Desde las 08:30 horas, la plancha del Zócalo y calles aledañas se llenaron con simpatizantes al ritmo de mariachi de Sedena y Semar, bailes regionales y éxitos de Luis Miguel, hasta que a las 11:10 la mandataria inició su mensaje de más de una hora tras honores a la bandera y humo tricolor.
Sheinbaum destacó que el salario mínimo pasará a $315 diarios en 2026 (+154% desde 2018), la inflación está controlada en 3.57%, la inversión extranjera rompió récord con 40 mil mdd en un trimestre y el peso cerró en $18.18, mientras se crearon 551 mil empleos formales en 2025.
En materia laboral presumió la eliminación del outsourcing, seguridad social para repartidores, reducción de comisiones de Afores, el Fondo de Pensiones para el Bienestar y la próxima reducción gradual a 40 horas semanales; en bienestar, 32 de 35 millones de familias reciben apoyos directos ya como derechos constitucionales.
Anunció la credencialización nacional al Sistema de Salud Universal en 2026, más preparatorias y universidades gratuitas, 300 mil viviendas en construcción y el regreso de trenes de pasajeros con obras como México-Pachuca, México-Querétaro y Saltillo-Nuevo Laredo, además de defender la Ley de Aguas como garantía del recurso humano.
En el punto álgido de su mensaje, Sheinbaum lanzó una contundente respuesta a las críticas y narrativas adversas: ‘Por más campañas sucias que paguen en redes sociales, por más compra de bots y robots, por más alianzas con grupos de interés en México y en el extranjero, por más consultores que contraten para inventar calumnias y mentiras difundidas en algunos medios, por más comentócratas que inventen historias de ficción, por más alianzas que quieran tejer con el conservadurismo nacional y extranjero… no vencerán al pueblo de México ni a su presidenta’.
Frente a críticas internacionales, afirmó que México mantiene buena relación con EE.UU. ‘con colaboración sin subordinación’, y cerró con una reflexión ética: ‘Gobernar no es para tener privilegios’, ‘la transformación verdadera también es moral’ y ‘nunca traicionaremos al pueblo’, desatando gritos de ‘¡Presidenta!’ y bocinazos de ferrocarriles antes de regresar a Palacio Nacional.










