Continúan los violentos enfrentamientos entre jóvenes y policías en Milán, Italia, en el marco de protestas convocadas por el alto costo de vida, la inflación y las condiciones económicas. Grupos de manifestantes, muchos de ellos menores de edad y encapuchados, se separaron de la movilización principal y realizaron saqueos, rompieron vitrinas, lanzaron petardos y piedras contra las fuerzas de seguridad en la zona de la Piazza del Duomo y calles del centro histórico.
Los disturbios provocaron la intervención de la policía con cañones de agua y gases lacrimógenos. Se reportan decenas de detenidos (al menos 60 en las primeras cifras, con una alta proporción de menores), además de heridos tanto entre agentes como entre participantes. También se registraron daños a comercios, mobiliario urbano y vehículos de las fuerzas del orden. Incidentes similares ocurrieron en otras ciudades como Turín y Bolonia.
Ante la situación, la primera ministra Giorgia Meloni convocó a una reunión de urgencia para analizar la crisis de orden público. La mandataria condenó la violencia y señaló que manifestarse es un derecho, pero poner en riesgo las ciudades no lo es, al tiempo que pidió a las fuerzas políticas condenar de forma clara los actos vandálicos. El ministro del Interior y autoridades locales también realizaron evaluaciones de los hechos.
Las autoridades mantienen dispositivos de seguridad en el centro de Milán mientras continúan las identificaciones y las investigaciones para determinar responsabilidades. Los organizadores de la protesta original contra el carovita han diferenciado su convocatoria de los actos de violencia protagonizados por grupos radicales, en un contexto de creciente tensión social por el aumento del costo de vida en Italia.
