ERNESTO REYES
La consulta, que no votación, como se denomina el proceso de revocación de mandato, que tiene lugar este domingo 25 de enero, ha generado moderado interés entre la población en general. Mecanismo de participación ciudadana, ejercicio inédito que pasa la primera prueba, con una serie de vicios y manipulación de por medio. Es a todas luces, una ratificación anticipada. Veamos por qué.
Habrá personas que acudan sin presiones a los centros de votación; otros lo harán conminados velada o abiertamente de que, si no expresan voluntad positiva para que Salomón Jara continúe en el cargo, se retirarán los programas sociales lo cual es mentira, ya que dichos beneficios existen en la ley como derechos constitucionales.
Pero hay incentivos para reprobar el mal desempeño del grupo que ejerce el gobierno, traducido en nula o muy poca eficacia político-administrativa; censurables conductas y hechos de corrupción en el manejo de recursos y programas sociales. Lo más escandaloso: un nepotismo rampante que como maldita manifestación de abuso de poder se ha instalado en las dependencias y organismos públicos, trátese del Ejecutivo, Legislativo o Judicial. Y hasta en los organismos autónomos.
Hay un sector interesado en que dicho ejercicio arroje, si no un mandato masivo para que se retire el gobernador por pérdida de confianza, que por lo menos la opinión negativa constituya una alerta amarilla. Y esto debiera preocupar a los poderes nacionales y del partido que les interesa conservar gobiernos conquistados por la vía de las urnas.
Transcurrida más de la mitad del mandato que lo instaló en palacio de gobierno, aunque obtuviera baja votación, Jara y equipo no cumplió con el compromiso ético y moral que sustenta a las administraciones de la Cuarta Transformación de no robar, no mentir y no traicionar al pueblo de Oaxaca.
No es el caso de todas y todos quienes de manera honesta laboran como servidores públicos y están seguros de servir a causa noble y a la transformación política; hay gente honorable y trabajadora; pero las cúpulas ven a la administración pública como territorio para saciar deleznables ambiciones, imitando a los gobiernos del PRI que igual mantenían dinastías, familias, compadrazgos y herencias, amasando fortunas que humillaban al ciudadano.
En 2022, cuando Alejandro Murat fue derrotado tratando de imponer a un títere, la gente creyó que la maldición había llegado a su fin. No obstante, esos mismos priistas se colaron en cargos administrativos, legislativos de morena y luego del partido verde, al grado de que ahora hacen causa común con los nuevos gobernantes.
En sectores informados se critica el desproporcionado despliegue mediático y de propaganda a favor de la ratificación, frente a la casi nula promoción para que el gobernante se vaya, que tiene detrás a sectores del mismo movimiento obradorista, particularmente el PT. No hubo corriente ni grupo ciudadano poderoso que trabajara por la opción negativa. La opinión en contra y a favor se expresa en las redes y en cada conciencia.
En medio, como estatua de sal, queda una autoridad electoral rebasada para impedir la “publicidad” instalada en todo el estado desde hace un año. Debates que muy pocos vieron, exhortos para no violar la ley que nadie escuchó y escasa difusión para una asistencia masiva.
Quienes acudan a los centros de votación el último domingo de enero irán convencidos de que Salomón debe concluir el encargo que le dio el electorado para no generar una crisis de gobierno. Habrá quienes lo hagan presionados por funcionarios, mafias sindicales o “movilizadores” que ofrecen 200 pesos y hasta un cono de huevo. Otros, persuadidos de que “votar” en contra de la “primavera oaxaqueña” beneficia a la oposición y a la derecha. Y mucha abstención. Cada uno tiene legítimas razones.
La gente se ofende cuando un gobernante exhibe lujos y posesiones – casas, terrenos, empresas, inversiones y onerosos sueldos y privilegios por los cargos- obtenidos como producto del acceso al poder. Esta percepción se traduce en pronunciamientos de colectivos varios. La pregunta que debemos hacernos – dice un documento firmado por 33 organizaciones sociales- no es si el gobernador debe seguir o irse, sino: ¿Quién se beneficia realmente con esta consulta?
Como es improbable que se produzca la revocación, porque el proceso lo encaminó el aparato gubernamental y partidista hacia una ratificación anticipada, hay que poner atención a las papeletas negativas que arroje el proceso, al porcentaje de abstención y a las positivas, para ver cuánto apoyo obtuvo. En política – decía López Obrador – los amigos suelen ser de mentira, pero los enemigos son de verdad. “Y eso de las lealtades es muy relativo. Cuando se habla de que somos muy leales con usted, siempre me volteo y digo: ando buscando al … tonto que se los crea.”









