El 25 de enero del 2025 se publicó mi columna titulada “La caída de Morena iniciará en Oaxaca”, hoy, un año después, esa hipótesis, además de ser vigente, se ha reforzado con los votos y sentir del pueblo oaxaqueño.
En un hecho histórico, se desarrolló el proceso de votación para la revocación de mandato de Salomón Jara, un mandatario estatal en funciones; teniendo como único antecedente a la consulta de revocación de mandato del Presidente de la República en el 2022.
Este proceso realizado en el estado de Oaxaca marca un antes y un después, no sólo para la política local, sino también sirve como información para la toma de decisiones desde Palacio Nacional. Teniendo por principal objetivo detener que una bola de nieve, que ya creció, siga rodando y lastimando al partido oficialista.
Sobre todo, porque, de acuerdo con fuentes internas de Palacio Nacional, es necesario tomar en cuenta el contexto geopolítico, ya que es alta la posibilidad de que las miradas de los del otro lado apunten hacía nuestro estado, donde el huachicol no es un tema menor, y se ha convertido de interés para la agenda del gobierno de Donald Trump y su estrategia de armar y consolidar la narrativa de los “narco-políticos”. Al tiempo.
Con respecto al proceso del domingo, además de estar mal organizado y planeado, también estuvo plagado de irregularidades como la falta de información con anticipación sobre la ubicación de las casillas, la falta de casillas especiales, así como que a menos de una semana de los comicios el IEEPCO no tenía la totalidad de representantes de casillas. Sin embargo, con todo y esas debilidades institucionales el pueblo de Oaxaca ejerció su voto.
De acuerdo con los datos oficiales, al corte de las 14:00 horas del día 26 de enero del 2026, y con un avance del 100%, se registran 357,025 votos, que representa el 38.17% que eligieron que se le revoque el mandato por pérdida de confianza, mientras que, con un total de 550,274 votos, que representan el 58.83% de la votación total, optaron por elegir que siga en la gubernatura.
Entre los resultados que más llaman la atención se encuentran cuatro aspectos.
En primer lugar, que Salomón Jara obtuvo 146,214 votos menos en comparación con los 696,488 que registró en el año 2022.
En segundo lugar, la casilla número 576 ubicada en la Agencia de Montoya, perteneciente al municipio capitalino, donde votó Salomón Jara, el mandatario estatal perdió. De acuerdo con el acta de la casilla, con 375 votos los ciudadanos eligieron que se revoque el mandato, mientras que sólo 182 votaron para que siga en la gubernatura, siendo una ponderación de más de 2 a 1.
En tercer lugar, el distrito de Oaxaca de Juárez, “controlado” por los Jara, y siendo el municipio más poblado del estado, registró un demoledor 70.28% para que se le revoque el mandato, mientras que sólo el 28.42% eligió que siga en la candidatura.
Y, por último, el caso de San Juan Bautista Tuxtepec, el segundo distrito con más habitantes del estado registra prácticamente un empate; mientras el 47.44% eligió que se le revoque el mandato, el 49.83% apoyó que siga en la gubernatura.
Ante este escenario, los afines al gobierno de la primavera -marchita- oaxaqueña, incluidos medios de comunicación, “influenciadores” de redes, como los denominados Defensores de la Primavera, han impulsado una estrategia de control de daños centrada en que la tendencia de los votos apunta al seguimiento de la primavera, sumado a que independientemente de los resultados, no es vinculante al no llegar al 40% de participación. Y haciendo énfasis en que en este proceso no se contó con el apoyo del Partido del Trabajo (¿entonces en Oaxaca siempre ha pesado más el PT que Morena?).
No obstante, la tendencia real es simple, a pesar de contar con todo el aparato gubernamental estatal, así como de disponer de los programas sociales estatales y federales, quedó claro que desgastó más la poca legitimidad que le resta para cerrar sus últimos tres años.
De igual manera perdió influencia de decisión en la sucesión estatal. Sin dejar de señalar que, en función de los resultados y las pruebas que circulan en redes sociales, se deduce que la participación del IEEPCO como arbitro electoral, fue deplorable, opaca y con constantes fallos en su plataforma del conteo rápido. Con caídas del sistema que hicieron recordar que las prácticas del pasado no se fueron, tan sólo cambiaron de partido.
Pero más allá de las deducciones, en Oaxaca quedó demostrado que el pueblo tiene memoria, y cobró factura.
Porque en Oaxaca valen más todos aquellos trabajadores de la salud que a pesar de las mentiras del Salomón Jara siguen salvando vidas con carencias en insumos, infraestructura y medicamentos.
Porque en Oaxaca valen más los 1,344 burócratas quienes, junto con sus familias, se quedaron sin sustento para sus familiares en plenas fiestas de fin de año, al ser víctimas del denominado “Decreto 24”.
Porque en Oaxaca vale más el honor del pueblo de Villa Hidalgo Yalálag, quienes, por el simple hecho de acusar de plagio a una reconocida marca mundial de productos deportivos, y por información de fuentes de la señalada comunidad, sufrieron hostigamiento y amenazas para no continuar con la denuncia ni hablar del tema con ningún medio de comunicación.
Porque en Oaxaca vale más el derecho de los niños y ciudadanos que necesitaban de terapia acuática o asistían a su entrenamiento, pero que, por caprichos institucionales, cerraron una alberca funcional del DIF para llenarla de concreto.
Porque en Oaxaca vale más el derecho de los trabajadores que a pesar del hostigamiento por parte de los funcionarios (familiares) de las diversas secretarías del gobierno del estado, y cansados de los “tequios del bienestar” y de los abusos, optaron por votar con sensatez.
Porque en Oaxaca vale más el criterio propio de los maestros que conforman a la base magisterial estatal, que a pesar de una dirigencia que ha sido evidenciada operando a favor del gobierno estatal, salió a emitir su voto. Para muestra, la nula convocatoria por parte de la dirigencia para no intervenir, pero si acusando del uso de viejas prácticas como la compra de voluntades. Esto último llama la atención, ¿cómo saben del reparto del dinero?
Porque en Oaxaca el Obradorismo es ajeno a los ideales y. modelos de gestión del partido familiar Jarista. Por lo que, sin lugar a duda, es un importante capital político para las próximas elecciones intermedias.
Porque en términos generales, en Oaxaca, Morena ya no pesa, porque en Oaxaca el efecto Obrador está agonizando, porque en Oaxaca, los Jara ya estorban, incomodan, porque en Oaxaca quedó demostrado que tiene más peso la inteligencia, así como el orgullo y memoria del pueblo oaxaqueño.
Porque en Oaxaca a pesar de no competir contra ningún partido político -porque ni oposición existe-, es decir, no había rival, no había pelea, pero perdieron contra sus promesas vacías y contra la paciencia del pueblo.
Porque por más que se quiera imponer una narrativa de una falsa continuidad morenista, lo cierto es que en el cuarto de guerra de Salomón Jara ya saben que el reporte de los datos reales, y todas las mañas utilizadas para embarazar las casillas y compra del voto, ya se encuentra en el escritorio de la Presidenta.
Pero lo más importante, es que confirmaron que el pueblo oaxaqueño ya no se cree el cuento.









