta ningún interés en la gente, lo mismo que la continuidad del gobierno morenista.
So long raza.









