Este viernes 30 de enero se cumplió una semana de la desaparición del ingeniero oaxaqueño Pablo Osorio Sánchez, de 26 años, quien junto con otras 13 personas fue levantado y desaparecido por un grupo armado en el municipio de La Concordia, Sinaloa, la mañana del 23 de enero.
Desde aquel momento y hasta ahora, la familia del profesionista oaxaqueño, egresado del Instituto Tecnológico de Tlaxiaco, no ha recibido ningún reporte ni de las autoridades de Sinaloa ni de las de Oaxaca, lo que las ha llevado a un momento de desesperación y crisis.
A pesar de ser una familia de escasos recursos, Socorro Osorio y Jorge Osorio, madre y hermano menor de Pablo, se están preparando para todo, incluso para ir a Sinaloa a comenzar ellos mismos las labores de búsqueda de su familiar.
“Venimos a la Vicefiscalía de Tlaxiaco y nos dijeron que no nos atendían porque no habían sido aquí los hechos, y ya de ahí volvimos el miércoles… fue como a las 9 de la mañana y nos dijeron que hasta las 6:00 de la tarde nos atendían”, cuenta en entrevista Socorro Osorio, madre de Pablo, al lamentar que desde el lunes 25 de enero intentaron alertar a las autoridades de Oaxaca de la desaparición de su hijo.
“No, la autoridad de Tlaxiaco no se ha comunicado con la familia… No, la de Sinaloa pues no nos dicen nada… La desesperación de mi Pablo que no sabemos nada de él… que nos digan algo, si lo encontraron o no lo encontraron”, agrega.
La mañana del 23 de enero, alrededor de las 8:30 horas, Pablo Osorio hablaba vía telefónica con su novia cuando repentinamente la mujer escuchó el ruido provocado por unos vehículos y enseguida se interrumpió la comunicación… desde entonces, no se sabe nada de él.
“Su novia empezó a hablar con él; fue a las 8:30 de la mañana y en ese momento se cortó la llamada… no supimos nada de él… ella dice que nada más escuchó que ‘se arreglaban las cosas bien’ y en eso pasó un carro y ya no se escuchó nada”, precisa Socorro, una mujer de 43 años que suplica por la aparición de su hijo.
La misma versión de Socorro la sostiene Jorge Jiménez, hermano de Pablo: “Lo que nos dijo su novia es que no le dijo nada Pablo… bueno, lo que escuchó ella fue que hablaba con alguien más y le dijo ‘lo podemos arreglar…’”.
Junto con el profesionista oaxaqueño, el grupo armado levantó a tres compañeros de Pablo, trabajadores de la constructora CICAR S.A. de C.V., con sede en Puebla, y 10 trabajadores de la empresa minera canadiense Vizsla Silver Corp.
Lo anterior fue establecido por la organización no gubernamental Centro de Derechos Humanos y Asesoría a Pueblos Indígenas (Cedhapi), que desde este miércoles da acompañamiento legal a las víctimas indirectas y ha solicitado la intervención del Comité contra la Desaparición Forzada de la Organización de las Naciones Unidas para que emita una acción urgente que obligue al Estado mexicano a implementar acciones concretas e inmediatas para dar con el paradero del oaxaqueño y del resto de los trabajadores.
“(Las autoridades) tienen compromisos de cumplir con los tratados internacionales en materia de derechos humanos; entonces, esta responsabilidad internacional tiene que cumplirla el Estado mexicano…”, dijo al respecto el abogado y fundador de Cedhapi.
“Pedimos al Gobierno Federal que atraiga la FGR la carpeta de investigación porque sabemos que en el gobierno de Sinaloa hay muchas autoridades que son cómplices de desapariciones”.
La asociación lamentó que hasta el momento ni el gobierno de Sinaloa ni el de Oaxaca o el Gobierno Federal se hayan pronunciado sobre la desaparición del ingeniero oaxaqueño.
Pablo Osorio nació y creció en la comunidad de Río Delgado, una agencia perteneciente al municipio de Tlaxiaco en la región de la Mixteca de Oaxaca.
La comunidad se caracteriza porque la mayoría de sus habitantes viven en pobreza o pobreza extrema. Pablo es el mayor de tres hermanos y ancla de su familia; su meta era convertirse en profesional para sacarlos adelante.
“Pues él quería estudiar porque quería sacar a la familia adelante, que estuviéramos bien. Por eso le pido a la autoridad de Sinaloa que lo busquen pues para que lo encuentren”, dice Socorro.
En el Instituto Tecnológico de Tlaxiaco, catedráticos y funcionarios tienen presente a Pablo Osorio porque durante los cuatro años y medio que cursó la carrera de Ingeniería Civil, alternó su trabajo como campesino con la escuela.
A pesar de eso, Pablo se graduó con un promedio de 9 y en la residencia obtuvo una calificación de 98, prácticamente intachable. “Es un exalumno egresado… es de la generación 2020-2024… él hizo su residencia en el semestre agosto-diciembre de 2024 y su graduación fue en junio de 2025”, comenta Mari Paz Reyes, vocera del Tecnológico de Tlaxiaco.
“Las mismas empresas donde se realizan las residencias profesionales los contratan… este chico era de un excelente nivel académico y obviamente, por la responsabilidad y el compromiso que tenía, fue contratado por la empresa en la ciudad de Puebla”.
A pesar de que en redes sociales se informó que Pablo Osorio aún era residente del Tecnológico de Tlaxiaco, la institución precisó que el joven pertenece a la generación 2020-2024 y egresó formalmente en diciembre de 2024.









