Este lunes, la expectativa de un espaldarazo oficial desde Palacio Nacional se disolvió. Durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, el tema de la revocación en Oaxaca no formó parte de la agenda, lo que deja al mandatario estatal sin la validación pública que buscaba para legitimar un proceso marcado por el ausentismo y las irregularidades.
El silencio de la Presidenta contrastó con el despliegue de recursos en el estado, confirmando que, para la cúpula federal, los números de la jornada no alcanzaron el rango de “gesta democrática” digna de mención.
A diferencia de su toma de protesta en 2022, donde fue arropado masivamente por la cúpula de Morena, la ratificación de Salomón Jara este 25 de enero de 2026 fue recibida con una notoria sobriedad y un silencio estratégico por parte de sus homólogos gobernadores.
Pese a la costumbre de los mandatarios oficialistas de cerrar filas tras cualquier victoria, este lunes solo el gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, rompió el mutismo para felicitar a su homólogo.
El resto de los gobernadores optó por evitar cualquier asociación con un ejercicio que, aunque ratificó al gobernador, evidenció un desgaste acelerado.
El reporte final del IEEPCO terminó por sepultar la narrativa oficial de una “participación histórica”. Con el 100% de las 2 mil 815 casillas computadas, la participación se estancó en un 29.90% de la lista nominal (935 mil 500 votos), quedando muy por debajo del 40% necesario para que el ejercicio fuera vinculante.
Las cifras del instituto revelaron que 357 mil 25 personas (el 38.1% de los votantes) acudieron a las urnas con el único fin de pedir la revocación del cargo de Jara, un rechazo que el Gobierno del Estado intentó matizar con festejos controlados.
El dato más contundente es la pérdida de capital político, aunque 550 mil 274 sufragios se pronunciaron por la continuidad, el gobernador obtuvo 125 mil votos menos que los 674 mil que lo llevaron al poder hace apenas dos años.
Sin el reconocimiento de la presidenta Claudia Sheinbaum y con un respaldo popular que se desmorona en la aritmética oficial, el triunfo de Salomón Jara quedó reducido a un evento de autoconsumo.









