El gobierno federal equivocó la estrategia al romper políticamente con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) la semana pasada, pues ello podría crear una convulsión social en la que los únicos perjudicados será la sociedad, sostuvo el sociólogo y especialista en el fenómeno magisterial, Samael Hernández Ruiz.
La arremetida de parte de la presidenta, Claudia Sheinbaum, contra la disidencia magisterial fue el reflejo de que el Ejecutivo federal no cuenta con operadores con la capacidad de entablar diálogos constructivos con el magisterio, añadió el académico oaxaqueño en referencia al titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Delgado.
En ese mismo sentido, Samael Hernández consideró incluso que la determinación de la Coordinadora de mantener vigente la huelga nacional hasta esta semana provino de la radicalización del discurso de la presidenta de México.
Luego de la primera mitad de la actual semana, en la que el magisterio endureció protestas en Oaxaca con la toma por 48 horas consecutivas de la terminal del almacenamiento y distribución de Pemex, sostuvo que la protesta actual no se prolongará más debido a que los educadores tienen que regresar a las aulas para cerrar el ciclo escolar, cuya fecha máxima de clausura es el 15 de julio.
No obstante, advirtió que, de continuar la polarización, la gente podría reactivar sus movilizaciones durante las vacaciones de verano, cuando en Oaxaca se lleven a cabo las fiestas de la Guelaguetza.
Hernández indicó que lo que planteó el gobierno federal “fue hacer a un lado al sindicato nacional de trabajadores de la educación”; esa es una interpretación y es muy delicado.
“La respuesta de la CNTE de mantener el plantón responde a esta ruptura, el hecho de que el gobierno federal esté proponiendo ir directamente a consulta escuela por escuela, cómo dijo la presidenta, en el fondo, lo que está diciendo es que va a ser a un lado no solo a la CNTE sino al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Quedé sorprendido por la declaración porque se pudo decir de otra forma”, indicó el sociólogo.
Añadió que, al gobierno federal, con las actuales presiones que tiene del gobierno de Estados Unidos, que son severas, no le es conveniente abrir un frente interno con un sindicato como la CNTE, que durante 2006 y 2015 protagonizó choques frontales con autoridades estatales y federales.
“No tiene un buen equipo, integral. O es un equipo que se disciplina frente al grito del jefe o la jefa y no le dice la verdad. O, es un equipo que no interpreta bien la realidad del país y entonces toma decisiones que le plantea a la presidenta y que la presidenta asume como propias…”.
“De las dos maneras que lo veas, lo que conduce es que el problema no se resuelva, sino que se haga más complicado”, refirió él, también escritor y analista.
Un conflicto radical CNTE‑Sheinbaum sería sumamente grave para la población de los estados bastiones de la coordinadora, principalmente Oaxaca, pues resaltó que el actual gobierno federal cuenta con un alto margen de simpatía y legitimidad.
Aunque el magisterio cuenta también con sectores a su favor.
Reiteró que la CNTE endurecerá sus protestas durante los siguientes días, pero sostuvo que sería un suicidio no regresar a las aulas de manera pronta ante el cierre del ciclo escolar.
Este día se anunció el restablecimiento de las mesas de diálogo entre la SEP, la Secretaría de Gobernación, ISSSTE y la sección 22, así como la instalación de una mesa tripartita entre el magisterio y las autoridades estatales y federales.
Lo anterior, después de una serie de protestas en Oaxaca que incluyeron la toma consecutiva durante 48 horas de la terminal de almacenamiento y distribución de PEMEX ubicada en Santa María el Tule.
