En una declaración emitida esta madrugada del 3 de enero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que fuerzas militares estadounidenses llevaron a cabo un operativo en Venezuela que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. La acción, descrita como ‘exitosa’, incluyó ataques aéreos y explosiones en Caracas, y culminó con el traslado de Maduro fuera del país para enfrentar cargos penales en EE.UU.
El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó que las operaciones militares se detuvieron una vez que Maduro quedó bajo custodia estadounidense. Fuentes oficiales indican que el operativo involucró a elementos de élite como Delta Force, con explosiones reportadas en áreas clave de la capital venezolana, incluyendo el puerto de La Guaira. Venezuela denunció el acto como una ‘grave agresión militar’ y exigió prueba de vida de su líder.
Los cargos contra Maduro incluyen conspiración narcoterrorista, importación de cocaína y posesión de armas destructivas, según el Departamento de Justicia de EE.UU. La intervención se enmarca en tensiones acumuladas desde 2025, con ejercicios militares venezolanos y acusaciones de manipulación electoral por parte de Maduro, quien rechazó ceder el poder tras elecciones controvertidas.
Reacciones internacionales no se hicieron esperar: México condenó enérgicamente la acción como una violación al derecho internacional, mientras que el senador republicano Mike Lee defendió la autoridad constitucional de Trump para ordenar la operación sin aprobación congresional. Rusia demandó explicaciones, y líderes como Nigel Farage del Reino Unido la describieron como ‘poco ortodoxa’ pero potencialmente disuasoria para China y Rusia.
En Venezuela, reportes locales indican daños en infraestructuras, incluyendo derrumbes en carreteras y fugas de gas, aunque no se han confirmado víctimas civiles. El gobierno interino venezolano, respaldado por EE.UU., podría asumir control temporal, mientras se evalúan implicaciones geopolíticas, incluyendo el impacto en alianzas de Maduro con Rusia, China e Irán.










