La negligencia institucional y la falta de patrullaje preventivo permitieron que el Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca se convirtiera en un escenario de impunidad total.
A pesar de las constantes alertas de los comerciantes y una serie de atracos documentados, las autoridades se mantuvieron pasivas, al permitir que una racha de asaltos escalara hasta culminar en el asesinato de Rosa María Á. B., de 36 años de edad, quien murió tras resistirse a un robo en su propio negocio, la “Boutique Susel”.
La víctima, identificada como la propietaria del establecimiento ubicado en la calle de Trujano, fue atacada brutalmente con un arma blanca la mañana de este miércoles.
Al oponer resistencia para proteger su patrimonio, recibió tres puñaladas que le privaron de la vida de forma inmediata, dejando a sus hijos pequeños en la orfandad.
Este crimen ha desatado indignación, pues ocurre en un sector que ya había sido marcado como foco rojo y que fue ignorado por los gobiernos municipal y estatal.
La crisis de seguridad se agudizó en un lapso de apenas 72 horas. El pasado lunes, un sujeto armado con una navaja asaltó un comercio en la calle de Rayón, entre Bustamante y Armenta y López.
Esa misma tarde, la violencia continuó en el establecimiento Sekei, ubicado en Las Casas y Díaz Ordaz, donde otra trabajadora resultó lesionada.
Estos incidentes, sumados a un historial reciente de robos como el ocurrido el pasado 6 de enero en la misma zona, confirmaban una amenaza latente que nunca fue atendida con patrullajes efectivos.
Solo tras el homicidio de Rosa María, las fuerzas de seguridad desplegaron un operativo de investigación en la zona, que evidencia una estrategia reactiva que prioriza el peritaje sobre la prevención.
Los antecedentes de asaltos en las calles de Rayón, Las Casas y Trujano eran del conocimiento público, sin embargo, no hubo reforzamiento de la vigilancia ni captura de responsables hasta que la racha delictiva derivó en una tragedia irreparable.
Hoy, la sociedad oaxaqueña no solo exige seguridad, sino justicia por una omisión gubernamental que costó la vida de una madre trabajadora.










